La Biblia dice en Proverbios 27: 18

“Quien cuida la higuera comerá su fruto, y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.”

Introducción

El trabajo es uno de los temas que también desarrolla el libro de Proverbios. A lo largo de ese libro de sabiduría censura y reprende la pereza, flojera, la holgazanería porque constituyen un mal hábito y porque la inactividad lleva a las personas a enredarse en otra clase de males morales, además empobrecer.

Hablar del trabajo es hablar de un tema muy importante para toda la humanidad. Los seres humanos desde que han poblado esta tierra han tenido que trabajar. Nadie ha podido escapar de esa realidad. La historia es muy aleccionadora a la hora de hurgar en cómo se ha ido desarrollando la labor en los seres humanos.

La esclavitud fue una de las maneras en que se produjo la riqueza por mucho tiempo en este mundo. El esclavo tenía que trabajar a la fuerza, sin remuneración alguna. No se le pagaba nada y lo tenía que hacer sí o sí. Con las ideas de libertad el esclavismo se fue dejando atrás y comenzaron los derechos de los trabajadores.

Sin embargo, con leyes o sin leyes, el trabajo se mantiene como una actividad entre los seres humanos. Salomón nos habla de ese tema desde una perspectiva o un ángulo interesante porque nos lleva a considerar la manera, la forma, el estilo o cómo se debe llevar a cabo esa actividad.

El rey sabio de Israel sabe que los seres humanos muchas veces nos gusta solo cumplir con lo que se nos asigna hacer; en otras ocasiones hacemos las cosas a regañadientes o de mala manera: molestos, fastidiados o de plano enojados con nuestros empleadores o a quienes atendemos en nuestra labor.

El monarca sabio nos va a conducir a un tema que es muy importante tener en consideración porque nos va mostrar lo importante que resulta no solo trabajar, sino cómo trabajar. Es decir el hecho de estar haciendo una labor no da por sentado que lo estemos haciendo con la actitud que se requiere.

Hay muchas personas que claro que trabajan, pero lo hacen de una manera inadecuada o sin el toque especial que se requiere y por eso en muchas ocasiones se preguntan porque si trabajan no obtienen lo que esperan o no logran los objetivos que se trazan.

La instrucción de trabajar diligentemente
A. Para nosotros
B. Para otros

A. Para nosotros

La frase “quien cuida de la higuera comerá de su fruto” parece una afirmación simple o de plano obvia. Pareciera que Salomón está formulando un concepto que todos conocen, pero el hecho de que sea lógica o sencilla de ningún modo significa que toda la gente la entienda o conozca.

En el caso de la agricultura no es suficiente con solo sembrar. Es decir, el hecho de que se siembre trigo, cebada o alguno otro fruto, o en este caso la higuera, eso no quiere decir que todo el trabajo ya está hecho. De ninguna manera. En casi todos los cultivos es necesario estar pendientes o al tanto para cuidarlos de plagas u otras amenazas.

Nadie debe sentirse frustrado ni enojado si siembre y no cuida lo que sembró y no obtiene nada. Es un hecho que plantar o sembrar sin cuidar no nos va a producir absolutamente nada.

Y esa es la idea que retoma Salomón para ilustrarnos a nosotros hombres y mujeres del siglo XXI que posiblemente y muy seguramente ya no sembramos. ¿Eso significa que el verso que hoy meditamos no tiene pertinencia para nosotros? Claro que no. Claro que tiene sentido, y mucho, para todos nosotros.

Salomón está reflexionando sobre la necesidad que todos tenemos de cuidar nuestros empleos. De esforzarnos por hacer lo mejor posible con las responsabilidades que tenemos y a través de las cuales llevamos sustento a nuestros hogares. Se trata de un llamado de atención para todos a fin de trabajar con diligencia.

Vivimos en un mundo lleno de pereza. En una sociedad del esfuerzo mínimo que no tiene ningún empacho en solo cumplir con lo que le toca realizar para ganar su jornal. Y también vivimos en un tiempo donde la gente cumple únicamente con lo que le toca hacer y a veces mal. La gente no quiere hacer más porque apenas si hace lo que le toca hacer.

Salomón quiere que nosotros comprendamos que nuestro trabajo o empleo lo debemos hacer con mucha responsabilidad. No debemos ser perezosos, ni descuidados y mucho menos negligentes. Al contrario debemos hacerlo con la mejor de las actitudes porque eso nos da sustento.

En México hay millones de profesionistas que a pesar de haber concluido una licenciatura no han encontrado un trabajo, mientras que miles de personas que ya tienen un trabajo no lo aprecian ni lo valoran y a veces, tristemente, ni siquiera lo cuidan como debe de ser porque lo sienten asegurado.
B. Para otros

La segunda parte del verso que hoy meditamos dice de la siguiente manera: “y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.”

La mayoría de las personas trabajan bajo la supervisión de un superior jerárquico, en otras palabras tienen un jefe. Como lo dije líneas arriba antes las personas tenían un amo o señor al que servían sin ninguna clase remuneración porque eran sus esclavos o sirvientes, pero hoy en día se les llama jefes o patrones.

El que se emplea debe buscar el interés de su empleador. Esa es la encomienda que tiene. Es posible que a muchos no les guste esa clase de trabajo, entonces, lo que pueden hacer es buscar un trabajo propio. Pueden autoemplearse o ser sus propios jefes para cuidar sus propios intereses y no los de otro.

Es interesante notar que Salomón usa la palabra honra. La misma que se utiliza para el mandamiento de honrar. Una persona que trabaja diligentemente para otro siempre recibirá una recompensa.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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