Proverbios 25:11-12

Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene. 12 Como zarcillo de oro y joyel de oro fino es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.

Instrucción

Las joyas son un recurso literario muy recurrente en el libro de Proverbios. La joyería fue una actividad que los judíos desarrollaron como muchos otros pueblos antiguos, sin embargo la belleza de sus trabajos sobrepasaba con mucho no solo por el valor de los metales, sino por la belleza de su manufactura.

En los dos versos que sirven para nuestro estudio se mencionan tres clases de adornos elaborados todos con oro, incluso combinados con la plata, otro de los bellos metales para la fabricación de orfebrería en el medio oriente y en particular entre los hebreos desde casi tiempos del patriarca Abraham.

Manzana de oro con figuras de plata, zarcillos de oro y joyel de oro fino, son las tres piezas que se mencionan en la versión Reina Valera 1960 y algunas versiones traducen de diferentes maneras el zarcillo y el joyel porque los vierten como arracada y perla, otras como pendiente y joyas y otras como arete y adorno de oro.

La fascinación por las joyas es universal. Y también general. Es decir les gusta a todos y les fascina a hombres y mujeres porque su belleza despierta siempre el interés desde que se les ve ya sea colgada en alguna parte del cuerpo humano o cuando se exhiben para su venta en diversos lugares.

El valor principal de estas joyas es económico, pero en realidad luego su costo se eleva para quienes lo poseen porque se les asigna un valor afectivo ya sea por quien lo obsequió o por el evento que les recuerda, como los anillos de oro o plata que usan los novios al momento de casarse.

Luego entonces se conviertían en piezas que dejaban de tener un valor meramente comercial para pasar a ser enseres que formaron parte de la vida cotidiana de las personas del tiempo de Salomón, particularmente de quienes pertenecían a la realeza hebrea y también de otros reinados.

El valor es incalculable de estas piezas. Algunas en la actualidad han dejado de tener precio porque constituyen el atavío de reyes, reinas, príncipes y princesas como en las coronas inglesa y española, por mencionar algunas de las muchas que todavía existen en la actualidad en el mundo.

Salomón utiliza este aspecto para hablarnos del valor que tienen las palabras de los sabios en dos vertientes. Por una parte las palabras que se dicen justo en el momento exacto, cuando se necesita ordenar los pensamientos y las ideas y también las palabras de corrección o reconvención que necesitamos cuando estamos cometiendo un error.

Instrucciones para tiempos sinrazón

La instrucción de valorar las palabras sabias
A. Las palabras dichas con oportunidad
B. Las palabras dichas para corregir

La Biblia nos da algunos ejemplos de saber hablar con oportunidad y también saber dirigir una palabra de corrección, regaño o exhortación.

A. Las palabras dichas con oportunidad

En 1º Libro de Samuel 25: 25-35 encontramos un ejemplo de saber dirigir palabras con oportunidad.

No haga caso ahora mi señor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, así es. Él se llama Nabal,[a] y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los jóvenes que tú enviaste. 26 Ahora pues, señor mío, vive Jehová, y vive tu alma, que Jehová te ha impedido el venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor.
27 Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor, sea dado a los hombres que siguen a mi señor. 28 Y yo te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová de cierto hará casa estable a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días. 29 Aunque alguien se haya levantado para perseguirte y atentar contra tu vida, con todo, la vida de mi señor será ligada en el haz de los que viven delante de Jehová tu Dios, y él arrojará la vida de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda. 30 Y acontecerá que cuando Jehová haga con mi señor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca por príncipe sobre Israel, 31 entonces, señor mío, no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado por ti mismo. Guárdese, pues, mi señor, y cuando Jehová haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva. 32 Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases. 33 Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano. 34 Porque vive Jehová Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que si no te hubieras dado prisa en venir a mi encuentro, de aquí a mañana no le hubiera quedado con vida a Nabal ni un varón. 35 Y recibió David de su mano lo que le había traído, y le dijo: Sube en paz a tu casa, y mira que he oído tu voz, y te he tenido respeto.

Según leemos en este pasaje Abigail esposa de Nabal supo hablar al corazón de David quien iba dispuesto a exterminar a la familia de Nabal por su ingratitud, avaricia y falta de respeto tanto a David como sus hombres, pero esta mujer habló con él para que depusiera sus deseos de venganza.

Las palabras oportunas, entendemos en este pasaje, son aquellas que se dicen ante una emergencia, una situación caótica o cuando se requiere arrojar luz. Nacen de un razonamiento muy bien pensado y surgen generalmente como resultado del temor del Señor que nos hace sabios.

Todos necesitamos aprender este arte porque en algún momento servirá para ayudarnos a nosotros mismos y en otras ocasiones se requerirá para apoyar o ayudar a quienes no tengan claridad en sus ideas y necesiten auxilio.

B. Las palabras dichas para corregir

En el 2º de Samuel 12:1-13 encontramos la siguiente historia de exhortación, regaño, reprensión y amonestación que el profeta Natán dirigió a David cuando pecó con Betsabé y no midió la magnitud de su conducta.

Jehová envió a Natán a David; y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. 2 El rico tenía numerosas ovejas y vacas; 3 pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija.4 Y vino uno de camino al hombre rico; y este no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él. 5 Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte.6 Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia. 7 Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, 8 y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. 9 ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. 10 Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer. 11 Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol. 12 Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol. 13 Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.

Natán fue comisionado por Dios para regañar a David. Tenía que hacerle ver que lo que había hecho con Betsabé y Urías fue horrendo, pero era el rey de Israel. Debía tener firmeza, pero a la vez tacto para hacerle ver su grande error y Dios lo dirigió para hacerle ver el tamaño de su falta.

Regañar, corregir, reprender y amonestar es una labor que no se circunscribe únicamente a alzar la voz. Cuando la persona tiene una jerarquía más alta que nosotros uno debe tener mucha sabiduría como la que aplicó el profeta Natán que llevó a David a considerar el tamaño de su falta.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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