La Biblia dice en Ezequiel 15: 5

“Si cuando estaba entero no servía para nada, ¡menos ahora que está quemado podrá servir para algo!”

Las predicaciones de los profetas al pueblo de Israel fueron extremadamente sencillas para que pudieran entender el mensaje que quería que escucharan. Lo hombres a los que el Señor envió llevaban una predicación fácil de entender como si se le estuviera hablando a pequeños y se requiriera una enseñanza básica. 

El profeta Ezequiel fue enviado por Dios a los judíos del exilio para mostrarles con un ejemplo muy claro la situación en la que se encontraban. Recurrió a las ramas de la parra, la vid o de la uvas que cuando es cortada no puede servir ni para fabricar percheros porque de todos los árboles que hay en este planeta solo tiene una utilidad: producir uvas.

Su único destino es entonces servir de leña y luego que se ha utilizado con ese fin no sirve para nada más. En otras palabras no se puede esperar nada más de las ramas de la vid, una vez que han quedado en calidad de ramas secas. Solo son útiles para quemar y hacer leña para producir fuego. 

Esa fue la manera en que Dios comparó a Israel. Una comparación muy preocupante porque les estaba diciendo que debido a su pecado solo tenían una penosa utilidad. No servían para hacer otra cosa y esencialmente que no podía esperar nada de ellos, que no podían tener otra clase de encomienda. 

En otras palabras que no tenían expectativas, ni futuro. Que su lamentable condición espiritual los había convertido en personas destinadas a terminar como un montón de cenizas que también no sirve para mucho en esta vida. Cuando podían tener un destino glorioso se dejaron llevar por la maldad y eso canceló toda posibilidad de ser mejores. 

Los hebreos del tiempo de Ezequiel pudieron ser relevantes, pero su obstinación los hizo intrascendentes. Dios quería lucirlos como se luce el cedro, pero ellos optaron por ser una rama de parra que no tiene ninguna utilidad para los carpinteros, ni para elaborar el más sencillo de los muebles. 

Pasaron así de poder lucir y figurar a convertirse en simples cenizas por su equivocada decisión de darle la espalda al Señor. 

Las palabras de Ezequiel dedicadas a los hebreos nos recuerdan que Dios tiene los mejores planes para nosotros y cumplirlos nos demanda obediencia, al rechazar esos planes el único resultado que obtendremos es vivir bajo nuestros reducidos y penosos objetivos de vida donde el gran ausente es el Señor. 

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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