La Biblia dice en Joel 2: 1-2

Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. 2 Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones.

Introducción

Los recientes sucesos ocurridos en Israel cuando la República Islámica de Irán atacó las ciudades de Jerusalén con cientos de drones, misiles balísticos y de crucero bajo el argumento de que Israel atacó la embajada de esa nación en Damasco, nos pone de nueva cuenta ante el gran e interminable conflicto árabe-israel.

El avance tecnológico ha provocado que el mundo entero observe en tiempo real esos ataques que para muchos son preámbulo de una guerra en la región en el mejor de los casos, pero en el peor, son los prolegómenos de una tercera conflagración mundial de consecuencias insospechadas dado el arsenal que hay en todo el mundo.

Los creyentes contemplamos esas escenas y no dejamos de sorprendernos e incluso intimidarnos por lo que puede ocurrir en este mundo, sin embargo la Biblia tiene la respuesta a todos esos acontecimientos porque los profetas anunciaron lo que sucedería en los días finales de este mundo.

Los creyentes no están ni pueden estar sin saber que todo lo que sucede tiene un propósito eterno, que Dios dirige la historia de la humanidad y la conduce según sus eternos propósitos y planes para instaurar su reino que acabará con la maldad que tiene sojuzgada a esta tierra.

El libro de Joel tiene como tema de fondo el día del Señor. Lo aborda desde una perspectiva muy sencilla: que va a ocurrir antes, durante y después de ese momento. El objetivo del profeta es mostrarle al pueblo de Israel que en ese gran evento finque su esperanza y no su temor. Tomen ese día como el fin de todos sus padecimientos.

Para todos los tratadistas les resulta muy complicado fijar la fecha de la profecía de Joel: la razón de esta dificultad radica en que el vidente de Dios no señala los reinados de los monarcas cuando tuvo su trabajo profético como si lo hacen otros profetas del Antiguo Testamento.
Pero el contenido de su libro puede usarse para cualquier momento. Su intención al escribir fue preparar al pueblo de Israel para ese día que marcaría para siempre un antes y después de un pueblo sobre el que han caído las naciones más poderosas para aniquilarlo, desde los filisteos, asirios, babilonios, griegos y romanos.

En los tiempos más recientes Alemania y ahora en estos días los países árabes que tiene como objetivo central de gobierno o como política exterior atacar de cualquier forma al pueblo hebreo. Joel no se equivoca cuando llama al pueblo a tocar trompeta y dar alarma porque esa ha sido la constante del pueblo de Dios, pero un día eso terminará.

Eso sucederá cuando venga el Día del Señor.

Israel asediado: La cercanía del Día del Señor
D. Para juzgar a su pueblo
E. Para restaurar a su nación
F. Para vivir para siempre con su heredad

A. Para juzgar a su pueblo

El profeta Joel parte de esta verdad, Dios vendrá a juzgar a su pueblo porque no todos los judíos son hijos de Abraham como puntualmente lo señala el apóstol Pablo en la carta a los Romanos. La identidad de un hebreo no es racial, sino espiritual. Pueden reclamar su derecho racial para ser llamados hebreos, pero su derecho espiritual solo viene de la fe.

En Joel 1: 15 encontramos la siguiente afirmación: ¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.

Para todos los profetas del Antiguo Testamento el Día del Señor era algo cercano. El exilio, primero, de las diez tribus del norte llamado reino de Efraín y luego el destierro de las dos tribus del sur llamado reino de Judá alimentó más está creencia porque fueron dos formas de juicio terrible, trágico e implacable sobre el pueblo de Dios.

De hecho esos dos eventos forman parte de la afirmación de que el Día del Señor será justamente un tiempo de juicio para los israelitas, una verdad que encontramos afirmada por Cristo en el discurso de Mateo 24 cuando dice:

15 Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), 16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. 17 El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; 18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.

19 Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! 20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo;[a] 21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. 22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

Los hebreos será sometidos a un juicio del que también nos habla el libro de Apocalipsis 12: 1-7.
Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. 2 Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.

3 También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; 4 y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.

5 Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. 6 Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días.7 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles.

B. Para restaurar a su nación

Juzgar a Israel no debe entenderse como que serán aniquilados. Nada de eso. Porque en Israel siempre ha existido un remanente fiel. La historia de Elías quejándose de ser un solitario creyente nos demuestra que Dios siempre se reserva un número de creyentes leales a su causa.

La idea que subyace en el libro de Joel es justamente la de restaurar a su pueblo. Dios va a renovarlos para tener comunión con ellos de nueva cuenta. Joel 3: 1-3

Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén, 2 reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra;

3 y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber.

Dios restaurara a Israel. Los pondrá para siempre en su tierra. Los transformará por completo como leemos en Jeremías 31: 31-34.

He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.

33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.

Lo que ahora sucede con los judíos lo plantea Pablo en Romanos 11: 25-32

25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; 26 y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad.

27 Y este será mi pacto con ellos, Cuando yo quite sus pecados. 28 Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.

29 Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. 30 Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos,

31 así también estos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia. 32 Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

C. Para vivir siempre con su heredad

El profeta Joel remata así su libro:

Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel. 17 Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella.

18 Sucederá en aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas; y saldrá una fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim. 19 Egipto será destruido, y Edom será vuelto en desierto asolado, por la injuria hecha a los hijos de Judá; porque derramaron en su tierra sangre inocente.

20 Pero Judá será habitada para siempre, y Jerusalén por generación y generación. 21 Y limpiaré la sangre de los que no había limpiado; y Jehová morará en Sion. Joel 3: 16-21.

Dios tiene planeado habitar con su pueblo para siempre y así será porque Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta.

El profeta Isaías visualizó esta verdad y la planteó de la siguiente forma en su libro de la siguiente manera:

Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén. 2 Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones.

3 Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. 4 Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra. (Isaías 2: 1-5).

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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