La Biblia dice en Romanos 10:17-21

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. 18 Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, por toda la tierra ha salido la voz de ellos, y hasta los fines de la tierra sus palabras. 19 También digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo; con pueblo insensato os provocaré a ira. 20 E Isaías dice resueltamente: Fui hallado de los que no me buscaban; me manifesté a los que no preguntaban por mí. 21 Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor.

Introducción

Israel tuvo y tiene el privilegio de haber recibido no solo la revelación escrita de la palabra de Dios, sino aún la general, aquella que se conoce por medio de la creación y ese hecho los hace injustificables ante el Creador a la hora de sopesar su actitud ante la Escritura porque no pueden decir que no sabían o que no conocían.

Pablo nos va a presentar la otra cara de la moneda del conocimiento del Señor. Si bien se tiene que llevar la palabra a todos, es indipensable admitir que en el caso de Israel ellos saben bien que Dios les ha hablado permanentemente, primero por medio de los profetas y en estos tiempos por medio del Hijo, como señala el libro de Hebreos.

Dios ha hablado, habla y hablará en todo tiempo porque es un Señor que se comunica que no guarda silencio y que tiene el profundo deseo de que sus criaturas puedan saber de su existencia.Este mundo no es el resultado de un accidente, sino la ejecución perfecta de un ser poderoso que quiere tener comunión con sus criaturas.

El apóstol enfoca su mirada a Israel en relación con la revelación divina. Ellos no pueden decir que no conocieron o que no oyeron a Dios porque ellos como ningún otro pueblo fueron los destinatarios de decenas de profetas y finalmente fueron los que conocieron de primera mano el ministerio de Cristo.

Y justamente en este estudio nos ofrecerá cómo Dios le habló a Israel y cuál fue la reacción de este pueblo. Su rebeldía y obstinación nos recuerda a todos el riesgo de no atender las palabras que Dios nos dirige por medio de la Escritura y otros medios que Dios ensaya para llamar nuestra atención.

Israel: La bondad y severidad de Dios
Dios habla en todo tiempo
A. Para conocerlo y confiar en él
B. Por medio de la creación
C. Por medio de las circunstancias
D. Para obedecer sus mandamientos

Dios habla siempre. Desde el Génesis descubrimos a un Dios que busca al hombre. ¿Dónde estas tú, hombre? Le preguntó a Adán el huerto del Edén, cuando se escondía por haber pecado. Desde el comienzo de la creación podemos ver, entonces, a Dios comunicándose con su criatura.

Aún en el silencio Dios nos está hablando. Es formidable pensar y reflexionar en esta verdad porque podemos alentarnos al saber que estamos ante un Dios que nunca calla y que permanentemente quiere que tengamos comunicación con él. Es su anhelo y deseo porque somos hechura suya.

A. Para conocerlo y confiar en él

El verso diecisiete de nuestro pasaje en estudio define claramente la razón por la que Dios habla siempre:

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

La fe nace al oír la palabra de Dios. La palabra fe es sumamente interesante cuando la estudiamos en su raíz griega. Procede del término pistos que el Nuevo Testamento traduce de dos formas: la primera y más usual como confianza, seguridad, convicción y certeza, pero también la traduce como fiel o fidelidad.

La razón de que pistos se traduzca como “confianza” y también como “fidelidad” es comprensible cuando descubrimos que una persona que confía en Dios es una persona fiel o que no traiciona. La fidelidad solo se da en una persona que tiene fe o confianza en el Creador. No se doblega ante la adversidad y sigue confiando.

Pero el origen de esa confianza está en oír la palabra la Dios. La palabra oír es atender, poner mucha diligencia para comprender lo que estamos oyendo a fin de ponerlo en práctica o convertirlo en parte de nuestra existencia diaria. Se trata de oír y hacer, no solo de escuchar y olvidarnos de lo que hemos oído.

La relevancia de la fe radica, entonces, en escuchar la palabra de Dios. Hay un vínculo estrecho entre la Biblia y la fe. No se puede desarrollar la confianza en Dios si no oímos la palabra de Dios. El punto intermedio o puente entre la fe y la palabra de Dios radica justamente en atender lo que Dios dice.

Por eso Dios habla siempre porque quiere que todos sus hijos confíen en su persona y no se atemoricen o pierdan la fe cuando la adversidad se presenta en su vidas o cuando las circunstancias complejas los confrontan y la realidad parece hacerlos tropezar para dejar de confiar en Dios.

La fe nace, se origina, surge, emana, tiene su fuente en oír la palabra de Dios. Si usted solo escucha la palabra de Dios los domingos su fe será débil, pero si hace un hábito acercarse la palabra de Dios su fe se robustecerá y podrá enfrentar y lidiar con todas las batallas que lleguen a su vida.

B. Por medio de la creación

Pablo está presentando la realidad de la nación hebrea ante la revelación divina y recurre para ello al Antiguo Testamento, particularmente salmo diecinueve que es un salmo dedicado exclusivamente a hablarnos de la forma en que Dios siempre ha hablado a los hombres y a su pueblo.

El verso dieciocho de nuestro estudio en Romanos diez dice de la siguiente forma:

Pero digo: ¿No han oído? Antes bien, or toda la tierra ha salido la voz de ellos, y hasta los fines de la tierra sus palabras.

Pablo usa una pregunta para referirse a lo que ha sucedido al pueblo de Israel: ¿No han oído? Interroga, para luego citar el salmo diecinueve que es un canto dedicado a recordarnos la firme intención de hablar siempre al hombre de todas las formas posibles: por medio de la creación y por medio de la palabra escrita.

El verso cuatro del salmo diecinueve dice de la siguiente manera: “Por toda la tierra salió su voz, hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.” Este verso es una forma para señalar con toda claridad que la creación es una fuente para escuchar a Dios.

Nadie puede decir que Dios no le habló, que el Señor no se mostró a él. Nadie absolutamente nadie podrá argumentar que le hizo falta que algo o alguien le hablara. Todos tienen ante ellos la creación para saber que hay un Dios que con inteligencia y sabiduría desplegó su perfecta voluntad.

La voluntad de Dios se puede conocer por medio de todo lo hecho. Hay una perfección infinita en cada obra de Dios que con atención y esmero podemos encontrar. El mar que no se sale de sus límites, el sol y la luna en perfecta coordinación para dar luz y oscuridad solo puede comprenderse cuando sabemos que hay un mente perfecta detrás de ello.

La voz de Dios, dice el salmo, salió por toda la tierra y llegó hasta los fines, una forma poética para señalar que nadie quedó sin saber que detrás de todo lo creado hay un Ser superior con gran inteligencia.

C. Por medio de las circunstancias

Dios le habló a Israel por medio de los gentiles que técnicamente nunca conocieron la revelación divina ni por medio de la creación, ni por medio de la revelación escrita, pero cuando supieron de Dios se volvieron a él con todo el corazón. Los ninivitas son el mejor ejemplo y particularmente Rut, Rahab, Naaman y otros tantos que se acercaron a Dios.

Pablo cita a Moisés e Isaías para mostrar cómo Dios trató por todos los medios que Israel lo oyera. Lo hizo provocándolos a celo y viendo que hasta los gentiles lo encontraban cuando se disponían a buscarlo. Si los gentiles que no sabían de la ley podían hallarlo, entonces los judíos con mayor razón.

Los versos diecinueve y veinte de nuestro estudio dice de la siguiente manera:

También digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo; con pueblo insensato os provocaré a ira.20 E Isaías dice resueltamente: Fui hallado de los que no me buscaban; me manifesté a los que no preguntaban por mí.

Que los gentiles, paganos e idólatras encontraran a Dios supone un fuerte golpe al orgullo hebreo que se consideraron los únicos receptores de la gracia divina, pero eso lo hizo Dios a propósito para ver si de esa manera Israel despertaba de su letargo, pero eso no sucedió porque el propio profeta Isaías reconoce la dureza de los israelitas.

D. Para obedecer sus mandamientos

El verso veintuno de nuestro estudio dice de la siguiente manera:

Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor.

Dios habla para que le obedezcamos. Dios le habló a Israel una y otra vez, pero lo que encontró en su pueblo fue rebeldía y contradicción. Dios siempre habla y espera que nosotros respondamos positivamente a sus mandamientos. Dios nunca dejó de hablar a su pueblo, pero ellos no supieron o no quisieron aceptar las exigencias del Creador.

El texto de Isaías que Pablo cita es demoledor porque define claramente la actitud que los hebreos tuvieron ante un Dios que habla en todo tiempo: lo desoyeron, no lo atendieron y llegaron a obstinarse de tal manera que Dios actuó con ellos de manera severa porque fueron separados por un tiempo de la salvación.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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