La Biblia dice en Apocalipsis 18: 21-24

21 Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada. 22 Y voz de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros no se oirá más en ti; y ningún artífice de oficio alguno se hallará más en ti, ni ruido de molino se oirá más en ti. 23 Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones. 24 Y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.

Introducción

La tercera y última parte del mensaje de Juan contra la gran ramera nos conduce al final de Babilonia, la madre de todas las abominación de la tierra en la que se nos presenta su destrucción para siempre que silencia su insana alegría con que deleitó a sus cómplices que se enriquecieron a costa de ella.

Juan concluye de esa forma dos capítulos completos en los que nos habló de lo que él mismo llamó BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA, representada por una mujer vestida de púrpura y escarlata, sentada sobre muchas naciones y que estaba sentada sobre una bestia.

A lo largo de varias semanas hemos estudiado este importante tema de la revelación final para revisar y acercarnos a lo que claramente es una religión falsa que domina el mundo y que en la Gran Tribulación tendrá sin lugar a dudas un papel protagónico durante el juicio final sobre la tierra.

Hemos revisado sus características, ponderado las implicaciones que tiene para la vida actual de la iglesia, pero sobre todo, hemos analizado la religión falsa que representa, aunado a su poder político y económico con las que se asocia para dominar el mundo y enfrentar a la verdadera iglesia de Cristo desde siempre.

Sin ninguna duda, dijimos que Juan hablaba en su tiempo de Roma. Babilonia fue Roma y el reto que tenemos los cristianos de este tiempo es saber que enfrentaremos una religión falsa que perseguirá al pueblo de Dios y habrá de resistir siempre la verdad del evangelio.

La caída de Babilonia: un final para siempre

A. Como cuando una piedra de molino es arrojada al mar
B. Como cuando cesa una fiesta
C. Por sus hechicerías
D. Por la sangre de los mártires

Juan quiere que los lectores del Apocalipsis tengan bien claro cómo y por qué Babilonia caerá. La razón es simple, miles de creyentes están siendo perseguidos y sus vidas penden de un hilo a causa de la iniquidad de Roma y necesitan saber qué les depara el destino y Juan les recuerda que Babilonia será destruida para siempre.

A. Como cuando una piedra de molino es arrojada al mar

El verso veintiuno de nuestro texto dice de la siguiente forma:

21 Y un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada.

Es bueno saber que una piedra de molino pesaba entre dos y tres cuartos de tonelada, es decir entre 500 kilos y 750 kilos de peso. La figura que usa Juan no puede ser mejor, Babilonia caerá como una piedra de molino cae en la mar, es decir para dirigirse a lo más profundo del mar de donde no saldrá nunca más.

En el Nuevo Testamento encontramos la figura de la piedra de molino en los evangelios cuando Cristo dice que mejor le sería a uno ponerse una piedra de molino en el cuello si hace tropezar a uno de estos pequeñitos. La idea evidentemente es que su destrucción será para siempre. Ese es el mismo sentido que tiene para Babilonia.

B. Como cuando cesa una fiesta

El verso veintidós nos presenta otra figura para comprender lo que ocurrirá con la gran ramera:

22 Y voz de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros no se oirá más en ti; y ningún artífice de oficio alguno se hallará más en ti, ni ruido de molino se oirá más en ti.

Las fiestas romanas han sido catalogadas como celebraciones donde privaban toda clase de excesos que se sabía perfectamente cuando la ciudad tenía un festejo o cuando una familia tenía una fiesta porque eran escandalosas y estruendosas. Roma era bulliciosa, precisamente por sus grandes conmemoraciones.

Juan dice que eso terminará y en ese lugar lo único que se oirá es el silencio sepulcral. El silencio imperante donde no hay vida, lo extraordinario de esta descripción es que se trata de una ciudad que no dormía y que de pronto enmundece a causa de los justos juicios de Dios sobre ella.

Para entender y dimensionar las palabras de Juan debemos saber que Babilonia representa el placer combinado con una falsa religión. En los estudios anteriores vimos la riqueza y todo los artículos que los mercaderes le vendía y en todos ellos encontramos opulencia, lujo y decadencia.

Todo eso terminará y nunca más habrá celebraciones fastuosas.

C. Por sus hechicerías

La parte final del verso veintitrés nos enseña la razón por la que Babilonia será destruida:

23 Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones.

La palabra hechicería que se usa aquí es sumamente interesante. Procede de la raíz griega “pharmakeia” de donde surge la expresión “fármaco”. El sentido de la palabra evidentemente es droga y su uso es del hechicería, magia o encantamiento. Cuando se aplica a la gran ramera el sentido es claro: “drogó” a las naciones.

Las adormiló con una religión falsa basada en idolatría que es la otra connotación que tiene la palabra “hechicería”. El castigó que se le infringe a Babilonia apenas alcanza para purgar todo el mal que hizo sobre esta tierra porque llevó a muchos pueblos a una religión falsa donde lo importante era el placer más que la verdad de Dios.

La palabra “pharmakeia” solo se utiliza dos veces en todo el Nuevo Testamento. En este pasaje y en Gálatas 5: 20 donde señala con toda claridad que las hechicerías son producto de una vida carnal alejada de toda espiritualidad.

D. Por la sangre de los mártires

Las últimas palabras sobre el juicio contra la madre de todas las abominaciones termina con una triste revelación.

24 Y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.

A Babilonia el cristianismo le debe la vida de miles de cristianos que la enfrentaron, que le mostraron que era un remedo de verdad y por ello sufrieron no solo persecución, sino una muerte violenta, implacable y sin el menor asomo de compasión.

Nos queda claro que Babilonia será castigada por haberse opuesto a la verdad divina y haber matado a muchos por el hecho de enfrentarla diciéndole sus verdades.

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