La Biblia dice en Gálatas 6: 14

Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.

Introducción

El sentido de la cruz en los tiempos de Pablo con el sentido de la misma en estos días se ha modificado sustancialmente. Hoy en día todos o si bien no todos, muchos conocen el significado de la cruz. Para algunos solo representa la muerte de un hombre llamado Jesús y para otros es la muerte del Salvador del mundo.

Pero para los creyentes de la iglesia primitiva, la cruz simbolizaba una de las formas más atroces de tortura con la que se castigaba y privaba de la vida a una persona. La cruz para todos en esa época era de vergüenza y oprobio. Quienes eran llevados a ella eran considerados parias y desechos de la sociedad.

Hacia todos los crucificados, que eran muchos, solo había una profunda compasión y también una interrogante sobre la razó por la que habían llegado allí. Se les consideraba como malhechores que los dioses castigaban porque los desamparaban para caer en una muerte a la vista de cientos o miles como si fueran un espectáculo.

Pensar que el Hijo de Dios murió en ese lugar era motivo de grandes discusiones. Los creyentes sabían que ese fue el precio para su redención, pero para los incrédulos era un motivo de sorna contra los discípulos de Jesús porque cómo creer que alguien con credenciales divinas podría pasar por ese tormento.

Bajo esa concepción cultural es comprensible que muchos creyentes del primer siglo sintieran un poco de vergüenza por seguir a un hombre que había muerto de esa manera, pero para Pablo eso en lugar de ser un motivo de pena, era una razón para sentirse orgulloso de su fe.

El apóstol resumía esa actitud de manera categórica en Romanos 1: 16 cuando escribió: Porque no me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

La vergüenza era uno de los sentimientos que los romanos no toleraban. Para ellos la deshonra una forma de vergüenza debía evitarse y si para ello era necesaria la muerte, así debía hacerse.

El apóstol había pasado de la vergüenza al orgullo. De la pena a la satisfacción. En un tema que para muchos era complejo y dificil de resolver. Había dejado de sentirse apenado al decir que seguía a quien había muerto de una manera “tan deshonrosa” y se podía regodear de esa convicción.

Pero, ¿cómo había pasado de la pena al orgullo por la cruz? Cínismo? Ignorancia? O una profunda verdad?

La respuesta nos la ofrece este versículo que hoy meditamos.

Serie: La cruz sufrimiento y consuelo

I. La cruz: sufrimiento y consuelo a pesar de morir al mundo
A. Porque Cristo es suficiente
B. Con satisfacción

Pablo sentía una profunda satisfacción de seguir la cruz de Cristo. Para el apóstol los sufrimientos de Cristo representaban un referente digno de orgullo, a pesar de que para muchos era motivo de vergüenza porque la muerte romana en una cruz estaba destinada para los desdichados que se habían opuesto al imperio.

La razón por la que Saulo de Tarso se sentía de esa manera radicaba en los resultados o beneficios que había obtenido con el sacrificio de Jesús en el tormento que Roma le habría infrigido al Salvador de los perdidos. Pablo se sentía inmensamente dichoso por haber aceptado la cruz de Cristo porque había dejado de necesitar al mundo.

La cruz de Cristo provoca una separación clara entre el creyente y el mundo porque mientras la cruz apunta al sufrimiento de Cristo, el mundo rehuye de manera natural el dolor y la tribulación y se instala mejor en el placer y todo aquello que le traiga sensaciones agradables.

El sufrimiento y el dolor desde la perspectiva cristiana no encuentra cabida en un mundo sensual o que se deja llevar por sus sentidos y por eso cuando alguien padece por vivir una vida justa el mundo no comprende, ni acepta que una persona tenga que padecer si puede vivir de otra manera.

Las palabras del apóstol Pablo escritas a los cristianos de la iglesia de Galacia conocida como epístola a los Gálatas nos muestra una de las grandes consecuencias o resultado de tomar nuestra cruz diariamente y caminar tras los pasos de Jesús. Saulo de Tarso dice que la cruz ha provocado en él cancelar todo intento de disfrutar del mundo y el mundo de él.

La cruz de Cristo simboliza sufrimiento siempre y Pablo lo sabía perfectamente, pero eso no lo detenía o desalentaba, al contrario era un motivo de alegría y regocijo como lo expresa en diferentes cartas donde establece que ese proceso formaba parte de la voluntad de Dios para su vida.

Por ejemplo en Colosenses 1: 24 escribe lo siguiente: “Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo que es la iglesia.”

Pablo estaba seguro de que el sufrimiento estaba ligado intímamente a su ministerio y así lo asumía. Pero lo hacía porque había aprendido a separar claramente los pensamientos o razones emanadas del mundo y lo que la palabra de Dios dice. Ya que mientras el mundo evade el sufrimiento, el cristianismo lo acepta con gozo y alegría.

A. Porque Cristo es suficiente

Para llegar a este concepto fue fundamental que en la vida de Pablo, Cristo se convirtiera en lo suficiente o lo que llenara su vida. Cristo se convirtió en el todo del apóstol y desde esa realidad pudo deshacerse del mundo. El mundo concebido como el centro o fuerza que fija las ideas y pensamientos aprobados para una vida “feliz”.

Pablo había logrado derrotar la influencia del mundo sobre su vida. La cruz de Cristo le dio esa victoria. Pablo se sentía muerto para el mundo por una razón básica: Cristo llenaba su corazón y gracias a esa llenura podía sentirse completo, sin necesidad de absolutamente nada.

El mundo nos llena de sus ideas, conceptos, modas y creencias y nosotros debemos resistir siempre a fin de evitar nos influencie porque todo lo del mundo es pasajero y generalmente se deja llevar por los deseos de los ojos y nunca por la realidad final que tiene cada situación y en ese sentido es muy engañoso.

Pero Saulo de Tarso logró descubrir las mentiras del mundo y vivió por encima de sus pasiones gracias a su entrega y dedicación a la obra de Cristo, lo que nos enseña que la única manera de derrotar al mundo es entregandonos incondicionalmente al Señor y su obra. Saulo estaba seguro de esa verdad.

B. Con satisfacción

Pablo no solo había muerto para el mundo. El mundo también había muerto para él.
Pablo dijo lo anterior sin resentimiento ni frustración. El mundo murió para él y él para el mundo. En sus palabras hay una gran satisfacción.

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