La Biblia dice en Santiago 5:13

¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.

Introducción

La vida del ser humano transcurre en dos extremos naturales: la aflicción y la alegría. Son dos experiencias que nos acompañan desde que nacemos hasta que morimos. Tenemos que lidiar con ambas siempre porque aparecen de manera intermitente.

Para nadie debe ser una sorpresa que vivamos momentos de mucha alegría, pero también a nadie le debe sorprender cuando la aflicción llegue a nuestra vida. El cristiano debe estar cierto que ambas situaciones son parte de la vida misma. De esa forma sabrá cómo comportarse ante ellas.

Pensar que la vida solo es sufrimiento es una grave equivocación como también que solo habrá alegrías es un elevado yerro. Ni viviremos siempre en el dolor y tribulación como tampoco solo viviremos para reír o estar alegres. Saberlo nos ahorrará muchas frustraciones y contrariedades.

Y no es que Dios nos quiera hacer unos bipolares con estas emociones, sino más bien quiere que nosotros aprendamos a trabajar con ellas y justamente eso es lo que propone Santiago con las dos recomendaciones que nos hace en este verso que hoy tenemos como base para nuestro estudio.

En la iglesia vamos a encontrarnos con personas que están viviendo con aflicción, pero también nos vamos a encontrar con personas que están viviendo con alegría por algún logro o una bendición que Dios les ha dado. Para ambos hay recomendaciones que podemos resumir en una sola expresión: dirigirla a Dios.

La aflicción no desagrada a Dios. Sabe que nosotros tendremos problemas, dificultades, situaciones complicadas y no por eso nos rechaza, al contrario nos pide que le llevemos en oración lo que nos pone tristes o nos produce sufrimiento. La oración es el instrumento para mitigar nuestras penas.

Pero de igual modo nuestra alegría debe ser encauzada a Dios. Debemos poner en las manos de Dios nuestro regocijo. ¡Qué maravilla de Dios tenemos! Él nos pide tristezas y alegrías para sustentarnos en medio de ellas.

Una fe práctica para una vida práctica

Nos anima siempre

A. Para no estar afligidos
B. Para cantar constantemente

La iglesia cristiana está constituida por seres humanos que viven en medio de esas dos emociones. Pensar que solo hay hombres y mujeres alegres y que son los únicos que acepta Dios es completamente equivocado, pero creer que está lleno de seres que solo sufren y que si no sufren buscan como sufrir es todavía más grave.

Santiago quiere llevarnos a reflexionar sobre estos dos temas para saber cómo lidiar con ellos a la hora que se presentan en nuestra vida. Generalmente llegan sin invitación. Sobre todo la aflicción. La idea de Santiago es que en medio del dolor vayamos a Dios y en medio de la alegría alabemos al Señor.

A. Para no estar afligidos

Dios no quiere ver a sus hijos afligidos. Eso es un hecho. La pregunta que lanza Santiago es interesante porque pareciera que en su congregación la gente escondía esta emoción. ¿Hay algún afligido entre ustedes?; interroga el autor de la carta y la respuesta lógicamente es afirmativa. Sí, diríamos hoy en día. Claro que hay afligidos.

La palabra afligidos procede de la raíz griega kakopatheo que se forma a su vez de dos vocablos griegos. El primero kakós que significa “de disposición maliciosa” y la segunda pathos que se traduce como dolor. Hablamos entonces de penurias dolorosas, es decir sufrimiento.

Hay que aclarar que el sufrimiento del que se habla en estos versos no es el que viene como consecuencia del pecado. Tampoco como resultado de nuestras malas decisiones. El sufrimiento del que habla Santiago en este texto es el que resulta de nuestras buenas acciones. Obrar bien y sufrir es una de las situaciones que nos cuesta trabajo comprender.

Estas recomendaciones son para alguien que está en una condición similar a la de Pablo que usa la palabra kakopatheo dos veces en la segunda carta a Timoteo y vive momentos de gran ansiedad y necesita auxilio para no desanimarse ni desalentarse ante las dificultades que nacen de dirigir su vida de manera piadosa.

“Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, en el cual sufro penalidades a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa.” 2 Timoteo 2:9.

“Pero tu sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” 2 Timoteo 4:5

Santiago nos dice que cuando estemos en medio de esa clase de aflicción hagamos oración delante del Señor.

B. Para cantar constantemente

Santiago dice que los creyentes que se sientan con mucha alegría deben cantar. La alegría es un estado de ánimo en el que se experimenta un estado de bienestar singular, donde las preocupaciones se hacen completamente a un lado para dar lugar a una sola emoción que nos eleva a un estado de mucha dicha.

En ese estado, Santiago pide que cantemos alabanzas. Si nuestra alegría se conserva al cantarle a Dios es casi seguro que esa alegría nace de nuestro buen Dios, pero si esa alegría se desvanece cuando cantamos, entonces, es una alegría humana basada en las emociones, más que en la certeza de que Dios esta con nosotros.

Cantar a Dios ha sido una de las grandes aportaciones que el judaísmo ha dejado al cristianismo. Hay ciento cincuenta salmos en el salterio hebreo para cantarse. Ese es todo un reto que solo se puede alcanzar si lo hacemos con alegría.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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