La Biblia dice en Lucas 6:11

“Pero ellos se llenaron de furor, y discutían entre sí que podrían hacerle a Jesús.”

La palabra furor procede de la expresión furia. El enojo llevado a extremos elevados son mortales y esa esa la furia. Los romanos asociaban a la ira y el enojo con una deidad a la que llamaban Furias, que en realidad eran tres divinidades menores, que nacieron de la mitología griega y pasaron a la cultura romana para encontrar una explicación al enojo.

De acuerdo a los griegos Furias eran tres diosas terribles, crueles y sanguinarias que en lugar de cabello tenían serpientes, sus ojos estaban llenos de sangre y sus uñas larguísimas que deambulaban siempre con una rabia vengativa a flor de piel en busca algún mortal con quien saciar sus deseos malsanos.

Nacieron de la sangre que Urano derramó cuando fue atacado por su hijo Cronos y también se les conoció como Erinnias, palabra relacionada directamente con la deidad Eris, diosa de la discordia. No hay que olvidar que Cronos mató a Urano llenó de ira y por eso, de acuerdo a la mitología griega, de esa rabia y coraje nacieron tres hijas.

Cuando los romanos oían la palabra furia o furor de inmediato se aterrorizaban porque pensaba que con solo pronunciar su nombre bastaba para invocarla y que apareciera para hacer un daño irreparable a quien había osado pronunciar su nombre. Por ello le cambiaron su nombre por Euménides que quiere decir benévolas o benefactoras, pero en realidad era Furias.

Nuestro texto de hoy dice que los escribas, fariseos y sacerdotes se llenaron de furia, según Lucas, un hombre que sabía usar perfectamente el griego y al hacerlo quería que sus lectores supieran la clase de emoción que embargaba a esos pobres seres que les incomodaba Jesús a tal grado que despertaba en ellos justamente los sentimientos más iracundos.

Este hecho no solo nos revela lo que puede provocar la furia. De hecho ese gran enojo fue lo que hizo que entregaran a Jesús a Poncio Pilato y pidieran que lo matara. La furia es cruel, despiadada, sin sentimientos y quien es objeto de ella sufrirá intensamente de manos de quien esta enojado con él.

Por otra parte, nos queda claro que siempre habrá personas que odien el bien. Jesús solo hacía bienes y era odiado por ello. Nunca hizo mal a nadie y a pesar de ello hubo personas que se dejaron dominar por el enojo y lo condenaron a morir, sin saber que fue el hombre de bien que vino a la tierra a salvar a los seres humanos.

La furia es uno de los peores sentimientos que las personas pueden albergar. Generalmente produce grandes e irreparables males.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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