La Biblia dice en 1ª Timoteo 3:16

“Sin lugar a dudas, qué grande es esa verdad que no se nos reveló sino hasta ahora: Cristo se dio a conocer en cuerpo humano, lo que enseñó fue comprobado por el Espíritu y luego él fue presentado a los ángeles. Fue anunciado a las naciones, gente de todo el mundo creyó en él, y nuevamente recibió el honor que antes tenía.”

Esta tal vez es una de los primeras y más breves confesiones de fe de la iglesia primitiva para resumir en qué consistía la fe de los seguidores del cristianismo, una “religión” nueva para esos tiempos y que creía en un personaje llamado Jesús, que compartían que había muerto y resucitado.

En una cultura completamente pagana, con cientos de dioses y deidades, como la romana, las congregaciones cristianas necesitaban una forma simple y sencilla de expresar su fe y el apóstol Pablo escribió a Timoteo, un pastor en la iglesia de Éfeso, un credo fácil de memorizar y presentar como una defensa de nuestra fe.

Uso la versión Palabra de Dios para Todos de la Biblia, pero en la versión Reina Valera 1960 la frase que se emplea para comenzar este pasaje es “e indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad” que muchas otras versiones también traducen así y otras como el misterio de la religión.

La palabra misterio la usa Pablo a propósito como en otros pasajes para hacerles ver que los conceptos cristianos no son fáciles de captar por todos, no en el sentido que lo usaban los paganos de su tiempo, como algo que solo unos cuantos podían conocer y los demás quedaban supeditados a ellos o que de plano jamás llegarían a comprender.

El sentido es más que un secreto, un misterio o algo escondido, sino una verdad profunda que necesita algo más que la razón humana: porque comienza con una verdad compleja que exige fe: Jesús fue manifestado, presentado o dado a conocer en un cuerpo humano, pero que luego de su ministerio acompañado del Espíritu, la adoración angelical, su anuncio al mundo y la aceptación de su muerte y resurrección de muchos, retornó al cielo.

El punto de partida de este breve abecé, compendio o tratado de doctrina básica de la iglesia cristiana es justamente la encarnación de Cristo. Es tan vital esta enseñanza porque la salvación de los seres humanos necesitaba un sacrificio propiciatorio y el Cordero de Dios debía ser semejante a los hombres para acompañarlos en sus luchas y redimirlos.

Pablo fue un fariseo que se entregó a Jesús y se dedicó con ahínco a predicarlo y a estudiarlo, lo conoció por revelación personal y construyó este texto que algunos piensan que se cantaba como doxología para hacernos conscientes de que nuestra fe nace con el Dios-Hombre que vino a buscar todo lo que se había perdido.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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