La Biblia dice en Eclesiastés 9:11

Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.

Introducción

La realidad es a veces tan cruda, tan desencarnada, tan lastimosa y tan absurda que en ocasiones uno quisiera mirar hacia otro lado. Uno desearía evitar los casos o ejemplos en los que las expectativas lógicas y coherentes no se cumplen o cuando lo absurdo o incoherente se planta con tal fuerza que lo paradójico parece lo más natural.

Al dedicarse a observar la existencia humana en este mundo, Salomón descubrió hechos repetitivos, conoció eventos sumamente contradictorios y trató de ofrecernos una explicación sencilla para que pudiésemos tomar en cuenta y en consideración a la hora de tenerlos frente a nosotros.

La vida no es justa solía decir en sus discursos motivacionales, Bill Gates, magnate de los equipos de cómputo en el mundo para alentar a quienes se doblan o desaniman cuando la vida no los trata con la lógica que piensan que debe de tratarlos. ¿Acaso hay un compromiso de la vida con nosotros? Preguntó. No creo.

Salomón no nos dice que historias conoció para llegar a esta conclusión, pero sin duda es muy probable que haya sido parecida a la de otro gran inventor de nuestro tiempo, Steve Jobs, quien diseñó el ordenador que revolucionó el desarrollo tecnológico de esta generación y de paso inventó el teléfono que marcó para siempre la comunicación humana.

Pero él ni siquiera acabó la universidad. De hecho antes de nacer sus padres biológicos ni siquiera lo quisieron. Lo dieron en adopción a una familia que si pudiera sostenerlo, darle un hogar y darle una carrera universitaria. Cuando llegó a la universidad se salió porque se le hizo injusto que sus padres adoptivos gastarán sus ahorros para costearle sus estudios.

Sin embargo, ese hombre aprendió lo necesario y sin ningún título de ingeniero legó a la humanidad inventos que revolucionaron totalmente el mundo al grado que algunos lo comparan con Leonardo Da Vinci. Lo que parecería una vida condenada al fracaso se convirtió en una existencia extremadamente productiva.

Salomón llama a esto tiempo y ocasión. Una frase que debemos comprender perfectamente para no equivocarnos, no frustrarnos y no enojarnos cuando ante nosotros se presentan caso en sentido contrario, es decir, cuando una persona preparada, con los recursos académicos necesarios y bien preparada no alcanzan sus objetivos de vida.

La versión Reina Valera 1960 dice: “tiempo y ocasión”, algunas versiones traducen “momento de suerte”, otras “azar y ventura”, “tiempo y azar”, “buenos y malos tiempos” y “tiempo y casualidad”.

La Nueva Traducción Viviente lo traduce así: “suerte, estar en el lugar correcto y estar en el momento oportuno”.

Los cristianos no utilizamos la palabra suerte, ni la palabra azar, pero algunas versiones lo hacen porque la expresión procede de la raíz hebrea “paga” que literalmente significa “casualidad”, una expresión muy cercana a suerte y azar porque la palabra casualidad significa combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar.

Los seres humanos libramos una batalla contra el tiempo y en esa batalla nos encontramos con contradicciones o paradojas como las que señala Salomón. Cuando lo lógico que esperamos no llega a nosotros y a otros con menos posibilidades que nosotros alcanza lo que nosotros pensamos que deberíamos de obtener.

Salomón usa cinco ejemplos para subrayar que en esta vida nos vamos a topar con absurdos que debemos procesar correctamente para que no nos afecten, ni nos molesten, pero sobre todo para que llegado el momento en que a nosotros nos llegue nuestro tiempo y nuestra oportunidad la aprovechemos sin falta.

La implacable batalla contra el tiempo
Para enfrentar lo absurdo
A. Porque los ligeros no siempre ganan la carrera
B. Porque los fuertes no siempre ganan la guerra
C. Porque los sabios no siempre ganan su pan
D. Porque los prudentes no siempre obtienen riquezas
E. Porque los elocuentes no siempre obtiene el favor

A. Porque los ligeros no siempre ganan la carrera

Los seres humanos solemos descalificar a personas que a nuestro muy reducido juicio no pueden involucrarse en un actividad porque sencillamente no califican. Si tomamos el ejemplo de Salomón en las carreras o el atletismo podemos pensar que una persona con determinado peso no puede correr.

Y en cuanto vemos a alguien con una masa corporal adecuada pensamos que tiene todas las capacidades y las condiciones para competir y ganar, pero luego resulta que una persona sin esas características compite y gana fácilmente a quien parecía que abrumadoramente triunfaría.

B. Porque los fuertes no siempre ganan la guerra

La batalla del 5 de Mayo de 1862 es una historia justamente de que lo ilógico puede ocurrir. Los franceses llegaron a México. En ese tiempo era el mejor ejército y al ver a los mexicanos el General Charles Ferdinand Latrille dijo que eran tan superiores en raza que la victoria estaba más que asegurada.

La realidad es que ellos perdieron estrepitosamente esa batalla ante personas sin capacidad militar, con muchos ciudadanos que pelearon piedras y palos, pero que finalmente derrocaron al enemigo.

C. Porque los sabios no siempre ganan su pan

Una persona puede ser muy inteligente. Puede ser brillante. Y cuando uno está ante esta clase de personas uno puede asegurar que les será muy fácil o relativamente sencillo obtener su sustento, pero en ocasiones a esta clase de personas se le hace muy complicado obtener alimentos para subsistir.

Y por el contrario, hay personas que no son inteligentes, que carecen de capacidades cognitivas, pero a la hora de buscar sus sustento lo hace de manera rápida, sencilla y fácil, no sufren para nada y obtienen lo que necesitan sin mayor esfuerzo que el que otros despliegan para la misma actividad.

D. Porque los prudente no siempre obtienen riquezas

Hay personas que se vuelven ricos sin la prudencia que otras personas tienen. Alcanzan bienes al conducirse con arrojo, mientras que otras personas que son disciplinadas, ordenadas y muy cautelosas nunca alcanzan los bienes que quisieran tener. Aquí muchos usan la frase “a ellos nunca les llega un golpe de suerte”.

En cambio hombres y mujeres sin esa “prudencia” que de pronto les llega dinero en cascada dejando perplejos a quienes por más que lo intentan o por más que lo desean sencillamente no les llega nada.

E. Porque los elocuentes no siempre obtiene el favor

Hablar bien no garantiza que nos den todo. Se supone que quien mejor se comunica obtiene todo lo que pide o todo lo que plantea, pero Salomón nos dice que este mundo es tan absurdo que en ocasiones personas que ni siquiera saben hablar alcanzan lo que demandan a otros.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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