La Biblia dice en Eclesiastés 8:6-7

Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; porque el mal del hombre es grande sobre él; 7 pues no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará?

Introducción

Si hubo una gran lección que nos dejó la pandemia del 2020 es que ningún ser humano puede vaticinar el futuro. La enfermedad mundial que aquejó al planeta y detuvo como nunca antes había ocurrido la movilidad de las personas durante bastante tiempo es hoy por hoy el ejemplo más claro que los seres humanos no podemos prever todo.

Los grandes avances tecnológicos que le permiten conocer el clima con anticipación, e incluso la formación de huracanes y ciclones o tormentas intensas, fue insuficiente para anticiparse a lo que se ha convertido en una de las más grandes afectaciones a nivel mundial que el hombre ha conocido.

Eso nos demuestra que no se puede conocer el futuro, salvo que Dios lo revele, porque ese territorio es exclusivo del Creador. Nadie puede entrar allí, ni mucho menos puede conocerlo ya que el hombre tiene grandes limitaciones para poder mirar lo que será en el futuro.

Salomón nos ayuda a comprender que el ser humano es sumamente limitado. Con todas las capacidades que Dios le dio y que ha desplegado para que la ciencia avance es notorio y palpable que tiene fronteras infranqueables y que debe ser un poco más dócil para enfrentar con el auxilio del Señor lo que el destino le depara.

El rey sabio de Israel declara una estremecedora verdad cuando dice que el hombre no sabe lo que ha de venir y que esa realidad es un mal muy grande porque el futuro toma a hombres y mujeres como un pez que cae en la red o como el ave que cae en la trampa sin saber cómo llegó hasta allí.

El pasado es un tiempo recorrido, el presente se vive, pero el futuro solo se puede esperar y eso es un desafío porque no se sabe lo que traerá. Porque aun cuando el futuro es promisorio, puede cambiar drásticamente sin esperarlo y colocarnos en una posición que nunca imaginamos.

La implacable batalla contra el tiempo

Porque los hombres desconocen el futuro
A. Lo que representa un mal grande
B. Lo que lo convierte en un ser frágil

Salomón no quiere arrojarnos o mandarnos de manera directa al pesimismo o a la angustia por el hecho de no saber que nos depara el futuro. Nada de eso. La intención del monarca es hacernos ver que no podemos ir por esta vida sin saber que de un momento nuestra existencia puede cambiar.

Cuando es para bien no hay ningún problema. Lo aceptamos gustosos. El problema nace cuando lo que viene a nuestra vida son males. Allí entramos en un grande conflicto porque todos nos sentimos merecedores solo de cosas buenas y despreciamos y rechazamos las cosas malas de este mundo. Enfermedad, escasez, adversidades, etcétera.

A. Lo que representa un mal

Los versos seis y siete de nuestro pasaje dicen de la siguiente manera:

Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; porque el mal del hombre es grande sobre él; 7 pues no sabe lo que ha de ser.

El hombre traza sus planes, hace proyecciones, produce objetivos y metas para dirigir su vida, pero hay un problema grande, no sabe qué va a suceder y sus objetivos corren el riesgo de no cumplirse o no llevarse a cabo aun cuando se hayan elaborado usando la razón y el entendimiento.

Salomón vio a muchas personas hacer planes a futuro, sin tomar en consideración que las circunstancias favorables que hay en el presente pueden cambiar radicalmente y eso puede dar al traste con los proyectos hechos y si no se tiene cuidado la ruina puede ser falta para la persona.

El rey de Israel lo califica como un mal grande, es decir, como una catástrofe o calamidad que daña severamente los objetivos de hombres y mujeres y ante los cuales las personas no están preparadas porque nadie se imagina que su vida puede atravesar una contingencia que los rebase totalmente.

El futuro es una prerrogativa exclusiva de Dios. Solo él sabe que lo que nos traerá y seamos lo suficiente humildes para pedirle que nos ayude y que nos librel del mal.

B. Lo que lo convierte en un ser frágil

La última parte del verso siete dice de la siguiente manera:

Y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará?

Al no poder controlar lo que vendrá a nuestras vidas los seres humanos somos muy frágiles y sumamente débiles. No tenemos ni los recursos ni la fuerza suficientes para emprender una lucha contra el futuro. No podemos hacer nada para saber que va a pasar en nuestra vida personal y mucho menos en el mundo.

Los seres humanos, dice Santiago en su carta del Nuevo Testamento, somo tan solo como neblina que se aparece por un poco de tiempo, pero luego se desvanece. De ese tamaño es nuestra condición frente al tiempo.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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