Introducción

El libro de Eclesiastés es un libro catalogado como de sabiduría. Fue escrito por el rey Salomón y es extremadamente inquietante por las verdades que formula sobre la existencia humana en este mundo al que denomina poéticamente “debajo del sol” en el que transcurre la vida, concepto en el que engloba un término inseparable: el tiempo.

El rey sabio de Israel como se le conoce al hijo de David que reinó sobre Jerusalén después de su progenitor ofrece un discurso valiosísimo para sus lectores porque los acerca a un tema sumamente relevante e indispensable: el tiempo, planteado en sus diversas acepciones, días, semanas, meses, años, periodos, etapas, momentos, etcétera.

La idea del autor de este libro que en hebreo recibe el nombre de Qohelet y que se ha traducido como Eclesiastés del griego para referirse a una persona que habla a una asamblea, aunque el vocablo en hebreo apunta más bien a un predicador o maestro que enseña a sus alumnos.

Para el escritor de este volumen resulta fundamental que las personas comprendan el sentido de la vida, sepan lo que encontrarán a lo largo de los días que Dios les ha dado para que vivan en este mundo y una vez que lo sepan comprendan que Dios dirige el mundo de acuerdo a sus eternos propósitos y el hombre desconoce totalmente su destino o devenir en este mundo.

El Eclesiastés es un libro para meditar, reflexionar, pensar y repensar que en este planeta seremos testigos de grandes injusticias, veremos contradicciones y atestiguaremos paradojas inexplicables y ante ello debemos saber que todo lo que se hace en este mundo es una gran ilusión, es tratar de atrapar el viento con la mano, en otras palabras todo es vanidad.

Desde esta perspectiva llegamos a un campo minado en el que corremos el grave riesgo de vivir equivocadamente, siguiendo o persiguiendo metas que al final de nuestra existencia en lugar de hacernos sentir satisfechos de haber vivido nos produzcan una gran frustración porque estuvimos detrás de ideas, proyectos, planes y objetivos sin sentido.

Es tal el peligro que Salomón nos ofrece diversas recomendaciones y una de ellas es justamente valorar el tiempo. Aquilatarlo, tratarlo con respeto y saber y estar conscientes de que libramos una batalla implacable contra él. Somos sus rehenes. Vivimos bajo su tiranía que nos somete y debemos ser lo suficientemente listos para enfrentarlo.

Salomón recoge de esa manera la sabiduría milenaria del pueblo de Israel que Moisés planteó en su salmo noventa donde habla de la eternidad de Dios y lo efímero del hombre.

Al concluir un año y comenzar uno nuevo nos vemos en la necesidad de reflexionar sobre el tiempo que se ha ido y que no volverá nunca más y meditar sobre el tiempo que hipotéticamente tenemos ante nosotros, porque en realidad solo lo tenemos como esperanza porque lo único que poseemos es el presente cuando despertamos.

Y esa siempre será razón suficiente para acercarnos a este poderoso libro para abrevar de sus enseñanzas, para sumergirnos en sus desafiantes conceptos y recordar que si no somos cuidadosos podemos desaprovechar enormemente los días que tenemos sobre este mundo y eso nos puede costar grandes dolores cuando lleguemos a la última parada de la vida.

A lo largo de las siguientes dos semanas abordaremos el tema del tiempo desde la perspectiva bíblica del libro de Eclesiastés. Nos ayudará para ello comprender que Salomón desarrolló perfectamente el tema para mostrarnos que en este mundo estamos supeditados al imperio del tiempo.

En ese sentido luchamos diariamente contra él. Peleamos día a día por alcanzar nuestros objetivos de vida y la virtud del libro de Eclesiastés es que sale en nuestro auxilio, se apresta a ayudarnos para salir victoriosos sobre ese pesado y constante enemigo que nos consume y deteriora.

En ese libro de la Escritura encontraremos recomendaciones, advertencias, sugerencias y órdenes precisas para enfrentarlo y de esa forma prolongar nuestra existencia y no morir antes, que es el gran fracaso de esta vida, dejar de existir sin haber logrado nuestros objetivos de vida.

Salomón escribe sobre el tiempo y nos dice que el tiempo se le enfrenta sabiendo discernirlo, una expresión que puede traducirse como reflexionar seriamente lo que sucede en nuestro entorno y tomar las mejores decisiones frente a dilemas y disyuntivas que llegan a nuestra existencia en ocasiones y momentos inesperados.

Ante los días malos o desafiantes, Salomón recomienda paciencia, tranquilidad, mesura y mucha tolerancia y resistencia a fin de no obrar mal y perjudicarnos nosotros mismos al hacerle daño a nuestro semejante. Pero el tiempo hay que saber disfrutarlo también y esa es una de las maneras en que mejor podemos triunfar sobre él.

La virtud de este libro es que su llamado puede ser atendido en cualquier momento, pero también que de no hacerlo puede resultar sumamente lesivo para nosotros mismos porque el tiempo es implacable y si no se le enfrenta tarde o temprano cobrará la factura por haber sido pasivos ante él.

La juventud es el tiempo en el que más necesitamos saber enfrentar el tiempo porque son esos días en los que pensamos que siempre tendremos fuerza y que no necesitamos de nada ni de nadie, pero esa es una gran ilusión porque definitivamente el tiempo seguirá su curso y pronto nos tendrá a su merced.

La diferencia entre unos y otros en esta vida es la forma en que dejamos que el tiempo transcurra. Algunos lo dejan pasar sin mayor resistencia, pero otros lo enfrentan, lo desafían y luchan por dejar una impronta de su paso en este mundo, tratando a toda costa de no salir frustrados o resentidos por lo que hicieron o dejaron de hacer.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario