La Biblia dice en Proverbios 31:1

“Dichos del rey Lemuel de Masa, con los cuales su madre le dio instrucciones.”

Solo algunas versiones traducen la frase “de Masa”, la mayoría de las traducciones al español de este verso optan por omitirla siguiendo el ejemplo de la versión hebrea que no vierte esa frase. También Lemuel es un rey desconocido en la lista de monarcas del libro de los Reyes por eso la mayoría de comentaristas opta por identificar a Lemuel como Salomón.

Para ello suponen que este nombre fue el que su madre Betsabé utilizó para dirigirse a él, sin embargo es solo una conjetura, lo cierto es que la principal enseñanza que se desprende de este verso es que la mamá de un rey de Israel lo instruyó a través de dichos, sentencias, refranes o proverbios.

Una mamá preocupada por la responsabilidad que su hijo tendría se dedicó a entrenarlo, prepararlo y utilizó la sabiduría milenaria del pueblo de Israel para que su vástago tuviera una pedagogía que le permitiera llevar a cabo sus actividades como gobernante de una nación con solvencia y no cometiera yerros que dañaran a sus gobernados.

La enseñanza que obtenemos de este Proverbio es que la progenitora tiene una gran influencia sobre su hijo o hija y debe utilizarla para bien porque de lo que ella haga con su descendiente será crucial en la vida adulta de él o de ella y lo disfrutará o padecerá porque lo preparará o sencillamente lo dejará hacer de su vida lo que quiera.

Es obvio que el padre juega un papel fundamental en la vida de los hijos, pero en el verso que hoy meditamos podemos descubrir que las acciones formativas de la madre son valiosas y definitivas. Una madre de familia no debe desentenderse de la formación de sus hijos y debe alistarlos para sus responsabilidades desde las hogareñas hasta las de gobernar.

En nuestra amada América Latina, donde millones de hogares son sostenidos por una mujer, las palabras del libro de Proverbios deben alentar a esas mamás que quieren ver a sus hijos triunfar en la vida, con esa clase de triunfo en el que el desarrollo económico no sea el fin, sino la realización plena como padres, madres, hijos e hijas. Que sean felices con lo que hacen, pues.

La labor pedagógica de una madre será enormemente agradecida en un mundo donde la formación de las personas parece haber pasado a segundo término porque en muchos hogares las responsabilidades domésticas tanto del papá como de la mamá parecen haberse ausentado desde hace mucho tiempo.

El resultado de la ausencia formativa de los hijos ha dado como resultado seres incapaces de relacionarse con los demás, sin capacidad para asumir sus responsabilidades privadas y públicas.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario