La Biblia dice en Eclesiastés 9:10

“Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.”

Los seres humanos vivimos con el tiempo en contra. La existencia humana es en realidad una lucha a contra reloj. Lo aceptemos o no somos rehenes de las horas, los días, las semanas, los meses y los años que nos aplastan hasta colocarnos en una posición endeble y lastimosa.

El tiempo es un tirano cruel y despiadado porque nos acecha y se yergue invencible. Salomón lo sabe perfectamente y nos da en este texto que hoy meditamos una de las muchas alternativas para salir lo menos golpeados de esta desigual lucha contra ese enemigo silencioso que nos consume segundo a segundo inexorablemente.

El rey sabio de Israel aconseja que ante el paso implacable de los días hagamos todo aquello que podamos hacer. Que no permitamos que a nuestra vida llegue y se implante el desgano, la apatía, la desidia, la indolencia y en una palabra que frente a un verdugo sin piedad como lo es el tiempo caigamos en la indiferencia.

La peor manera de enfrentarnos a ese tirano es con pasividad, desinterés y dejadez y la mejor manera de hacerle frente es con alegría haciendo todo lo que podamos hacer. Lo que Salomón quiere decirnos es que vivamos haciendo algo siempre: trabajando con dedicación, estudiando con entrega y viviendo con propósito.

Nunca debemos cruzarnos de brazos, ni caer en la pereza porque todos nos dirigimos a la tumba y allá no hay ni trabajo, ni planes, ni conocimiento, ni sabiduría. En otras palabras vamos a un lugar donde ya no haremos nada de lo que hacemos en esta tierra y eso no debe desanimarnos sino motivarnos para hacer aquí en el mundo todo lo que podamos hacer.

No se trata de un llamado a vivir intensamente, sino a vivir reflexivamente, pensando y meditando que es lo que nuestras fuerzas nos permiten hacer y entonces acometerlas con alegría, con determinación y sobre todo con empeño. Es vivir haciendo siempre algo productivo para nuestra vida.

Y una fecha como la de hoy conviene pensar y repensar qué nos proponemos para el futuro que tenemos ante nosotros. Si bien no debemos ser arrogantes para pensar que la vida es nuestra, lo que si tenemos autorizado de parte de Dios es a hacer el mayor de los esfuerzos para alcanzar nuestros planes construyéndolos día a día con su acompañamiento.

El tiempo es un tirano, es verdad, pero para luchar contra él es necesario nunca rendirnos en esta vida y luchar por lo que amamos y creemos.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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