La Biblia dice en Proverbios 17:4

“El malo está atento al labio inicuo; y el mentiroso escucha la lengua detractora.”

El proverbista nos dice claramente que los malvados y los mentirosos están atentos a escuchar solo a los de labios inicuos y de lengua detractora. Una versión más moderna traduce este verso así: “El malvado está atento a los labios perversos; el mentiroso hace caso a la lengua maligna.”

Eso nos muestra y enseña que los injustos tienen una gran debilidad por los malvados y los mentirosos. Sin darse cuenta o pesar de saber que les están diciendo falsedades ellos les creen. Pablo lo presenta más esclarecedoramente cuando dice que los impíos irán engañando y siendo engañados.

El malvado y el mentiroso están condenados a escuchar únicamente a quienes son igual que ellos o a quienes practican el engaño como estilo de vida. Ellos no pueden escuchar a alguien que diga la verdad porque les causa muchos problemas oír a quien trae luz y vida en sus expresiones verbales.

En la Biblia encontramos un ejemplo que nos muestra está verdad. En el 1º libro de los Reyes descubrimos al rey Acab que era malvado al igual que su esposa Jezabel. Le desagradaba profundamente escuchar la voz de los profetas que traían la verdad de Dios y en una ocasión que saldría a la guerra, por solicitud del rey Josafat, tuvo que consultar a ellos.

La respuesta del profeta Micaías fue que Acab oirá a sus profetas que serían influenciados por un espíritu de mentira que le dirían que saliera a la guerra, pero en realidad era la manera en que moriría, lo que en efecto sucedió. Acab salió a pelar y murió en esa batalla contra los sirios.

Y así lo podemos ver a lo largo de la Escritura y en nuestra vida cotidiana. Personas que difícilmente escucha la verdad, pero de una automática se pliegan a las mentiras que dicen los malvados e impíos.

Salomón nos escribe este texto por varias razones: La primera de ellas es para que tengamos mucho cuidado con lo que oímos. La mentira pulula en el mundo. Segundo, a las personas siempre les cuesta trabajo recibir la verdad. Hay muchos que prefieren prescindir de ella. Pero otra de las razones es que hay gente que va a rechazar sistemáticamente la verdad.

El malvado está encantado con la mentira. No solo le gusta, le fascina. Vive para ella y vive de ella, sin saber que esa misma maldad terminará por destruirlo.

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