La Biblia dice en Juan 12:10-11

Entonces los jefes de los sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque por causa suya muchos judíos se estaban separando de ellos para creer en Jesús.

La Escritura, o para ser más exactos el evangelio de Juan, no nos dice si finalmente los jefes de los sacerdotes lograron su objetivo de matar a Lázaro. Muy probablemente eso no ocurrió ya que Juan no lo registra en su obra, que por cierto escribió décadas después de que sucedieron los hechos.

Juan nos retrata perfectamente a los odiadores de Jesús. Nos los pinta de una manera clara y diáfana de tal manera que podemos apreciar completamente el grado de irracionalidad que tomaron luego del espectacular milagro de la resurrección del hermano de Martha y María en Betania.

Habían perdido la sensatez y caído en ese estado de encono donde todo lo que se relaciona con la persona que detestan, les resulta destestable. Se olvidaron por completo que lo acontecido en esa villa había consolado el corazón de dos hermanas dolidas por el fallecimiento de su hermano y había propiciado que muchos voltearan sus ojos al cielo.

Planearon el homicidio de Lázaro como si asesinando a ese varón el suceso pudiera ocultarse, negarse u olvidarse. Para ellos ya no bastaba con negar o contender contra las palabras de Jesús. Les resultó insuficiente solo rebatirlo y hostigarlo. Sentían que tenían que ir más allá y por ello idearon matar al recién resucitado.

La vida de Lázaro corría grave peligro, pero que podía asustar a este hombre si había experimentado la muerte y por obra y gracia de Jesús había sido resucitado como testimonio del inmenso poder que Jesús concentraba y que desplegaba según sus eternos propósitos.

Muy probablemente Lázaro murió entrado en años y fue llevado al cielo donde se reencontró con Cristo. La muerte ya no tuvo dominio sobre su persona. Cristo Jesús la había derrotado, lo que nos lleva a pensar que las amenazas de los jefes de los sacerdotes habían perdido toda fuerza porque querían matar a alguien que ya había muerto.

Se entiende que amenazar con privar de la vida a una persona resulta bastante difícil para quien es amenazado, pero en el caso de Lázaro que podían hacer contra él si ya había estado muerto. El conoció perfectamente la expresión de Cristo que dijo “Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí aunque este muerto vivirá”.

La actitud demencial de los jefes de los sacerdotes los hizo caer en un gran absurdo. Privar de la vida o amenazar con quitarle la existencia a alguien como Lázaro era tonto porque ese hombre había conocido la muerte y la victoria sobre ella.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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