La Biblia dice en Jeremías 1:12

“Tienes razón, me dijo el Señor. En efecto voy a estar atento a que mis palabras se cumplan.”

Jeremías era integrante de la familia sacerdotal y estaba muy joven cuando fue llamado por el Señor como su mensajero en un tiempo marcado por la oscuridad espiritual en el pueblo de Israel. Las diez tribus del norte ya habían sido llevadas cautivas a Asiria y Judá pasaba por un tiempo de gran apostasía e infidelidad.

A lo largo de su libro encontramos denuncias explícitas de parte del Creador contra su pueblo y llamados para volverse de todo corazón a su Dios, pero a pesar de las convocatorias, los judíos simplemente no querían saber ya nada de su Señor y se entregaban por igual hombres, mujeres y niños a la idolatría vil y repugnante.

Por muchos años, Jeremías pasó predicando el juicio de Dios, un tema que los hebreos detestaban porque se sentían sumamente confiados en que la presencia del templo del Señor era garantía de que a Jerusalén nada le pasaría, que la ciudad, a pesar de su iniquidad, sería resguardada siempre por el Señor.

De tal modo era su convicción que la predicación de Jeremías fue tomada como apátrida, como una traición al nacionalismo y patriotismo que debía caracterizar a cualquier israelita y por ello lo persiguieron y lo encarcelaron y trataron de matar porque les resultaba inverosímil que dijera que Jerusalén y el templo serían destruidos.

Y por esa razón al principio de su llamado Dios le dijo a Jeremías que estaría atento a que sus palabras se cumplieran. Esa fue la primera visión que Jeremías tuvo de parte del Señor. El Creador le hizo ver una rama almendro que simbolizaba el cumplimiento de la palabra de Dios para traer juicio a Israel.

Con ello Dios quería enseñar a su vidente y enseñarnos a nosotros que su palabra se cumple aun cuando pareciera que lo que dice es imposible que cumpla, Dios siempre se reserva la manera en que su palabra se cumplirá en la vida de los pueblos y en la vida de cada uno de su hijos.

Es interesante notar que Dios estará atento, que no descuidará que lo que ha dicho se cumpla cabalmente. No solo en cuanto a sus promesas de bienestar y bendición, pero particularmente aquellas relacionadas con su juicio. Dios ama, pero disciplina y castiga para enseñarnos a temerle.

Los judíos pensaban que Dios sería incapaz de sancionarlos, pero la historia nos demuestra que cada una de las predicaciones de juicio de Jeremía se cumplieron totalmente, ninguna de ellas pasó por alto o cayeron al suelo.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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