La Biblia dice en Hebreos 5: 8-9

Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.

La pedagogía del sufrimiento
A. Que Cristo cursó y enseñó
B. Que todos deben cursar
C. Que todos necesitan para madurar
D. Que rinde frutos

Introducción

La carta a los Hebreos fue escrita para animar a los creyentes judíos que comenzaba a desalentarse por lo que veían en su tierra, luego de unos treinta años de la muerte y resurrección de Cristo. Nada en su nación había cambiado. Se seguían ofreciendo sacrificios en el templo de Jerusalén y la vida de los israelitas no había cambiado nada.

El paso del tiempo comenzó a crearles graves problemas porque esperaban que la instalación o instauración del gobierno del Mesías debía ocurrir ya, pero en lugar de eso lo único que veían era lo mismo que habían visto durante mucho tiempo, una religión fría conducida por fariseos y escribas que seguían gobernando a sus compatriotas.

Y no solo eso, su situación de los cristianos judíos era complicada porque se les veía como una secta que fue y era perseguida en ese tiempo. Ante ese escenario las defecciones y renuncias comenzaron a suscitarse y multiplicarse en la capital del pueblo hebreo y en otros lugares donde las noticias de Jerusalén llegaban.

Por ello, el autor de la carta a los Hebreos escribe esta carta para alentarlos a continuar, pedirles que pudieran ver a todos los héroes de la fe y sobre todo voltear sus ojos a Jesús, el autor y consumador de la fe, quien fue, es y será siempre ejemplo de padecimiento, dolor y tribulación.

Jesús vino a este mundo y desde el principio padeció despreció, luego fue perseguido y finalmente fue muerto por la clase sacerdotal y los religiosos de su tiempo, sin hacer ninguna clase de maldad fue condenado a la muerte más horrenda que había en esos tiempos y lo aceptó como predestino de su existencia.

Jesús aprendió a sufrir y fue el método para su perfeccionamiento, pero del mismo modo fue la manera en la que se convirtió en el autor de la salvación para todos aquellos que le obedecen, que se someten a sus caminos y no rechazan o se contrarían cuando a su vida llegan dolores y padecimientos.

Jesús es el mejor pedagogo para entender, comprender, asimilar y aprender el sentido del sufrimiento en esta vida. Nadie como él para comprender cuando la vida nos lleva por esos senderos donde resulta incomprensible sufrir, sobre todo cuando por hacer el bien padecemos ingratitud, traición y maltrato.

El sufrimiento forma parte del plan divino al que en ocasiones somos sometidos para ayudarnos a madurar y sobre todo a aprender a obedecer. Es una especie de escuela o universidad a la que todos los hijos de Dios estamos llamados a inscribirnos para matricularnos en una sola materia: el sufrimiento.

A. Que Cristo cursó y enseñó

El autor de la carta a los Hebreos escribe que Cristo por lo que padeció aprendió la obediencia. La palabra aprender que usa el autor de la epístola aquí procede de la raíz griega “manthanó”, que literalmente significa instrucción que se logra o alcanza por el uso y la práctica.

En el caso de nuestro pasaje significa estar habituado o acostumbrado, lo que significa que Cristo se habituó a vivir sabiendo que habría de padecer y por esa razón en versos anteriores en este pasaje el escritor de la carta nos conduce al Monte de Getsemaní donde Jesús pidió al Creador ser librado de la cruz, pero subrayando que se hiciera la voluntad del Padre y no la suya.

El desenlace de esa súplica todos la conocemos: aceptó voluntariamente ir a la cruz, sufrir no solo físicamente, sino emocional y espiritualmente. Su ejemplo nos muestra que si padecemos por hacer el bien, antes alguien padeció más y nos enseñó que la vida cristiana transcurre siempre con la posibilidad de padecer tribulaciones.

B. Que todos deben cursar

La frase “y aunque era Hijo”, nos muestra que si el propio Hijo de Dios padeció por qué nosotros no hemos de ser sometidos a sufrimientos. Nadie que se diga seguidor de Jesús está exento. Todos padeceremos en mayor o menor medida cualquier clase de padecimientos y no podemos ni debemos sorprendernos por eso.

Desde el momento en que aceptamos seguir a Jesús nos inscribimos en esa escuela del dolor porque nuestro Maestro vivió y murió así perseguido, denostado, acusado sin verdad y condenado injustamente. Qué podemos esperar nosotros si el camino fue abierto al cielo mediante sufrimiento.

C. Que todos necesitan para madurar

El autor de la carta a los Hebreos dice que Cristo fue perfeccionado de era manera. ¿No era perfecto? Claro que sí, pero el autor no se refiere a su cualidad como persona.
El vocablo perfeccionar procede de la raíz griega “teleioó” que no tiene el sentido de perfección que nosotros tenemos como algo sin error o falta, sino más bien el sentido de la expresión es “completar un proceso” o “alcanzar el final”. Es como quien se inscribe en una escuela y concluye sus estudios. Es alguien que no deja trunca su carrera o sus estudios.

D. Que rinde frutos

Los sufrimiento de Jesús hicieron posible que la humanidad tuviera la salvación a la mano. El sufrimiento siempre produce frutos. En el caso de nosotros nos produce el carácter de Cristo y nos garantiza coronas o reconocimiento cuando lleguemos a su presencia.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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