La Biblia dice en Hechos 4:11

“Este Jesús es la piedra que ustedes los constructores despreciaron, pero que se ha convertido en piedra principal.”

Para entender la vida y obra de Cristo, tanto él como sus discípulos y seguidores utilizaron metáforas y símiles que hicieran más comprensible a la hora de explicar su ministerio terrenal, y una de esas figuras fue la de una piedra, que el libro de salmos llama “piedra principal”, Isaías la nombra “piedra escogida y valiosa” y otros como “piedra angular”.

Esta figura retórica para llamar a Jesús es sencilla de entender si la ubicamos en su contexto histórico y sobre todo si la colocamos en el ámbito del que fue sacada: en la antigüedad la arquitectura o la edificación de construcciones donde la piedra principal servía como referente para que todo lo demás se colocará correctamente y el edificio tuviera geometría.

La piedra principal era la guía o plomada para que las demás rocas que se utilizaban para construir se colocaran en su justo lugar y de esa forma no solo asegurar que la casa o edificio tuviera consistencia lineal y que las medidas fuera exactamente las mismas a lo largo y a lo ancho, sino que también fuera segura y no se cayera ante cualquier clase de fenómeno natural.

En aquellos días cuando un edificio no tenía una piedra principal o el edificio resultaba un adefesio o de plano en la primera lluvia o temblor se caía y la responsabilidad recaía justamente en los edificadores que habían desechado por descuido o negligencia usar una piedra angular para construir.

Cuando Pedro le predica a sus compatriotas les dice que ellos despreciaron esa piedra y que están en grave riesgo como el que construye una casa sin un referente adecuado. La ilustración es clara: despreciar a Cristo es sencillamente como construir un edificio sin un plano que permita tener un referente para saber dónde colocar cada pieza.

Los constructores entendieron perfectamente las palabras de Pedro. Un edificio sin piedra principal es un edificio riesgoso y de igual manera una vida sin Cristo es peligrosa porque puede suceder que se esté edificando sobre bases equivocadas y el resultado será desastroso.

Entender que Cristo es la piedra principal es comprender que Cristo orienta nuestra vida, nos permite edificarla correctamente y evita un colapso como lo hace un edificio correctamente construido. La piedra principal, entonces, es garantía de un vida correctamente edificada.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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