Hechos 28:11

Pasados tres meses, nos hicimos a la vela en una nave alejandrina que había invernado en la isla, la cual tenía por enseña a Cástor y Pólux.

Introducción

Lucas, el historiador de la iglesia, era un consumado conocedor de la cultura griega y por supuesto de la idiosincracia romana. De hecho su nombre Lucas es de origen grecolatino y significa luminoso o iluminado. Fue el autor del evangelio que lleva su nombre y también del libro de los Hechos o los Actos, que recoge la expansión del evangelio en todo el imperio.

Como escritor tuvo una intencionalidad al registrar determinados eventos. El libro de Hechos está escrito tanto en primera persona como desde la perspectiva de un narrador externo. Hay varios ejemplos de esta aseveración. Uno de ellos es el pasaje que hoy meditaremos.

El viaje de Pablo de Jerusalén a Roma para comparecer ante el César por las falsas acusaciones en su contra de parte de los judíos fue narrada por Lucas, quien era doctor o médico, como partícipe de ese periplo que devino en un naufragio que a punto estuvo de costarle la vida a él, a Pablo y a unas doscientas setenta y seis personas que viajaban allí.

Un viaje que no debía de llevar un mes se convirtió en viaje de más de tres meses debido al naufragio que los obligó a permanecer todo un invierno en la isla de Malta, de donde salieron en una nave de Alejandría rumbo a Roma. Esa nave se dirigía a Roma y tenía en su frente la enseña, insignia o divisa de Cástor y Pólux.

Evidentemente, el médico amado como le llamaban a Lucas, pudo obviar ese dato. Que importaba esa precisión si ya se iban de esa isla, además para qué hablar de las deidades paganas de los romanos, si se estaba luchando contra ellas. Pablo estaba predicándoles a los gentiles que se alejaran de esos engaños.

Pero el autor de Hechos se concentra en esa característica de la nave que los llevó a la capital del imperio y nos habla de dos personajes de la mitología griega a quienes se les designó como los protectores de los marinos y las embarcaciones que surcaban el mar Mediterráneo y otros mares de esa región, como el Egeo.

La versión Reina Valera 1960 traduce los nombres de Cástor y Pólux, pero en el texto griego original aparece el término Dioscuros, que otras versiones traducen como gemelos, los hijos de Zeus, los hermanos gemelos. En la astronomía y la astrología son conocidos como los Géminis.

Los romanos los consideraban como los protectores de los marinos o los patronos de la navegación marítima.
¿Por qué Lucas los menciona? ¿Qué busca al precisar que la nave que los recogió en Malta llevaba al frente a esos dos personajes? ¿Pudo haberlo obviado y solo decir que era una nave alejandrina o de Alejandría? ¿Cuál es el mensaje que nos quiere enseñar el médico amado? ¿Qué pretende llevarnos a considerar?

No hay que perder de vista que todos los náufragos que estuvieron a punto de morir y salvaron milagrosamente volvían a surcar el mar tal vez con temor, pero con la plena certeza de que el Dios de Pablo los llevaría con bien. Cástor y Polux en realidad salían sobrando, puesto que en su naufragio nada pudo hacer por ellos.

Según la mitología griega el dios de los mares era Poseidón para los griegos y Neptuno para los romanos. Según su tradición idolátrica, Poisedón le había concedido a Cástor y Pólux resguardar a los marinos y embarcaciones y por ello los romanos los invocaban cuando surcaban el mar Mediterráneo.

La protección sobrenatural de Dios
A. Por encima de cualquier deidad
B. Para cumplir sus propósitos

Los romanos eran extremadamente superticiosos. Ellos trataron de explicar los fenomenos naturales a través de sus dioses mitológicos. Lo que sucedía en el mar, por ejemplo, se lo adjudicaron a Poseidón. De acuerdo a esta visión los acontecimientos en las aguas marítimas eran resultado de la voluntad caprichosa de ese dios.

Fue así como llegaron a la conclusión que frente a un dios impulsivo y voluntarioso era necesario el auxilio y ayuda de seres que puieran mediar entre los hombres y ese ser mitológico y así fue como crearon a Cástor y Pólux o los Dioscuros o hijos de Zeus nacidos de la relación entre Leida y el propio Zeus, quien se transformó en un cisne para seducir a la esposa de Tíndaro.

Así concibieron que Polux era divino y Cástor humano. Ambos hermanos inseparables de tal suerte que dos estrellas en el firmamento llevaban su nombre desde hace siglos y han perpetuado esa creencia que tuvieron los romanos en su interés por explicar los fenómenos naturales.

Pero evidentemente era una equivocación esa manera de explicar los acontecimientos en el mar. En realidad en el naufragio de Pablo y Lucas junto con doscientos setenta y seis personas nada pudieron hacer por todos ellos y de no haber sido por la compasión del Señor de los cielos y la tierra todos hubieran perecido.

La inteción de Lucas al mencionarlos es para mostrar que esa clase de dioses nada pueden hacer para auxiliar a los seres humanos. Que está extremadamente limitados porque nacieron de una mente humana, fueron un diseño natural y de ningún modo pueden hacer algo por nadie.

A. Por encima de cualquier deidad

Lucas presenta a los Dioscuros como seres creados por una mente humana. Ellos carecen de poder. El barco que debían de resguardar quedó destruido completamente. Lo único que se pudo salvar de esa embarcación fueron las personas, gracias a la oración de Pablo quien recibió revelación divina de que nada les sucedería a todos los que allí viajaban.

Los hijos de Zeus, el dios más poderoso del panteón romano, nada pudieron hacer para que el barco pudiera salvarse. Ellos debieron haber cuidado tanto la nave como la carga que llevaba, pero se perdió todo lo que llevaba y gracias al Dios de Israel, manifestado en la persona de Jesucristo, solo los pasajeros lograron salvar la vida.

Dios los protegió para demostrar que él el Señor del cielo y de la tierra. El salmo noventa y cinco da cuenta de que “suyo también es el mar, pues él lo hizo y sus manos formaron la tierra seca”. El dueño del mar no fue ni es Poseidón, tampoco los protectores de esa parte de la tierra son los gemelos.

Quien es propietario y dueño de los mares de toda la tierra es el Señor porque a Job le pregunta

Cuando el mar brotó del seno de la tierra, ¿quién le puso compuertas para contenerlo? 9 Yo le di una nube por vestido y la niebla por pañales. 10 Yo le puse un límite al mar y cerré con llave sus compuertas. 11 Y le dije: Llegarás hasta aquí, y de aquí no pasarás; aquí se romperán tus olas arrogantes.

B. Para cumplir sus propósitos

El destino de un hombre no lo marcan las estrellas. El destino de los hombres esta en función de la voluntad de Dios. Para muchos el destino de Pablo era morir. Así lo pensaron cuando al salir del naufragio y encender una fogata para calentarse una serpiente venenosa le mordío. Esta fue la reacción de quienes vieron ese accidente.

Pablo, que había recogido un poco de leña seca, la estaba echando al fuego cuando una víbora salió huyendo del calor y se le enredó en la mano. 4 Al ver los nativos la víbora colgada de la mano de Pablo, se dijeron unos a otros: Este hombre debe de ser un asesino, pues aunque se salvó del mar, la justicia divina no lo deja vivir.

Dios es un Señor de propósitos y cuando una persona deposita en sus manos su vida, Dios se encargará de llevar a cabo sus metas.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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