La Biblia dice en Colosenses 3:12-14

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.

Introducción

El apóstol Pablo emplea la ropa o vestimenta para hablarnos de la manera en que debe vivir un nuevo creyente. Se trata de una figura retórica muy sencilla y fácil de comprender para todos los hombres de todas las épocas porque desde siempre el hombre ha requerido de prendas para cubrir su cuerpo del frío y del calor.

Vestirse es una consecuencia del pecado de Adán y Eva quienes vivían desnudos y no se avergonzaban, según sostiene el libro de Génesis. Desde el día que el Señor los arropó para que cubrieran sus cuerpos desnudos comenzó una larga carrera para vestir a hombres y mujeres y día a día avanza de tal forma que hoy en día hasta desfile de modas hay.

La cultura romana era particularmente pomposa a la hora de vestir a sus miembros. Si bien los proceso de producción de tela se hacían de manera rudimentaria, los romanos contaban con técnicas mediante las cuales podían crear los vestidos que cubrirían su humanidad en climas extremosos.

La clase pudiente generlamente vestía túnicas y togas hechas con lana, algodón o seda y sandalias de cuero y eran particularmente vanidosos y no se diga de los peinados o accesorios. Pablo emplea esa verdad para escribirle a la iglesia de Colosas sobre la necesidad del vestir cristiano.

El cristiano requiere vestirse, pero no de una clase determinada de ropa. No. Pablo habla de otra clase de indumentaria porque se refiere al carácter cristiano, aquella que al igual que la ropa lo hace verse bien o verse mal, aquella que cubre su desnudez del alma y lo hace presentable ante Dios sobre todo y luego ante los demás.

Pablo usa la figura del ropaje, la indumentaria, la vestimenta, el atuendo y el traje para mostrarnos la necesidad de mirar no tanto lo que hay hacia fuera, sino lo que hay en el interior de cada quien.

La ropa de los escogidos
A. Vestidos de compasión
B. Vestidos de autocontrol
C. Vestidos de paciencia
D. Vestidos de amor

Pablo hace en el capítulo tres de la carta a los Colosenses y en otras epístolas también de que los hijos de Dios se deben despojar del viejo hombre. Esta palabra tiene el sentido de desvestirse o sea de quitarse las prendas que se tiene para colocarse nuevo ropaje correspondiente a su nueva naturaleza.

En otras palabras Pablo está diciéndole a sus lectores que es indispensable quitarse la ropa que traen y ponerse otra diferente. La ropa vieja o sucia es de acuerdo al contexto de nuestro pasaje la lujuria, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos, avaricia que es como la idolatría, ira, rencor, malquerencia, calumnia y groserías.

El hombre viejo está vestido así. Esa es su indumentaria y debe cambiarse por razones de su nueva condición que Pablo define como escogido, santos y amados. Dios nos eligió, nos tomó entre muchos otros hombres y eso nos hace especiales, luego nos santificó, es decir nos apartó y seleccionó mostrándonos de esa forma su amor incondicional.

Los escogidos, convertidos en santos y amados por Dios deben vestirse con ropas diferentes a las que antes usaban. Debe ser un cambio total, absoluto y por eso señala con exactitud las nuevas prendas que han de ponerse los que han sido llamados a formar parte de la iglesia.

A. Vestidos de compasión

Pablo le pide a los creyentes de Colosas y a nosotros que nos vistamos de dos prendas relacionadas con la compasión: 1. Entrañable misericordia y 2. De benignidad que necesitamos comprender para saber a qué se refiere el apóstol cuando nos pide que nos vistamos de esa forma.

  1. Entrañable misericordia

Pablo pudo haber escrito solo la palabra misericordia que significa compasión, favor o gracia, pero le agregó entrañable que en griego se traduce literalmente como viceras o intestinos para señalar el origen de esta compasión o la clase de gracia a favor que debemos manifestar como hijos de Dios: un profundo, intenso o fuerte sentimiento de piedad.

La primera clase de vestimenta que Dios quiere que nos pongamos es aquella clase de compasión por nuestro prójimo que sea tan intensa que nos incapacite para hacerle mal alguno. Venimos de un situación en la que odiabamos, deseabamos el mal a nuestro vecino y eramos vengativos y revanchistas, esa era la ropa que traíamos.

El apóstol nos enseña que ahora debemos quitarnos esa ropa y ponernos la nueva que corresponde a nuestra calidad de escogidos de Dios, santos y amados por él.

  1. De benignidad

En algunas versiones esta expresión simplemente se traduce como “bueno” o “haciendo bien”. Una persona benigna, entonces, es una persona que hace bien o en otras palabras es alguien que no hace mal. Dios desea que tomemos la ropa de benignidad y nos las pongamos encima.

La palabra benigno procede de la raíz griega “chréstotes” que se traduce como bondadoso y algunas versiones lo traduce como amable o gentil; quizá para comprender mejor el término nos puede servir su antónimo que es crueldad. El nuevo hombre creado a la imagen del Señor debe vestirse de bondad y quitarse la ropa de maldad o crueldad.

B. Vestidos de autocontrol

El dominio propio, el autocontrol y la templanza son mencionados con bastante frecuencia en todo el Nuevo Testamento. Una de las características primordiales de un nacido de nuevo es justamente domar sus deseos que se quieren desbordar. Pablo dice categórico que Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de amor, de poder y de dominio propio.

Hay dos maneras en las que se manifiesta nuestro control sobre nosotros mismos y es mediante la humildad y la mansedumbre, que parecen ser lo mismo, pero que en realidad son diferentes.

  1. La humildad

Se puede definir sencillamene como modestia y la modestia es la capacidad de mantener un equilibrio entre lo que somos o tenemos y el concepto que tenemos de nosotros mismos. Hay personas que tienen muchas cosas o que tienen títulos universitarios y se sienten superiores a los demás.

Lo distante de la humildad es el orgullo. El orgullo hace que los seres humanos se coloquen por encima de sus semejantes a quienes consideran inferiores a ellos. Es la falta de control sobre la mente y el corazón lo que nos lleva a menospreciar, humillar y hacer menos a quienes nos rodean.

  1. Mansedumbre

La mansedumbre es el control de nuestro carácter. La palabra significa sencillamente fuerza bajo control. No es que perdamos nuestra esencia es más bien mantenerla dominada, controlada y no permitirle salir a relucir cuando se nos ofende o cuando se nos incomoda por comentarios o acciones.

C. Vestidos de paciencia

Cuando Pablo se refiere a la paciencia inmediatamente nos da dos referentes o dos manera de evaluar nuestra capacidad de resistir. El verso trece de nuestro texto dice de la siguiente manera: “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”

La paciencia practica no es aquella que nos lleva a cruzarnos de brazos y esperar. No. Se trata de aquella que nos ayuda a procesar las quejas que recurrentemente vienen a nuestra vida y particularmente aquellas relacionadas con el trato de nuestros hermanos en Cristo: se trata de soportar y perdonar.

La paciencia práctica nos lleva a soportar, el sentido de la palabra es sostener y resistir y perdonar a nuestros hermanos bajo el referente o tomando como ejemplo básico la manera en que Cristo nos perdonó. Este referente es indispensable a la hora en que tenemos que echar mano de la paciencia.

D. Vestidos de amor

El verso catorce de nuestro estudio nos muestra el ropaje por excelencia que el creyente debe usar. Esa esa clase de prenda que se debe usar siempre. Los almacenes de ropa o las marcas de vestidos, dirían: “la prenda que no debe faltar en tu guardaropa” es en el caso de los cristianos el amor.

El amor es, dice Pablo, el vínculo perfecto. Algunas versiones dicen: El amor que todo lo vuelve perfecto. Otras: “Porque el amor es el mejor lazo de unión”, “el amor nos une en perfecta armonía”. La palabra amor procede de la raíz agape, el amor divino, el amor que Dios ha puesto en nuestro corazón.

Es sumamente importante entender que Dios no va a descender a vestirnos. Nos tenemos que vespertino nosotros. El verbo que usa Pablo se encuentra en modo imperativo: Vestíos o vístanse ustedes. Las prendas allí están, nos corresponde a nosotros tomarlas y usarlas.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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