La Biblia dice en Marcos 9: 35

“Entonces Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo: Si alguien quiere ser el primero, deberá ser el último de todos, y servirlos a todos.”

Cuando Jesús hablaba del reino que habría de tener, sus apóstoles se confundieron gravemente porque pensaron que el Señor se refería a un gobierno humano donde hombres y mujeres se repartirían un botín y por esa razón comenzaron a discutir peleando por los mejores lugares en ese supuesto reinado humano. 

Pero el reino de Cristo era y es un reino espiritual antes de establecer su gobierno eterno sobre este mundo, una vez renovado y transformado para los redimidos por su sangre, y no tiene ninguna clase de parecido con los gobiernos de este mundo donde presidentes, primeros ministros y gobernadores hacen gala de su poder y preeminencia sobre todos. 

Pero en el reino de los cielos no es así ni será nunca así. Jesús corrigió a sus discípulos para hacerles ver que en los gobiernos humanos el rey en esos días era servido por sus súbditos por tener el punto más alto dentro de las sociedades, pero en Cristo las cosas son completamente distintas. 

La persona que quiera ocupar la posición de privilegio como cabeza de todo deberá en primer lugar ser humilde y ser el último de todos. En otras palabras: quieres ser el primero, entonces ponte al final, es decir, quieres el reconocimiento y el honor de la gente debes entonces debes considerarte al final de la fila. 

Pero no solo eso, si alguien desea colocarse como la persona más relevante debe servir a todos. En el reino de los cielos el servicio es la característica más importante para quien quiera tener la preeminencia. Es a la inversa a como se estila en el mundo: quieres ser el mayor, sirve entonces. 

Ponerse al final y servir son los dos elementos para una persona que habrá de tener relevancia, importancia, el primer lugar o preeminencia en el reino de los cielos porque la naturaleza de esta nueva realidad inaugurada por la presencia de Cristo en la tierra es completamente distinta a los reinos o gobiernos humanos. 

El ego se alimenta grandemente cuando una persona ocupa una posición elevada en los gobiernos humanos porque todos le sirven, pero en la iglesia eso no opera. Al contrario, en Cristo ser el último y servir nos ayudan a comprender que nadie es más, sino que todos somos iguales porque todos servimos al mismo Señor. 

Humildad y servicio son los referentes para comprender las motivaciones de quienes trabajan en el reino de Dios.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario