La Biblia dice en Lucas 22: 6

Y él aceptó y comenzó a buscar un momento oportuno, en que no hubiera gente, para entregarles a Jesús.

La historia de Judas es en verdad triste. Fue llamado por el Señor para ser parte de sus apóstoles. Le fue encomendada una responsabilidad de la tesorería ante las subvenciones que el ministerio de Jesús recibía y participó con su presencia en muchos milagros que Jesús hizo entre los judíos. 

Pero su ambición no se contuvo, ni tuvo lleno con tomar de lo que ingresaba en la tesorería. Él quería más y más y cuando supo que los principales sacerdotes querían detener a Jesús se apersonó con ellos para ofrecerles entregar al Maestro, con tal de que le dieran dinero. Treinta monedas de plata fue el precio de su traición. 

Los religiosos con los que acordó ese pacto no sabían cómo detener a Jesús, por lo que se alegraron grandemente cuando vieron que Judas llegó, por sí mismo, sin que nadie lo buscara, sin que nadie lo presionara, a ofrecerse como el medio idóneo para detener a Jesús en una ocasión propicia. 

Judas pensó que Jesús sería detenido, interrogado y luego liberado, pero eso nunca sucedió. La clase sacerdotal iba por Jesús porque ponía en riesgo no la fe hebrea, sino los negocios que tenían alrededor del templo de Jerusalén. Desde la compraventa de animales para el sacrificio, el cambio de monedas y hasta los lugares para la purificación para ellos todo era un negocio. 

Esa fue la razón de fondo por eso invirtieron treinta monedas de plata que Judas recibió sin saber que ese dinero estaba maldito. Judas olvidó que había un salmo mesiánico que anunciaba lo que estaba a punto de hacer. El salmo ciento nueve dice de la siguiente forma al hablar sobre quien habría de traicionar a Cristo. 

Pon sobre él al impío, y Satanás esté a su diestra. Cuando fuere juzgado, salga culpable; y su oración sea para pecado. Sean sus días pocos; tome otro su oficio. Sean sus hijos huérfanos, y su mujer viuda. Salmos 109: 6-9.

Pensando que con su traición el dinero que recibiría sería de provecho para su vida, en realidad la traición a Jesús fue su perdición. Judas optó por los bienes, prefirió proseguir con su ambición desmedida y no conforme con saquear la tesorería de los doce y Jesús fue por más con los principales sacerdotes. 

Y nos dejó ejemplo de cómo la ambición no deja nada. Creer que somos más listos que el Señor es una gran torpeza. Pensar que no sabe de nuestras necesidades también es tonto. Él sabe perfectamente lo que necesitamos y siempre ha de suplirlo. La ambición solo destruye y nunca trae nada bueno. 

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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