La Biblia dice en Job 5:6- 7

“Porque la aflicción no sale del polvo, ni la molestia brota de la tierra, pero cómo la chispa se levanta para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción.”

El libro de Job es un tratado sobre el sufrimiento. Su origen y su misterio son develados en este indispensable volumen de la Biblia para comprender un fenómeno que se presenta en la vida diaria tanto en nuestros semejantes como en la existencia de cada uno de nosotros y se busca siempre una explicación.

Estos dos versos que reflexionamos hoy forman parte de las palabras que Elifaz dirigió a Job tratando de explicarle la razón por la que estaba sufriendo. Este hombre pensaba que el sufrimiento era originado o era resultado de las acciones del propio hombre, es decir que el sufrimiento era causado por quien sufría.

La versión de la Biblia Dios Habla Hoy traduce estos versos así: “La maldad no brota del suelo; la desdicha no nace de la tierra: es el hombre el que causa la desdicha, así como del fuego salen volando las chispas.” Elifaz no mentía. Es verdad que muchos sufrimientos llegan a la vida por el propio hombre, pero ese no era el caso de Job.

Elifaz de Temán le aseguró a Job que el hombre esta destinado a sufrir para tratar de explicar la tribulación que el patriarca estaba viviendo enfermo, pobre y con la perdida de sus diez hijos y una esposa completamente desesperada ante la nueva realidad de su esposo y de ella misma. Pero Job no tenía ninguna responsabilidad en todo lo ocurrido.

La figura retórica que utiliza el amigo de Job para ejemplificar su afirmación es la de las chispas que se levantan por el aire cuando se hace fuego con madera. Generalmente cuando uno enciende fuego, la combustión provoca que el viento eleve efímeras centellas pequeñas. Eso ocurre irremediablemente. Sufrir, entonces, es irremediable, según él.

Lo que Elifaz está diciendo es que el destino del hombre es sufrir. Que no tiene alternativa. Que su paso por este mundo esta marcado por problemas, dificultades y sin sabores como si se tratara de una maldición de la que no puede escapar y debe estar listo o resignarse a vivir bajo esa determinación divina porque él es el causante de sus propias tribulaciones.

En realidad el libro de Job nos muestra que el sufrimiento del patriarca tiene origen en el conflicto entre el bien y el mal que se libran en otras esferas y es Dios quien lo dirige, controla, intensifica, reduce y nosotros no podemos ver, ni siquiera intuir, el grave conflicto que se desata en el cielo y lo único que podemos hacer es apelar al a compasión divina.

De esa manera Dios nos dará un tregua para poder resistir y cuando eso suceda, entonces disfrutemos la vida. Consideremos ambas situaciones para vivir en paz siempre.

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