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viernes, julio 23, 2021
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Las bodas del Cordero: Celebrando al Rey de reyes y Señor de señores

La Biblia dice en Apocalipsis 19:11-16

11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12 Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. 13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. 14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. 15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. 16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

Introducción

Las bodas del Cordero, como hemos dicho a lo largo de nuestros estudios, es el final glorioso de la historia de la iglesia. Y ese final está intimamente ligado con el triunfo contundente e inobjetable de nuestro bendito Salvador Jesucristo. El evento más importante que esperamos los cristianos patentiza la victoria de nuestro Salvador.

Juan está describiendo en estos versos la manera en que los generales desfilaban cuando retornaban a Roma luego de una campaña militar en los frentes de batalla a los que habían ido a conquistar y retornaban llenos reconocimietos que eran exhibidos ante todos los ciudadanos romanos.

Las bodas del Cordero son la manifestación de la derrota del mal de manera abrumadora por el Verbo de Dios, es decir, la palabra del Señor, que es la que ha vencido, vence y vencerá a los enemigos del Señor de tal manera que serán avergonzados todos los que se le opusieron en la tierra.

El ámbiente del capítulo diecinueve sigue siendo festivo. Nos espera un evento profundamente impresionante, porque la iglesia acompaña al Rey de reyes y Señor de señores para herir a las naciones, dominarla con vara de hierro y hacerles sentir la ira del Dios Todopoderoso.

Juan esta animando a la iglesia y nos está presentando lo que ha de ocurrir en el futuro. La historia no ha acabado. Cuando acabe el vencedor será Cristo y la iglesia junto con él.

Las bodas del Cordero

Celebrando al Rey de reyes y Señor de señores

A. Porque Cristo ha triunfado
B. Porque Cristo juzgará a las naciones

La descripción que Juan hace en estos versos, inevitablemente nos lleva a pensar en la manera que los emperadores romanos celebraban sus victoria. En la cultura romana, particularmente en el tiempo de Julio César, la entrada triunfante de los militares era montando un caballo blanco.

A. Porque Cristo ha triunfado

En los versos once al catorce encontramos la siguiente descripción:

11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12 Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. 13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. 14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

Juan vio el cielo abierto y contemplo un caballo blanco, algunos lo asocian con el caballo blanco de Apocalipsis 6: 2, pero no tiene relación alguno porque ese caballo esta asociado con el tiempo de la gran tribulación que comenzará con los juicios que el Señor impondrá a los incrédulos.

Es más bien para resaltar la victoria del Señor Jesucristo y a partir de ese dato construir la descripción del vencedor. El nombre del jinete que monta ese corcel es en primer término, Fiel y Verdadero. Lo que nos lleva a pensar que la victoria es más que segura. No es una mentira, tampoco es un engaño. Ese guerrero es Fiel, no cambia y Verdadero, no miente.

Los creyentes del primer siglo necesitaban urgentemente un mensaje que les pudiera dar seguridad ante los graves acontecimientos que estaba viviendo y la primera descripción tiene el propósito de recordarles que ellos siguen a una persona que no cambia ni miente a sus seguidores.

El que lo montaba además juzga con justicia y pelea y lo hace de tal manera que nadie puede escapar a su escrutinio. Ese es el sentido de la expresión “ojos como llama de fuego”. Las diademas en su cabeza confirman su victoria. Las diademas o coronas eran el premio que los vencedores obtenían cuando ganaban en los juegos deportivos de los romanos.

Lleva además un nombre que Juan no pudo describir. Ese nombre no revelado nos lleva a considerar el gran poder del Señor que reserva para sí detalles que pertenecen a su soberanía.

La descripción que hace en el verso trece nos muestra que la victoria de Cristo no comenzó en las bodas del Cordero, sino que se remonta desde el momento mismo de su violenta muerte, por eso su ropa esta teñida de sangre y su nombre es el Verbo de Dios, es decir la palabra de Dios.

El hecho de que venga acompañado de ejercitos celestiales vestidos de lino finísimo y montados en caballos blancos es señal inequívoca de un triunfo contundente y aplastante.

B. Porque Cristo juzgará a las naciones

Los versos quince y dieciséis de nuestro estudio dicen de la siguiente manera:

15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. 16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

Cristo vuelve con su iglesia a juzgar. La mención de una espada aguda saliendo de su boca es para precisar el carácter definitivo de este juicio. Sin contemplaciones ni compasión alguna. Las naciones recibirán el justo trato que merecen por su rebelión y maldad ante Dios. Las regirá o gobernará con vara de hierro. La vara o bastón apunta siempre a su mando.

Y la mencion del furor y la ira del Dios Todopoderoso nos trae a la memoria un tema que hemos revisao a lo largo del Apocalipsis, Dios es justo y su enojo contra esta humanidad radica esencialmente en que por mucho tiempo extendió su mano y ellos no solo la ignoraron, sino también la despreciaron.

El ejemplo del lagar del vino es sumaente ilustrativo. Las uvas se pisan para obtener el vino y el Señor pisará o pisoteará de esa misma manera a sus adversarios.

Todo esto sucederá para confirmar que es el Rey de reyes y Señor de señores.

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