La Biblia dice en Apocalipisis 19: 17-21

17 Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, 18 para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes. 19 Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. 20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen.Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. 21 Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.

Introducción

Las bodas del Cordero son también el marco para celebrar el fin de dos grandes adversarios de la verdad divina que durante la Gran Tribulación tuvieron un papel estelar al engañar al mundo con sus mentiras y prodigios engañosos, pero que al final de cuentas recibirán un ejemplar castigo. Me refiero a la bestia y al falso profeta.

Juan nos hace retroceder en su revelación para anunciarnos la consumación de los planes de Dios. Así como lo hizo para hablarnos del fin de la gran ramera, ahora lo hace para presentarnos la contundente derrota de la bestia y el falso profeta, quienes intentarán enfrentar al Rey de reyes y Señor de señores, pero terminarán absolutamente derrotados.

Es una especie de recapitulación en temas que si bien ya fueron abordados y se dejó en claro la victoria el Señor Jesucristo, ahora se hila o se conjuga con las bodas del Cordero. Es la manifestación gloriosa del poder del Señor sobre todos sus enemigos, es la ratificación que ante Él, nada ni nadie podrá sostenerse.

Juan nos pone al tanto de lo que habrá suceder cuando se lleven a cabo las bodas del Cordero y el final que aguarda a la humanidad, pero sobre todo el destino glorioso de la iglesia de Jesucristo. Ni la gran ramera, ni la bestia, ni el falso profeta, que parecen imbatibles, podrán estar de pie ante nuestro bendito Salvador.

Estamos ante una de las más maravillosas revelaciones para llenar de esperanza nuestro corazón y seguridad en las promesas que Dios ha dejado para su pueblo.

Las bodas del Cordero: Celebrando la derrota de la bestia y el falso profeta

A. Con la derrota de todos los adversarios de Dios
B. A pesar de su guerra estéril
C. Con su destrucción eterna

La batalla del Armagedón que estudiamos hace unas semanas y que esta descrita en Apocalipsis 16:16 es presentada en esta ocasión en toda su crudeza, estos personajes —la bestia y el falso profeta—serán derrotados de una forma tan brutal que en dos ocasiones se le pide a las aves del cielo que consuman sus carnes porque perderán la vida.

A. Con la derrota de todos los adversarios de Dios

La visión de Juan sobre las bodas del Cordero incluye una pavorosa revelación de la mortandad que sufrirán los incrédulos. La convocación que se hace a las aves del cielo es una figura retórica para saber el fin de quienes rechazaron creer en el Señor Jesucristo, será tan grande que los panteones serán insuficientes para enterrarlos.

Apocalipsis 19: 17-18 dice así

17 Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, 18 para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.

Para todos los comentaristas bíblicos la referencia es la batalla del Armagedón ampliada. Puesta en su escena final con miles de seres muertos. La historia de grandes batallas en ese lugar localizado al norte de Israel en la historia contemporánea presagia que la útlima gran batalla que realicen los enemigos del Señor será para ser derrotados.

La lista que describe Juan es impresionante. Desde reyes hasta esclavos, pasando por capitanes, jinetes y caballos, hasta libres y esclavos y pequeños y grandes nos lleva a pensar que todos los adversarios de Dios vendrán a pelear, pero recibirán una tremenda derrota y por eso las aves son invitadas también a la cena de Dios.

Algunos piensan que es una celebración distinta a las bodas del Cordero, pero en realidad forma parte del mismo evento con el que cierra el capítulo que Juan escribió para ofrecer la revelación de ese tiempo en el que la iglesia tendrá un sitio de honor y sobre todo, verá caer uno a uno a sus grandes adversarios terrenales.

Si la gran ramera fue juzgada al principio, al final lo serán la bestia y el falso profeta.

B. A pesar de su guerra estéril

El verso diecinueve de nuestro estudio dice así:

19 Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.

Es evidente que este texto nos recuerda la batalla del Armagedon. Cuando estudiamos ese pasaje les compartí lo siguiente:

El Armagedón siempre ha despertado atención en todos los estudiosos del libro de Apocalipsis. Algunos la comparan con la tercera guerra mundial, otros con una conflagración bélica de proporciones incalculables dado la guerra armamentista que hemos visto con la creación de armas bactereológicas.

La mención tanto del río Eúfrates como del monte Meguido por mucho tiempo resultaba incomprensible porque si bien allí estaba la tierra de Israel, el pueblo judío se encontraba disperso en todo el mundo sin tierra, pero hoy la nación hebrea ocupa su lugar y la interpretación bíblica del pasaje se torna menos complicada.

La conflagración de la que habla Juan ocurrirá justamente en la frontera de Israel porque las naciones de Oriente vendrán a hacer su último intento por conquistar la tierra de Israel para que el Mesías no pose sus pies sobre el monte de los Olivos. Sin forzar la Escritura ni los sucesos históricos, de nueva cuenta aparece Israel.

Sobre la bestia que menciona el libro de Apocalipsis hace unos meses dijimos lo siguiente:

En el capítulo trece del libro de la Revelación Juan nos habló sobre el futuro de Israel. En el capítulo doce nos habló de los intentos del dragón o serpiente antigua, es decir el diablo intentando destruir a Israel y en el capítulo trece nos llevó a reflexionar sobre la materialización de esos intentos.

Juan nos habla de dos bestias. La primera del verso uno al verso diez y la segunda del verso once al verso diecisiete. La segunda algunas la identifican con el falso profeta, pero forman parte de un mismo tema que Juan aborda: el poder religioso y el poder político tratando de destruir a Israel.

La bestia es en realidad la misma que sella con su número a los hombres y mujeres que atraviesan la gran tribulación. Ella será derrotada totalmente.

C. Con su destrucción eterna

Los últimos versos del capítulo diecinueve dicen así:

20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen.Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. 21 Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.

Los grandes enemigos de Dios y de sus hijos serán enviados al castigo eterno y eso es algo que se celebra en las bodas del Cordero.

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