La Biblia dice en Juan 6:26

Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.

Introducción

La predicación de Jesús tuvo intenciones muy claras: enseñar el reino de los cielos mediante parábolas sencillas, señalar con precisión los yerros doctrinales de los fariseos, escribas e intérpretes de la ley y modificar sustancialmente las prioridades de sus discípulos y de quienes lo escuchaban.

Extraviados en suplir sus necesidades materiales los hombres que escucharon a Jesús vivían acostumbrados a poner todas sus fuerzas en conseguir su sustento material y luego si quedaba tiempo y vigor a buscar a Dios. Sin saberlo se convirtieron en seres materialistas, a quienes importaba más lo urgente de sus necesidades que buscar al Señor.

Muchas parábolas y muchos de los discursos que Jesús predicó tenían claramente la orientación de corregir es equivocada manera de concebir la vida. El Señor tuvo como meta hacer comprender a sus discípulos y seguidores encontrar, en primer lugar, lo importante o trascendente y luego enseguida ir tras ello.

Tuvo que recurrir a mensajes duros y en ocasiones desafiantes para que las personas que lo oían recapacitaran para de esa forma encontrar lo verdaderamente relevante de esta vida. Uno de esos ejemplos fue el del joven rico que pensó que al cumplir ciertos mandamientos estaba ya haciendo todo lo que Dios demandaba.

En esta temática se inscribe también la parábola del rico insensato cuya heredad había producido mucho y cuando se disponía a aumentar sus graneros para acumular sus cosechas y luego disponerse a vivir disfrutando de sus bienes, murió intempestivamente y nada de lo que ganó fue para él.

A contrapelo de esta historia Jesús también contó el relato de la viuda pobre que entregó a la ofrenda del templo sus dos últimas monedas y con eso gesto Jesús reconoció que ella había dado más que todos los ricos que habían dado de lo que les sobraba, pero ello había dado de su sustento.

Con todas estas y muchas otras enseñanzas y predicaciones, Jesús trato de corregir la manera en que los judíos habían cambiado la importancia y relevancia de buscar lo trascendente de esta vida y se habían enfocado exclusivamente a resolver sus carencias.

Las irrefutables certezas de Cristo: La certeza de lo trascendente

A. Para buscar lo importante
B. Para rechazar lo irrelevante

Cambiar o modificar nuestras prioridades entre lo material y lo espiritual era urgente para Jesús. La vida que transcurría solo preocupada en lo material era estéril y tarde o temprano las consecuencias llevar una existencia así cobraría sus costos y tal vez para ese tiempo ya no habría mucho qué hacer.

En ese contexto podemos entender las palabras que Jesús le dirigió a los seguidores que fueron tras él luego del milagro de la multiplicación de panes entre cinco mil almas que lo seguían con hambre. De cinco panes y dos pescados alimentó a esa multitud sin contar a las mujeres y los niños que también recibieron su ración.

Muchos siguieron a Cristo, pero lo hicieron con las motivaciones equivocadas y por eso tuvo que decirles con la claridad que siempre lo caracterizó que en realidad estaban con él porque habían sido alimentados. De ningún modo les estaba reclamando que comieran y fuera esa la razón para seguirlo. De ningún modo.

Lo que estaba haciendo era hacerles ver el gran error en el que estaban cayendo y que tenía que rectificar. De esa forma los estaba llevando a pensar lo trascendente. Jesús quería que valoraran lo esencial, ponderaran lo sustancial y consideraran lo fundamental en su existencia e hicieran a un lado lo irrelevante.

Sus palabras no son un reproche porque comieron y no se dieron cuenta de donde salió la comida. De ningún modo. Cristo aprovechó esa situación para dirigirlos a lo verdaderamente importante. Para que pudieran comprender que más que la comida, lo verdaderamente valioso estaba en conocer el origen de quien los alimentó.

Era y es un ejercicio difícil para muchos porque implica, en primer lugar, comprender que se esta equivocado, luego entender que el énfasis de la existencia esta errado y después que debe cambiar su estilo de vida, algo complejo cuando se está acostumbrado a vivir sin darle importancia a las cosas que en realidad son esenciales.

La certeza que estudiaremos tiene como finalidad llevarnos a comprender lo verdaderamente importante frente a lo accesorio. Jesús pone a nuestra consideración lo trascendente para corregir nuestra vida cuando estamos ocupados y afanados en lo que no vale y descuidamos lo que es valioso.

Al aprender a distinguir lo que es fundamental de lo que es insustancial estaremos dando un paso gigante en la construcción de nuestro discipulado en Cristo que nos pidió buscar primeramente el reino de Dios.

A. Para buscar lo importante

La primer parte del verso que hoy estudiamos dice de la siguiente manera:

De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales.

Jesús hizo muchas señales en su ministerio terrenal. Señales contudentes para mostrar que su mensaje no solo era poderoso en palabras sino en hecho y acciones también. Juan nos relata siete de ellos, pero en los otros tres evangelios encontramos muchas maravillas y milagros que hizo.

Cristo quedó impresionado que luego de alimentar a cinco mil personas solo con cinco panes y dos pescados, las personas que comieron y se saciaron no hay visto la señal que se hizo ante sus ojos y se hayan perdido solo en lo que comieron y se satisfacieron, esa era la primera intención, que comieran, pero también que creyeran.

Pero les sucedió que solo se fijaron en que fueron saciados y se olvidaron de todo lo demás. No pensaron en la razón por la que había alimentado a tanta gente, ni quien había sido y sobre todo por qué darles de comer de esa manera, si bien pudo despedirlos y que cada quien se fuera a su hogar a comer.

No se percataron o tal vez no quisieron percatarse de lo que acaba de ocurrir ante sus ojos, un hecho singular y portentoso, un hombre llamado Jesús elevó una plegaria al Señor y cinco panes se convirtieron en miles y dos pescados se multiplicaron de tal forma que dieron alimento a cinco millares de seres hambrientos.

Jesús quería esos hombres se fijaran en ese hecho. Deseaba con todo su ser que llegaran a comprender que más allá del alimento estaba la mano de Dios, quería que levantaran su vista para darse cuenta que había ocurrido un milagro y que no pensaran que la vida unicamente se concreta a comer o buscar el sustento.

Lo que esos hombres vivieron es lo que cotidianamente vivimos todos los seres humanos, no nos damos cuenta que la vida, los bienes y todas las posesiones son apenas medios o maneras en la que podemos encontrar a Dios, pero a veces los medios los convertimos en fines.

Jesús quería que sus seguidores cambiaran su forma de percibir lo que sucedía en su entorno y se pudieran dar cuenta donde estaba lo valioso y donde lo de menor importancia porque todos corremos el grave riesgo de poner todo nuestro esfuerzo en lo que a la postre no tiene valor y, entonces, frustrarnos grandemente.

Quería que tuvieran la certeza de lo trascendente para que buscaran lo valioso, se enfocaran en lo importante y empujaran su vida hacia lo que al final de cuentas serviría para su existencia.

B. Para rechazar lo irrelevante

La segunda parte de nuestro texto que hoy estudiamos dice así (paráfrasis mía):

Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis porque comisteis el pan y os saciasteis.

Jesús sabía perfectamente que los que estaban siguiéndolo lo hacían porque habían comido pan y se habían saciado. Ellos pensaban que habían encontrado la manera fácil para vivir. Seguir a Jesús podía hacerles dejar de trabajar y de paso alimentarlos que bien lo podía hacer Jesús, pero su enfoque de ellos estaba equivocado.

Jesús les dijo en esa ocasión y en otras ocasiones, también, que se estaban equivocando al poner su atención en los alimentos, más que en el mensaje central de Cristo. Ellos estaban errando al confundir una señal con el solo hecho de comer y quedar satisfechos. Esa no era la intención de darles de comer.

En el siguente verso del que estamos estudiando Jesús les dice lo siguiente: Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

Temporalidad frente a eternidad es el dilema o la disyuntiva. Cristo quería que los discípulos comprendieran que hay cosas irrelevantes y debían de rechazarlas y buscar lo valioso.

La certeza irrefutable de lo trascendente pasa necesariamente por reconocer lo irrelevante y evitarlo.

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