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viernes, julio 23, 2021
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Las irrefutables certezas de Cristo: La certeza de su mediación

La Biblia dice en Juan 1:51

Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.

Introducción

Jesús utiliza el sueño del patriarca Jacob narrado en Génesis 28:10-22 para confirmar que la escalera, que unía el cielo con la tierra y que el hijo de Isaac y Rebeca había soñado en realidad era él. Interpretaba así uno los pasajes más característicos del Antiguo Testamento como un anuncio de lo que ocurriría en su encarnación.

Estas palabras las dirige cuando empieza a reclutar a quienes serían sus discipulos y unos días antes de iniciar formalmente sus ministerio en Caná de Galilea con la primera de sus siete señales que Juan enumera en su evangelio y lo hace tamibién luego de llamar a Natanael, un israelita nacionalista que esperaba el arribo del Mesías.

El cielo o lo cielos desde el Antiguo Testamento han representado la morada de Dios. La escalera que soñó Jacob expresaba el anhelo de todos los justos por conocer a Dios, por acercarse a su presencia y por experimentar de primera mano su existencia de manera palpable y real.

La cita del pasaje por parte de Cristo nos lleva a considerar que él, utilizando el título del Hijo del Hombre, que evoca claramente su condición o naturaleza humana, es el medio o el conducto a través del cual el ser humano puede reencontrarse con Dios y participar de la dicha de conocer o reconocer a su Creador.

Jesús les estaba asegurando a sus seguidores que había tomado como discípulos que estaban ante Aquel que los comunicaría con el Señor del cielo y de la tierra y que a partir de ese momento ellos estaban ante los más extraordinarios días de sus vidas porque verían y entenderían de manera directa lo que Dios mostró a Jacob unos tres mil años antes.

Jesús estaba presentándose como el mediador entre Dios y los hombres. Estaba colocándose como el único medio para conocer a Dios y esa afirmación la comprobaría a esos doce hombres que eligió de una manera contundente e inequívoca a fin de presentar al Padre como alguien cercano y al alcance de todos, no distante ni alejado de su criaturas.

Los apóstoles entenderían claramente que Jesús era y es el único camino al Padre y que era y es el único mediador entre Dios y los hombres por el designio de Dios que a través de la humanidad del Hijo del Hombre mostraba a los hombres su buena voluntad a fin de rescatarlos del pecado.

Las irrefutables certezas de Cristo

I. La certeza de su mediación entre el cielo y la tierra

A. Para descubrir el cielo abierto
B. Para descubrir la divinidad del Hijo del Hombre

Para comprender esta afirmación de Cristo será de mucha ayuda que vayamos a Génesis 28:10-22 que dice de la siguiente manera:

10 Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán. 11 Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. 12 Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. 13 Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. 15 He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. 16 Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. 17 Y tuvo miedo, y dijo: !!Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo. 18 Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella. 19 Y llamó el nombre de aquel lugar Betel, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero. 20 E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, 21 y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. 22 Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

A. Para descubrir el cielo abierto

Cristo dijo lo siguiente a sus seguidores: “De aquí adelante veréis el cielo abierto”. La palabra ver va más allá de una expresión relacionada con el sentido de la vista. En realidad lo que el término quiere decir es así: “A partir de este momento ustedes comprenderán o conocerán todo lo concerniente al reino de los cielos.”

La frase cielos abiertos aparece en diferentes ocasiones en el Nuevo Testamento. Aquí algunas de ellas.

Mateo 3:16

“Después de ser bautizado, Jesús salió del agua inmediatamente; y he aquí, los cielos se abrieron, y él vio al Espíritu de Dios que descendía como una paloma y venía sobre El.”

Hechos 7:56

“y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios.”

Hechos 10:11

“y vio el cielo abierto y un objeto semejante a un gran lienzo que descendía, bajado a la tierra por las cuatro puntas;”

Apocalipsis 19:11

“Y vi el cielo abierto, y he aquí, un caballo blanco; el que lo montaba se llama Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y hace la guerra.”

Si atendemos a los textos que acabamos de leer descubriremos el sentido de las palabras de Cristo. Los cielos abiertos nos conducen irremediablemente a una revelción o descubrimiento de una verdad divina hasta antes desconocida para quienes creen en Dios o confían en su palabra.

Los discípulos verían los cielos abiertos es decir conocerían de manera directa la revelación de Jesús, pero qué revelación. La que nos muestra la segunda parte de nuestro texto.

B. Para descubrir la divinidad del Hijo del Hombre

Jesús les dijo también a sus seguidores que verían “y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”, una metáfora para hacerles ver que en su condición humana se revelaba la divinidad. Los ángeles desde siempre son mensajeros del Señor, su misión esencial es comunicar lo que el Señor quería revelarle a determinadas personas.

El hecho de que subiera y bajaran sobre el Hijo del Hombre, implicaba que la persona de Jesús sería la encargada de revelar al Padre, porque aunque en la encarnación de Cristo los ángeles tuvieron una destacada participación, al anunciar a María y José los acontecimientos futuros, durante el ministerio de Jesús aparecieron en contadas ocasiones.

Por ejemplo, los encontramos en la tentación básicamente y luego en la resurrección, pero nada más. Lo que significa que las palabras de Cristo en este verso tienen más que ver con el carácter del Hijo de Dios, es decir con la manifestación de su divinidad en medio de su naturaleza humana.

Los ángeles subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre es la confirmación que Jesús en su ministerio terrenal revelaría una y otra vez al Padre, que comunicaría de una manera directa el cielo con la tierra y al igual que esa escalera que soñó Jacob, él sería el mediador entre el cielo y la tierra.

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