La Biblia dice en Génesis 16: 1-3

Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. 2 Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.

Introducción

Los personajes de la Biblia aparecen totalmente nítidos. Santos y pecadores, buenos y malos, justos e injustos e insensatos y prudentes son descritos sin ninguna clase de concesión. Sus vidas son contadas para servirnos como ejemplo, sin importar si lo que hicieron estuvo bien o estuvo mal.

Hombres y mujeres son presentados abiertamente de manera diáfana sin esconder sus defectos porque sus vidas habrían de ser útiles para los creyentes de todos los siglos a fin de perfeccionarse a través de sus experiencias de vida, usándolos como referentes y evitando cometer sus mismos errores.

Desde luego que los escritores de la Biblia no persiguen otro fin que el de contar la historia del pueblo de Israel y sus protagonistas, sin embargo ese objetivo necesariamente toca la vida de quienes tuvieron una participación directa o indirecta en el plan de salvación que el Señor diseñó.

Nuestra serie que hoy comenzamos tendrá a diez mujeres que nos servirán para acercarnos al corazón femenino y aprender y comprender la manera en que ellas trataron sus dificultades y cómo Dios las socorrió siempre y gracias a esa ayuda pudieron superar sus miedos, temores y ansiedades y sobre todo los altibajos que llegan a esta vida.

Comenzaremos con Agar, la esclava de Sara, que era egipcia y que por alguna razón que la Escritura no nos dice llegó a la vida del matrimonio de Abraham y Sara como sirvienta de ellos. En aquel tiempo un siervo no tenía ningún derecho y era una propiedad de sus amos, como un mueble más.

Es importante tener presente este concepto al momento de estudiar o reflexionar sobre la vida de esta mujer porque los sucesos que vivió tienen como punto de partida que ella no tenía derecho sobre su vida. Su existencia la decidían quienes la habían adquirido como esclava.

Ella aparece como parte de la servidumbre de Abraham cuando el patriarca vive con su esposa en Canaán. Allí parte la historia de esta mujer que a través de su vida nos enseña.
La historia de Agar es muy desafiante para todos los creyentes de todos los tiempos porque implica acercarnos a una mujer que se convirtió en la progenitora de la nación árabe al engendrar a Ismael, hijo del patriarca Abraham que la tomó por mujer a sugerencia de su esposa Sara, al ver que luego de diez años de la promesa de un hijo, no llegó.

Su inclusión en la familia del patriarca sirvió para revelarnos su personalidad en dos hechos que he tomado para el título de este estudio.

Agar: Una fugitiva
A. Que huye ante las tensiones laborales
B. Que huye ante las tensiones familiares

Los seres humanos tenemos diferentes reacciones cuando las tensiones que llegan a nuestra vida nos sofocan. No todos reaccionamos de la misma manera ante las crisis que de pronto nos ponen en una delicada condición. Muchos en lugar de enfrentarlas con valor y valentía, optamos por huir o por el escapismo.

En la Gaceta de la UNAM, Perla Chávez escribe al respecto y dice que hay diferentes circunstancias de la vida por las que las personas toman la decisión de desaparecer como egoísmo o desinterés, pero una de las más relevantes es que no se atreven a enfrentar ciertas situaciones, y les resulta más fácil irse que solucionar o aclarar.

Y a Agar le sucedió exactamente eso. No es casual, entonces, que su nombre signifiqué, la que vaga o la que huye.

A. Que huye ante las tensiones laborales

Génesis 16: 4-6 nos ofrece información sobre lo que le sucedió a Agar después de quedar embarazada de Abraham.

4 Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora. 5 Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo. 6 Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.

Agar era una esclava, era una subordinada. La idea de que le diera descendencia a Abraham y a Sara fue idea precisamente de la esposa del patriarca, pero cuando ella quedó en cinta, comenzó a despreciar a su señora. No decía nada, no hablaba, pero la hacía menos, la sobajaba.

Fue tal la afrenta que sufrió su dueña que se arrepintió de su idea y se lo dijo a su esposo quien reaccionó diciéndole que ella era la dueña de Agar y podía hacer lo que mejor le pareciera. Ella no la despidió, solo le hizo trabajar más. La versión Reina Valera dice que la maltrató.
La palabra hebrea que la Reina Valera 1960 traduce como “maltrató” procede de la raíz “anah”, que comunica la idea contracción en angustia, lo que nos lleva a pensar que Sarai, la presionó y ella no lo soportó de tal manera que huyó. Algunas versiones optan por traducir como escapó.

Por qué Sarai tomo la decisión de que fuera Agar la madre del que sería su hijo, pero resultó todo un fiasco y una rotunda decepción porque ésta mujer luego, luego, la despreció y cuando la presionó con trabajo optó por huir. No quiso enfrentar lo que había provocado. No pensó ni en su hijo que ya tenía en sus entrañas. Solo pensó en ella.

Huir es, en esta historia, tratar de evadir nuestra responsabilidad, tratar de justificar nuestras equivocaciones y por supuesto no enmendar lo que hemos hecho mal. Las tensiones laborales son fuertes, pero debemos enfrentarlas porque fugarnos de ellas no lo resuelve y al contrario las puede empeorar.

Fue un ángel del Señor el que le habló a Agar para que rectificará porque su conducta estaba equivocada y le dijo que volviera con su ama Saraí, lo que hizo y estuvo por varios años con ella, hasta que de nueva cuenta tuvo una pelea con ella.

B. Que huye ante las tensiones familiares

Leamos Génesis 21: 14-18

Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba. 15 Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto,

16 y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró. 17 Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. 18 Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación.

Ismael se burló de Isaac y Sarai le pidió a Abraham que despidiera a su esclava y la enviara lejos de la presencia de su vástago, lo que el patriarca hizo luego de que el Señor le revelara que lo hiciera porque Dios intervendría a favor de la madre y del hijo y entonces la despidió y ella se llevó al muchacho por el desierto.

Cuando se les había acabado el agua, el hijo de Agar comenzó a desfallecer. Segura de que no había remedio dejó a su hijo solo para no verlo morir. Como cuando huyó de Sarai, ahora de nueva cuenta se convertía en una fugitiva y dejaba a su hijo en la más absoluta soledad, pensando que así no sufriría más como madre.

Y de nueva cuenta Dios interviene para decirle que ella y el niño se salvarán y le abre los ojos para ver un pozo del que toma agua y bebe ella y su hijo con lo que ambos salvan la vida, gracias de nueva cuenta a la intervención del Señor que le hace ver que no puede ir por la vida huyendo de los problemas.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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