La Biblia dice en Marcos 6: 17-24

Porque el mismo Herodes había enviado y prendido a Juan, y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues la había tomado por mujer. 18 Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano. 19 Pero Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podía;

20 porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le guardaba a salvo; y oyéndole, se quedaba muy perplejo, pero le escuchaba de buena gana. 21 Pero venido un día oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su cumpleaños, daba una cena a sus príncipes y tribunos y a los principales de Galilea,

22 entrando la hija de Herodías, danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré. 23 Y le juró: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino. 24 Saliendo ella, dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le dijo: La cabeza de Juan el Bautista.

Introducción

Herodías es la clase de mujer que no puede soportar que se le llame la atención y que asume que quien la corrige es su enemigo. Es la clase de personas que piensa que todo lo que hace está bien y que si alguien le hace ver su equivocación lo hace porque la envidia o porque le tiene mala fe, aunque ella no tenga la razón.

Herodías vivió en el tiempo de los tetrarcas: Herodes el Grande que reinaba cuando nació Jesús dividió su reino cuando falleció y le dio a sus hijos una porción. Su hijo mayor fue Herodes también conocido como Antipas o Antipater que gobernaba Galilea y Perea. Su otro hermano fue Herodes Filipo que también se la versión Reina Valera llama Felipe.

También fueron sus hijos Arquelao y Aristóbulo y fue entre ellos que se dividió su reino. Los evangelistas mencionan en este pasaje a dos ellos a Herodes Antipas y a Felipe. Éste último se separó de Herodías y su hermano Herodes Antipas la convirtió en su concubina, inmoralidad que fue denunciada por Juan el Bautista.

Era evidente que Herodes estaba viviendo con su cuñada, situación que escandalizaba al pueblo de Israel porque relajaba profundamente la espiritualidad del pueblo de Israel y por eso el Bautista lo denunció de manera vehemente y eso provocó un gran resentimiento en esta mujer que no se lo perdonó nunca a Juan.

Herodías se sintió profundamente agraviada, exhibida, señalada, aunque Juan le llamó la atención directamente a Herodes, no a ella. Y allí se anidó en su corazón el rencor que es un sentimiento que nace o se origina por la falta de perdón de algo que sentimos que es una ofensa para nosotros.

Desde una perspectiva psicológica el rencor es una emoción negativa que se manifiesta como hostilidad o un profundo resentimiento hacia alguien que hemos percibido como ofensor. Surge cuando sentimos que alguien nos ha tratado injustamente. Esta emoción varía de persona a persona. Pero puede alcanzar niveles que llevan al odio.

Y ese fue exactamente el caso de Herodías. Ella vivía con Herodes y aunque Juan le señaló que era una relación ilícita, él siguió viviendo con ella. No le hizo caso. No la dejó. Pero eso ya no fue suficiente para su concubina que se dedicó con mucho empeñó hasta lograr que Juan fuera asesinado.

Herodías: La rencorosa
A. El rencor produce odio insaciable
B. El rencor es mortal
C. El rencor es contaminante

A. El rencor produce odio insaciable

Mateo, Marcos y Lucas nos ofrecen una perspectiva muy esclarecedora del carácter irascible de Herodías.

Los versos diecisiete y dieciocho nos ofrecen lo sucedido luego de que Juan denunciara la ilegal e inmoral relación entre Herodías y Herodes.

Porque el mismo Herodes había enviado y prendido a Juan, y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues la había tomado por mujer. 18 Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.

Juan fue a la cárcel a solicitud de Herodías. No fue encarcelado por alguna falta o delito, sino por la denuncia que hizo contra el matrimonio del tetrarca, lo que enfureció a Herodías que de alguna forma, que no nos dice la Escritura, logró que Herodes lo detuviera y lo encarcelara en una mazmorra.

Aunque Juan ya estaba preso, no fue suficiente para esta mujer porque se le hacía muy poco escarmiento para Juan, lo que nos deja en claro que el rencor no conoce de límites a la hora de provocar odio. Para el rencoroso nunca será suficiente ninguna clase de daño para su enemigo. El rencor siempre pide más y más, como un animal insaciable.

Herodías instigó en todo momento a Herodes para que hiciera algo con Juan y éste se vio obligado a detenerlo, que no resolvió de fondo el problema que tenía porque siguió viviendo en unión libre con su pareja, a la que tenía que complacer para no perderla, pero eso tampoco fue suficiente para esa mujer de un corazón lleno de resentimiento.

B. El rencor es mortal

El rencor daña, destruye y mata. La hiel que provoca en quienes lo tienen y retienen es corrosivo. Corroe el alma, inunda y ahoga los buenos sentimientos y se alimenta diariamente del odio y el resentimiento. Vuelve a las personas en seres amargados que transpiran amargura por donde quieran que van.

Así vivió Herodías desde que supo que Juan el Bautista estaba en desacuerdo con su relación marital. Los evangelistas coinciden en señalar lo siguiente:

19 Pero Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podía; 20 porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le guardaba a salvo; y oyéndole, se quedaba muy perplejo, pero le escuchaba de buena gana.

El relato de Marcos nos proporciona valiosa información sobre los sentimientos que albergaba en su lamentable vida esta mujer. La veinticuatro horas de los siete días de la semana esta mujer estaba entregada a buscar una manera para que Juan muriera. No lo podía lograr porque Herodes sabía que Juan era considerado un profeta por el pueblo.

Pero lo cierto es que Herodías se entregó en cuerpo y alma a destruir la vida de Juan. Ella lo asumió como un objetivo de vida y es que así son las personas rencorosas: no olvidan los agravios, tienen presente siempre el supuesto daño que se les ha hecho y no cesan nunca de lanzar sus dardos envenenados contra quienes odian.

El rencoroso o la rencorosa odian y su odio es a morir. Es decir, ya sea que logren destruir a quien odian o el odio termine por destruirlos a ellos mismos, pero no por eso cambiarán de actitud. El rencor lo alimentan pensando todos los días en las ofensas y daños que recibieron de otra persona.

C. El rencor es contaminante

Del verso veintiuno al veinticuatro encontramos el desenlace de la historia de Juan el Bautista odiado por Herodías.

21 Pero venido un día oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su cumpleaños, daba una cena a sus príncipes y tribunos y a los principales de Galilea, 22 entrando la hija de Herodías, danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré.
23 Y le juró: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino. 24 Saliendo ella, dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le dijo: La cabeza de Juan el Bautista.

El rencor es como un virus que se transmite y propaga de manera rápida y veloz cuando el rencoroso se dedica a hablar de sus fobias con otros y con otras. En el caso de Herodías su resentimiento ya no solo lo padecía Herodes, sino que hasta su hija fue contaminada con sus mal querencias.

Finalmente Herodes sucumbió y tuvo que cumplir el capricho de su esposa que usó a su hija para lograr sus aviesos planes y logró que Herodes matara a un hombre justo y piadoso, cuya única falta fue denunciar la inmoralidad en la que vivía el gobernante de los judíos en los tiempos del ministerio de Jesús.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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