La Biblia dice en Eclesiastés 8: 16-17

16 Yo, pues, dediqué mi corazón a conocer sabiduría, y a ver la faena que se hace sobre la tierra (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en sus ojos); 17 y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla.

Introducción

Salomón está convencido de que Dios obra permanentemente en este mundo. A lo largo de la Escritura encontramos a un Dios, que si bien es invisible, siempre está presente en la vida del hombre, hablándole, llamándole y tratando de que el hombre regrese a la comunión con el Creador.

Pruebas de esta verdad la encontramos a largo de la palabra de Dios. Los cielos cuentan la gloria de Dios, exclama David en el salmo 19: 1 para hacernos ver que Dios habla siempre. No calla y lo hace a través de la naturaleza y su creación. Luego el salmo 66 dice que visita la tierra a través de la provisión alimentaria.

Salomón concluye esta capítulo reconociendo que la sabiuría tiene sus limites, no para desalentarnos al buscarla, sino más bien ponernos en la realidad ante lo que Dios hace. Hay obras, acciones o expresiones de la voluntad de Dios que nunca comprenderemos o que jamás sabremos la razón de haberse ejecutado.

El sabio tiene ventaja sobre el necio porque sabe distinguir o diferenciar lo que Dios hace, pero en muchísimas ocasiones no entenderá la razón por la que Dios determinó hacer o dejar de hacer determinada acción y entonces se nos viene el mundo encima, sino reconocemos que el Señor es soberano.

Desde Abraham hasta Pablo las obras de Dios han resultado complejas de entender. A Abraham le costó trabajo asimilar la razón por la que Dios le pidió a su único hijo, al que amaba, Isaac. A David le resultó dificil y complicado entender porque Saúl lo persiguió si en realidad no le había hecho nada.

Pero quizá el mejor representante de lo complejo que resulta “entender a Dios” fue y es el patriarca Job. Este personaje padeció una serie de adversidades que le quitaron todo lo que tenía materialmente, que no era poco, sino muchísimo, para finalemente enfermar y quedar en la completa miseria.

En su libro descubrimos justamente las grandes dificultades que enfrentamos los seres humanos ante el sufrimiento y dolor que hay en este mundo. Lo que hace Dios o dejar de hacer se convierte en un tema que todos debemos saber para tener en mente que sus obras son inescrutable o indescifrables.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno

Porque las obras de Dios son inexplicables

A. Aunque se esfuerce por entenderlas
B. Aunque busque explicarlas
C. Aunque el hombre sea sabio

A. Aunque se esfuerce por entenderlas

El primer verso de nuestro estudio dice de la siguiente manera:

Yo, pues, dediqué mi corazón a conocer sabiduría, y a ver la faena que se hace sobre la tierra (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en sus ojos).

La Biblia en versión Traducción al lenguaje actual presenta este verso de la siguiente forma: Tanto me dediqué a observar todo lo que se hace en este mundo, y a tratar de entender lo que es la sabiduría, que ni de noche ni de día podía dormir. Comprendemos así mejor lo que Salomón quiso decir.

El Predicador de Israel nos está diciendo que el sabio hace un esfuerzo para conocer lo que acontece en este mundo. En el verso uno del capítulo ocho que estamos concluyendo en esta enseñanza dice así: ¿Quién como el sabio? ¿y quien como el que sabe la declaración de las cosas? La sabiduría del hombre ilumina su rostro, la tosquedad de su semblante se mudará.

La sabiduría no nace con las personas. La verdad es que la necedad está ligada a nuestro corazón y requerimos esforzarnos para llegar a ella. De hecho ella clama en las calles para que las personas vayan a ella, pero en muchas ocasiones no acuden a ella, pero cuando lo hacen ocurre lo que dice Salomón en este verso.

Y una vez que acceden a ella comienza una vida en la que se conoce mejor a Dios, pero definitivamente tiene sus límites y por más esfuerzo que haga el sabio nunca sabrá todo lo que Dios hace y menos comprenderlo.

B. Aunque busque explicarlas

El verso diecisiete dice de la siguiente forma:

Y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará.

Lo que sucede en este mundo no tiene una explicación lógica. El hombre no tiene poder para retener el espíritu. La vida se va cuando uno menos espera.

La muerte es quizá una de las grandes temáticas que el hombre enfrenta. El propio sabio morirá al igual que el necio a pesar de haber dedicado toda su vida a buscar el conocimiento y a veces el propio sabio padecerá siendo olvidado y en cambio el malvado morirá con honores como si hubiera hecho muchos bienes.

Las injusticias que hay en la vida son palpables como cuando el hombre se enseñorea de su semajante para mal suyo. Salomón se ha dedicado justamente en este capítulo a hablarnos de las paradojas que se enfrenta uno en esta vida. Las contradicciones y la falta de equidad que uno espera que haya.

C. Aunque sea sabio

Nuestro texto de estudio termina de la siguiente forma:

Aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla.

Salomón quiere que los hombres sabios tengan presente siempre las limitaciones de su condición. De ningún modo esta diciendo que sea malo o que no sea loable la búsqueda de la sabiduría. Lo que está diciendo es que las obras de Dios o sus acciones en este mundo escapan siempre al entendimiento humano.

Nos debe quedar claro lo que dice Deuteronomio 29: 29

Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.

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