La Biblia dice en 2º de Samuel 17: 6

“Cuando Husai llegó ante Absalón, éste le dijo: El plan de Ahitófel es este. ¿Lo llevaremos a cabo, o no? Danos tu opinión.”

David tenía dos consejeros de mucha confianza. Eran Husai y Ahitófel. Cuando Absalón se rebeló Ahitófel abiertamente se adhirió al hijo del monarca, con todo y que era un usurpador, se puso a sus órdenes y asumió que David no regresaría al trono. En tanto que Husai se mantuvo leal a David. 

Son escasos los datos que nos aporta la Escritura sobre estos personajes, pero sus acciones los pintan de cuerpo entero. Ahitófel traicionó a David, en cambio Husai mantuvo su firmeza en tiempos turbulentos con quien lo había puesto como su consejero en el palacio real de Jerusalén. 

La lección de estos dos personajes nos muestra que la lealtad se requiere cuando los privilegios acaban. De igual forma, la gratitud es uno de los combustibles que se requieren cuando las circunstancias cambian diametralmente y nuestros amigos o superiores jerárquicos caen en desgracia. 

En esta vida encontraremos estas dos clases de personas. Como Ahitófel habrá muchos, demasiados que cambiarán su lealtad con una facilidad pasmosa, darán la espalda a quien los encumbró o quien los ayudó para ponerse a la orden de los nuevos poderosos o de quienes llegan a ser autoridad. 

Pero también encontraremos seres como Husai que no dejaran para nada de servir a sus amigos. Optarán por padecer el mismo destino que sus jefes con tal de mantener su integridad y su rectitud a quien aprecian y estiman y por nada del mundo dejarán de ser fieles a ellos. 

Pero, ante todo, se mantendrán leales por una cuestión estrictamente personal. No abdicarán ni se quebrarán ante el cambio de posición de quien de un momento a otro pierde estatutos, posición o poder. Esta clase de personas comprenden bien que su compromiso está por encima de cambios en la situación de sus amigos. 

Son la clase de personas que están completamente convencidos que deben estar en la dicha y en la tristeza, en la bonanza y en la perturbación, en el triunfo y en la derrota, en el bien y en el mal. A ellos no les interesa el desenlace, lo que les importa es mostrar su carácter solidario en tiempos turbulentos. 

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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