La Biblia dice en Filipenses 2: 27

“Y es verdad que lo estuvo, y hasta a punto de morir; pero Dios tuvo compasión de él, y no sólo de él sino también de mí, para que no tuviera yo más tristezas de las que ya tengo.”

Hay tres momentos muy dramáticos en la vida del apóstol Pablo en los que parecería que lo perseguían la fatalidad, la desgracia y la calamidad. Los enumero por orden de aparición en la Escritura. 1. Predicando en Troas mientras predicaba un joven llamado Eutico cayó de la ventana de la casa y murió. Pablo oró por él y resucitó. 

2. Luego del naufragio en la isla de Malta, una víbora salió de un arbusto y mordió a Pablo. La gente dijo, entonces: Sin duda este es un homicida porque el mar lo perdonó, pero en la tierra encontró su merecido y 3. Cuando estaba preso en Roma los hermanos de Filipos le enviaron a Epafrodito para que lo ayudara, pero enfermó gravemente. 

Con esos tres episodios en su biografía parecería que a Pablo todo le salía mal. Que detrás suyo había siempre una aura maldita que provocaba situaciones que para otros representaría muy mala suerte porque nada parecía salir como estaba planeado o por lo menos sin tantas dificultades. 

Pero lo que para otros podría ser motivo de temor y zozobra, para el apóstol era una manera de ver la bondad de Dios interviniendo a su favor, como se lo cuenta a los hermanos de Filipos al recordar la experiencia que vivió con Epafrodito quien estuvo gravemente enfermo a punto de morir. 

Pablo les dice que la compasión divina operó a su favor al evitar la muerte de su colaborador ya que eso significaría una tristeza más de las que ya tenía al estar preso injustamente en la capital del imperio más poderoso de ese entonces. Pablo entendió como pocos no solo la complejidad del ministerio, sino de la vida misma. 

Y gracias a sus cartas podemos acercarnos a quien vivió muchas contrariedades que lo pusieron contra las cuerdas aceptando la soberanía de Dios, pero también recordándonos que Dios en ocasiones permite que los problemas se ahonden solo para experimentar de manera más contundente su gracia infinita.

Cuando parece que la mala suerte nos persigue como coloquialmente decimos en México debemos recordar que a nuestro querido hermano Pablo lo insólito lo acompañó. En sus viajes misioneros las rarezas fueron sus compañeras y lo inusitado parecía perseguirlo donde quiera que iba. 

Pero Pablo nunca las vio como calamidades o desgracias, sino siempre como una oportunidad de conocer la manera en que Dios opera a nuestro favor en medio de circunstancias más allá de lo adverso. 

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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