La Biblia dice en Salmos 149:2

“Alégrese Israel en su Hacedor; los hijos de Sion se gocen en su Rey.”

Ningún pueblo tan singular como Israel. Escogido por Dios de entre todos los pueblos de la tierra para ser los receptores de la ley y tener bajo su resguardo la revelación divina ha sufrido desde casi su origen. Los hemos visto padecer en Egipto, en Babilonia. Han sido atacados por Grecia, Roma, España, Alemania y un sin fin de naciones.

Expoliados de su patria por dos mil años, los hebreos son el mejor ejemplo de la gran equivocación que muchos tienen de los planes de Dios. Ser un escogido del Eterno no es sinónimo de que todo marche bien y que no tengamos que enfrentar adversarios y adversidades.

Ninguna nación ha sido tan ferozmente perseguida. Ningún grupo de personas ha sido tratado de aniquilar como ellos y a pesar de todo ello, allí están. El pacto que Dios hizo con ellos sigue firme y su presencia en su tierra hoy en día es la muestra palpable que Dios los defiende y preserva.

Por eso el salmista los llama a alegrarse con su Hacedor, algunas versiones dicen Creador. El llamado y convocatoria es sumamente sugerente. Entre todo lo que les ha ocurrido debe prevalecer la alegría porque al final de cuentas quien los formó y los creó fue el Dios Todopoderoso y eso siempre será lo fundamental.

Israel no se creó a sí mismo. No nació de ellos ser seleccionados. El Señor los tomó y esa decisión les dio bendiciones que ningún otro pueblo tiene, pero de igual modo los convirtió en el blanco favorito del maligno que los maltrató usando naciones y personajes que por un momento parecían lograr su objetivo de destruirlos, pero nunca pudieron.

Los hijos de Sion como los llama este salmo deben, entonces, alegrarse en su Rey que gobierna no solo Israel, sino el mundo entero y lo conduce por donde a él le place y cuando parece que los ha abandonado, se yergue como su protector invencible, siempre tendiéndoles las manos.

Este texto nos recuerda a todos nosotros que por más oscuros que sean los días, por más presión que los problemas nos traigan, debemos tener presente que Dios es el Rey de todo este mundo y nada está fuera de su dominio y control.

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