La Biblia dice en Proverbios 29:2

“Cuando predominan los justos, la gente se alegra; cuando los malvados gobiernan, la gente sufre.”

Este verso la versión de la Biblia Reina Valera 1960 lo traduce así: “Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra, más cuando domina el impío, el pueblo gime.” Y ha servido para impulsar la falsa idea de que los cristianos tienen que asaltar el poder político porque de esa manera las sociedades pasarán casi, casi, al paraíso.

Pero la palabra “dominar” que usa la Reina Valera 1960 y el vocablo “predominan” que ocupa la versión Dios Habla Hoy no tiene el sentido de dirigir, controlar, gobernar o manejar. No, el sentido de la palabra hebrea es en realidad multiplicarse, crecer, reproducir, aumentar.

En ese sentido, el verso quedaría mejor así: cuando los justos se multiplican o son más, la gente se alegra, es decir una sociedad puede tener el mejor líder, el mejor dirigente, el gobernante más sabio, justo y honesto, pero si gobierna a puros malvados nada cambiará, ni nada se modificará socialmente.

En sentido contrario cuando un gobernante es malvado, pero hay justos al por mayor, lo más probable es que esa sociedad se sostenga. Quizá el ejemplo más claro de esta meditación la encontramos en Sodoma y Gomorra, donde Abraham apeló porque hubiera diez justos, pero ni ese número había y las dos ciudades fueron destruidas.

La transformación social jamás partirá del gobierno o de los gobernantes. Los cambios profundos en una sociedad nace justamente cuando las personas deciden cambiar. Y al decir cambiar me refiero a hábitos, conductas, vicios, etcétera, pero sobre todo a transformaciones personales que les permiten quitarse todo aquello que los daña.

Esa clase de mutación es la que provoca verdaderas revoluciones sociales que son pacíficas y que sobre todo son extremadamente impactantes porque el gobierno o los gobiernos se estremecen cuando los ciudadanos exigen con rigor sus derechos y demandan de sus autoridades estándares mínimos de honestidad.

Cuando los justos predominan, la rectitud se vuelve practica común en un pueblo, ciudad o país y entonces seremos testigos de un cambio poderoso porque nace de abajo hacia arriba y no a la inversa. El gobierno o los gobernantes podrán tener las mejores leyes, pero si el pueblo es obstinado y corrupto, lo más probable es que nada cambie, al contario empeore.

Necesitamos con urgencia apoyar el crecimiento o multiplicación de los justos ya que de esa manera, entonces, el pueblo dejará de gemir.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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