La Biblia dice en Eclesiastés 9:4

“Tiene más esperanza aquel a quien se concede seguir viviendo, pues vale más perro vivo que león muerto.”

Eclesiastés es un tratado sobre la vida, sobre la existencia en este mundo, con todas sus contradicciones, azarosas, dolorosas, inimaginables, contrastantes, delirantes y abundantes de contrariedad y paradojas, pero que al final de cuentas no deja de ser la vida que nos ha tocado enfrentar.

Salomón ha hecho una peculiar observación de los acontecimientos que ocurren en lo que llama debajo del sol para referirse a la experiencia humana sobre este mundo y nos ha heredado un valioso escrito para enfrentar con magnanimidad, valentía y de frente los sinsabores que tenemos que pasar.

La vida suele ser dolorosa que desde el momento que despertamos el dolor del corazón, la aflicción por la pérdida de un ser querido, una familiar o uno mismo enfermo o la angustia de no saber que será del mañana nos hacen languidecer, parecemos morir en vida y nos resulta muy difícil levantarnos y seguir luchando, peleando por la vida.

La vida para muchos es un constante valle de lágrimas, para muchos se vuelve un lugar de padecimientos y pocas gratificaciones y Salomón lo sabe porque lo vio y lo vivió. Así es la vida y en eso consiste Eclesiastés: hacernos conscientes que la existencia humana es una experiencia, sí de momentos de alegría y felicidad, pero también de días malos. Muchos.

Por eso escribe que es mejor perro vivo que león muerto, es decir, la vida por más difícil que pueda convertirse por el dolor, por los padecimientos, por las tribulaciones, nunca dejará de ser vida y en contraste con la muerte, es muchísimo mejor porque la muerte es el fin de todo materialmente hablando.

Una vida ideal, sin dificultades, sin desafíos, sin problemas, sin males no existe. Es un león muerto, quien piense que encontrará esa clase de existencia y Salomón nos ánima a luchar y no dejar de luchar por hacer valiosa e importante la existencia que Dios nos ha dado. A no claudicar cuando la adversidad arremete. Cuando todo parece jugar en nuestra contra.

Cuando la muerte parece mejor que la vida, recordemos y tengamos presente que es mejor perro vivo que león muerto. Plantémonos a la adversidad, a los días malos y peleemos contra ellos recordando que la vida es un reto, un desafío, una provocación para sacar lo mejor que Dios ha puesto en nosotros.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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