La Biblia dice en Deuteronomio 1:1

“Éstas son las palabras que Moisés dirigió a todo Israel cuando estaban en el desierto, al este del río Jordán, es decir, en el Arabá, frente a Suf y entre las regiones de Parán, Tófel, Labán, Haserot y Dizahab.”

La frase “palabras de Moisés” que aparece en el primer verso del libro de Deuteronomio aparece solo dos veces más en todo el Antiguo Testamento. En el libro de Eclesiastés cuando dice al principio también “palabras del Predicador” y en Jeremías 1: 1 que también señala: “palabras de Jeremías”.

Esas tres cooincidencias hacen pensar a muchos que esos tres textos tiene similitudes en su función y en su objetivo: meditar, reflexionar, analizar, revisar concienzudamente e, incluso, procesar de una manera muy objetiva e inteligente, lo que Dios nos dice en esos libros porque fueron formulados con un objetivo de pensar y repensar lo que Dios ha dicho.

El libro de Deuteronomio, que en hebreo se conoce como Debarim, y que significa segunda ley o repetición de la ley contiene muchos mandamientos que ya se estipularon en los libros de Éxodo, Levítico y Números, sin embargo fue escrito para la nueva generación de judíos que ingresaron a la tierra prometida, debido a que sus padres murieron en el desierto.

Los preceptos que encontramos en ese libro del Antiguo Testamento son una invitación a la reflexión, particularmente a los hijos de los hebreos que murieron en el desierto por su rebelión, obcecación e incredulidad permanente y reiterada ante las ordendes que Dios les daba a través de Moisés.

Al leerlo los hebreos debían poner mucha atención porque era una segunda oportunidad para todos ellos. Era un claro mensaje por parte del Señor para que no cometieran los mismos errores que sus ascendientes y pudieran entender que el Señor tenía una clara opinión de ellos.

No los remitió a Éxodo o Levítico ni a Números, sino que les dio a ellos una palabra específica para que pudieran comprender que Dios esperaba mucho de ellos, que eran especiales y que en esa condición necesitaban y requerían que Dios les hablara de manera directa para que pensaran y reflexionaran sobre su relación con el Creador.

Cada generación, entendemos así, tiene sus desafíos y retos y el libro de Deuteronomio nos recuerda que Dios tiene para cada persona una palabra específica que encontramos en la revelación escrita, solo quiere que meditemos en ella recordando siempre que ni la prisa, y tampoco la apuración nos hará conocer lo que Dios demanda para nosotros.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario