La Biblia dice en Ester 5: 10

Pero se refrenó Amán y vino a su casa, y mandó llamar a sus amigos y a Zeres su mujer.”

Introducción

El nombre de Zeres significa oro o dorado. Denota la idea de brillante como el oro o deslumbrante como el sol. La Biblia no nos dice nada sobre ella, solo que era esposa de Amán el hagaguita, un personaje que busca la aniquilación del pueblo de Israel que estaba bajo el imperio de los medos persas.

No tenemos más que cuatro referencias de ella en toda la Escritura, exclusivamente en el libro de Ester. Su nombre se registra en 5: 10, 5: 14 y dos veces en 6: 13. Fuera de esos versos no sabemos nada de ella, pero estas referencias nos sirven para deducir que fue una mujer insidiosa.

El concepto de insidioso se utiliza para calificar a aquello que se realiza con artificios o engaños, o que sirve para generar ardides dañinos. El término, procedente del vocablo latino insidiosus, también se emplea para aludir a lo pernicioso o nocivo que se enmascara detrás de una apariencia inofensiva.

Y justamente así era Zeres: una mujer que no necesariamente por ser físicamente menos fuerte que un hombre o tener más delicadeza que un varón, era sensible al dolor de otros o practicaba la compasión que se espera que una mujer despliegue por su condición de ser un ser delicado.

Ella mostró su talante autoritario y déspota cuando Amán le contó sus desavenencias con Mardoqueo. El problema entre ellos es que el judío Mardoqueo no le rendía pleitesía a Amán porque sencillamente los judíos no le rinden tributo a hombre alguno, como tampoco se inclinan ante ningún dios.

Zeres no indagó más sobre el problema entre su esposo y ese israelita, pero cuando vio la molestia de su consorte le aconsejó que prepara una horca para que Mardoqueo fuera colgada en ella. De esa manera Zeres dejó en claro que era una esposa era maliciosa al igual que todos los amigos que tenían ambos consortes.

No es casual que la Escritura retrate a esta mujer. Pudo haber pasado por alto su posición, pero queda claro que nos muestra su forma de comportarse para entender que hay una clase de mujeres que no se comportan con la delicadeza, cuidado, recato o sensibilidad con el que uno cree que deberían de hacerlo.

Zeres tuvo una personalidad en la que la insidia, dañar a los demás, su crueldad, su manera de ver el mundo era claramente un estilo de vida que iba más allá de dañar o buscar dañar a los demás, sino a los propios, a quienes deberíamos de buscar su bien o en su caso proteger y cuidar.

Es decir, Zeres era una insidiosa al cien por ciento. Vivía así de manera total, no había respiro ni recesos. Actuaba así siempre de esa manera con todos. No discriminaba a la hora de mostrar su carácter al grado que superó con creces a su propio marido en esta terrible y dañina actitud.

Zeres: La insidiosa
A. Con los extraños
B. Con los conocidos

A. Con los extraños

Uno puede entender que una esposa se solidarice con su esposo y los enemigos de su consorte sean para ella exactamente sus adversarios. Aunque en realidad hasta allí se comprende, pero lo incomprensible deviene cuando esa enemistad trata de castigarla proponiendo una daño contra su adversario.

En Ester 5: 14 encontramos este esclarecedor texto que nos muestra el tamaño de la insidia de parte de Zeres.

“Y le dijo Zeres su mujer y todos sus amigos: Hagan una horca de cincuenta codos de altura, y mañana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra alegre con el rey al banquete. Y agradó esto a los ojos de Amán, e hizo preparar la horca.”

Amán le dijo a su esposa y a sus amigos que le molestaba en demasía Mardoqueo, el judío que al igual que otras personas estaba afuera del palacio del rey Asuero. Le era demasiado desagradable porque no le rendía pleitesía, ni se inclinaba ante él cuando pasaba como todos los demás sí hacían.

Este pequeño incidente fue suficiente para que Zeres propusiera una horca de una altura sumamente elevada. Para ahorcar a una persona basta que la horca este a dos o tres metros, no una de más de veinte metros que proponía ella. Pero su insidia la llevaba a esa clase de acciones.

Una mujer insidiosa quiere no solo castigar, sino quiere que sus enemigos escarmienten porque han tenido la osadía de cruzarse en su camino oponiéndose a su voluntad o deseos y deben pagar por esa clase de osadía. Zeres era una mujer muy insana, voluntariosa y cruel en lo más íntimo de su ser.

B. Con los conocidos

El plan de ahorcar a Mardoqueo se echó a perder. El rey Asuero en lugar de hacerle segunda a Amán en ese malévolo plan, le hizo un pomposo reconocimiento al tío de Ester por haber descubierto un complot para matar al monarca y le encargó precisamente a Amán que lo paseara por toda la ciudad montado en un caballo.

Cuando esto ocurrió Amán llegó a su casa y así lo recibió su esposa Zeres:

Ester 6: 13

Contó luego Amán a Zeres su mujer y a todos sus amigos, todo lo que le había acontecido. Entonces le dijeron sus sabios, y Zeres su mujer: Si de la descendencia de los judíos es ese Mardoqueo delante de quien has comenzado a caer, no lo vencerás, sino que caerás por cierto delante de él.

Zeres no actuó de otra manera porque no podía. En lugar de consolar a su marido por la vergüenza pública que vivió, ella le dijo que su caída parecía inminente, pero lo más trágico para Amán no fue que estaba a punto de fracasar estrepitosamente, sino que su esposa se deslindaba de él.

Las frases “has comenzado a caer” y “caerás por cierto delante de él” nos muestran que ella no había comenzado a caer y mucho menos iba a caer. El que iba a fracasar era su marido. En lugar de decir vamos a caer o vamos a fracasar ella se auto marginó. Ella se divorció del fracaso de su marido.

La insidia tiene esa característica malévola: sus practicantes se hacen a un lado de inmediato, aunque quienes no hayan podido cometer el daño contra los demás que ellos idearon les sean muy cercanos.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario