El evangelio de Juan se diferencia totalmente de los otros tres evangelios del Nuevo Testamento porque nos lleva hasta el origen de todo, al principio, a la expresión griega arche o arje que tanto usaban los filósofos griegos a la hora de cuestionar o preguntarse por el origen de todas las cosas.

Juan de ningún modo pretende competir o discutir con ellos, para el apóstol el problema o la discusión sobre el origen de todo o el arche está solucionado desde que Cristo apareció porque el origen de todo o la razón de todo se encuentra en la persona de nuestro Salvador Jesucristo.

Pero además de presentar su evangelio como la respuesta a los planteamientos griegos, nos acerca a la persona de Jesús como el logos, verbo, palabra, razón, pensamiento o concepto. La mayoría de las versiones optan por tres expresiones de manera mayoritaria: como logos, como verbo y como palabra. La palabra verbo es una expresión latina de la palabra verbum.

Mateo nos habla del nacimiento de Jesús, Lucas lo hace también. Marcos no, pero Juan nos hace retroceder hasta el momento en que sobre esta tierra no había nada y el Verbo ya existía y de hecho el Verbo era Dios para mostrarnos que ante Jesús no solo estamos ante un hombre, sino ante el Verbo encarnado o si se quiere ante la palabra que se hizo hombre.

A partir de este momento iniciamos nuestra serie navideña con el título: Que resuene su voz, que se basa del pasaje de Juan 1: 118 en el que el apóstol Juan nos presenta a Jesús como la palabra que existía desde el principio de todo, mucho antes que el universo y todo lo creado fuera hecho por Dios.

La palabra, el Verbo o el logos sonó y resonó para dar vida y crear, para dar luz y alumbrar, para mostrar la verdad y para expresar la gracia infinita de Dios sobre toda la humanidad, tan perdida y necesitada de un Salvador que los rescatara de su lamentable condición espiritual y los pudiera salvar.

Juan nos hace reflexionar sobre la necesidad de que esa voz se siga escuchando porque es una voz poderosa y no es para menos, la palabra de Dios es extremadamente pertinente para cualquier momento de la historia porque su vitalidad y fuerza transforma a las personas, que a su vez pueden cambiar su realidad social.

Así a través del evangelio de Juan nos acercaremos al origen de todo y a su bendita palabra para tener presente que la razón por la que Cristo vino al mundo fue para mostrarnos a Dios de manera personal, de una forma que no quedara la menor duda de que el Creador es poderoso sin igual.

Y esa voz que se escuchó por primera vez en la eternidad para poner orden en medio de la confusión sigue resonando cada día sin que nadie pueda detenerla.
Serán cuatro estudios los que haremos a lo largo de las cuatro semanas que siguen, claro con la gracia de Dios que nos permita la vida.

Navidad 2023: Que resuene su voz

Porque su Palabra crea

Porque su Palabra es luz

Porque su Palabra es verdad

Porque su Palabra es gracia

Y en esta ocasión comenzamos con el primero de ellos

Porque su Palabra crea
A. Al compartir su naturaleza
B. Al generar todo lo existente

Juan 1:1-3 dice de la siguiente manera:

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Introducción

Juan resalta la obra creadora del Logos o Palabra. En lo que muchos consideran una introducción al evangelio que lleva su nombre, el apóstol recurre a una similitud o copia si se quiere del Génesis en su primer verso que dice: En el principio creó Dios los cielos y la tierra, presentando de esa forma al Verbo, Logos o Palabra.

Jesús de ningún modo es una criatura, en realidad es el Creador si se le considera desde su naturaleza u origen. No estamos frente a un hombre ordinario, sino ante un ser ordinario cuyas palabras van más allá de algo meramente humano. Sus palabras que habla son palabras eternas.

Su poder es infinito porque su palabra o lo que dice o habla tiene un poder creador, tiene la capacidad de dar vida, de sanar, de levantar al caído, de poner de pie a todo aquel que la realidad, los problemas o las dificultades lo han derribado porque en su voz encontramos ese mismo poder de llamar a las cosas que no son como si fueran. Romanos 4: 17.

El Verbo o la Palabra tiene la virtud y la capacidad de dar vida, de crear, de diseñar de acuerdo a sus eternos propósitos la vida de las personas y al celebrar la navidad o la encarnación de Cristo no debemos de perder de vista que el festejado o celebrado no comenzó a existir en Belén sino desde la eternidad.

A. Al compartir su naturaleza

El verso uno de nuestro estudio dice de la siguiente manera:

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

En este verso Juan presenta a Jesús en tres categorías, maneras o formas: 1. Desde cuándo era: desde el principio. 2. Con quién estaba: con Dios y 3. Quien era: era Dios mismo.

De esa manera nos hace ver que Jesús era la Palabra, ya hemos explicado el término Logos que la versión Reina Valera 1960 traduce aquí como Verbo. La palabra comparte con Dios su naturaleza eterna. La palabra ha existido desde la eternidad o en otras palabras Jesús no vino al mundo hace dos mil años, en realidad nunca vino al mundo, sino que él creo al mundo.

Los filósofos griegos discutieron por siglos el origen de todo y Juan lo resolvió tanto solo en diecisiete palabras: Jesús es el origen de todo. Es la razón. Y en Apocalipsis lo llevó más lejos todavía porque allí presenta a Cristo como el alfa y la omega, es decir como el principio y el fin de todas las cosas.

La Palabra, es decir Jesús, es Creador por eso en la tormenta nocturna cuando viajaban en la barca en el mar de Galilea le pudo ordenar al viento que se calmara, pues él los creó y no podían estar por encima de él.

B. Al generar todo lo existente

El verso dos y tres dicen lo siguiente:

Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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