La Biblia dice en Proverbios 19:29

“Listas están las varas para los insolentes; los buenos azotes para la espalda de los necios.”

La necedad y la insolencia tienen garantizado totalmente su castigo. Vivir neciamente y de manera insolente no puede llevar más que a la disciplina y la reprensión. La gente cree que el insolente y el necio viven felices porque viven sin reglas y sin ninguna clase de límites y es posible que vivan así, pero definitivamente pagarán cara su osadía.

Los necios son comparados o equiparados con los insolentes. La versión Reina Valera 1960 traduce en lugar de insolentes, escarnecedores y otra versiones optan por utilizar el término burlones. De los necios hemos hablado bastante como aquellos que carecen de sentido común y en consecuencia viven haciendo tonterías.

Pero hoy el proverbista señala con toda claridad al burlador, escarnecedor e insolente. Esa clase de persona que vive listo para maltratar verbalmente a su semejante, listo para hacer chistes a su costa, para avergonzar y lastimar la autoestima de las personas y por supuesto querer pasarse de listo pensándose más inteligente que los demás.

El escarnecedor va por la vida burlándose de la gente y del Señor. Piensa que nada ni nadie lo pondrá en su lugar porque a su juicio lo que hace no es nada malo, lo que dice no tiene ninguna repercusión, pero en realidad con lo que habla, zahiere, daña, perjudica y en pocas palabras destruye.

El proverbista dice que al necio y al burlador los castigará la vida misma y lo hará irremediablemente y de hecho ya está listo y preparado, es decir no se está buscando su recompensa, todo lo contrario tanto el uno como el otro parecen destinados o encaminados a lograr con creces su disciplina.

Esta clase de personas no tienen otro destino más que el de ser sancionados. No hay otra ruta posible para quienes dedican su vida a contradecir los valores y principios de Dios. Lo realmente impresionante es que su castigo ya está listo, preparado, dispuesto para alcanzarlos y darles su merecido.

No es bueno vivir de esa manera, según podemos apreciar en el verso que hoy meditamos, porque tarde o temprano esa conducta será puesta irremediablemente en su lugar y todos quienes así viven pagarán cara su osadía porque serán juzgados y azotados debido a lo extraviado de su estilo de vida.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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