La Biblia dice en 1º Samuel 19:24

“Además se quitó la ropa, y así, desnudo, permaneció en trance delante de Samuel todo el día y toda la noche. De allí viene el dicho: ¿También Saúl es uno de los profetas?”

Saúl estaba desquiciado y en esa lastimera condición trató de matar a David, pero no lo logró a pesar de que lo persiguió con si fuera su enemigo venial, como si David intentara ocupar su lugar, a pesar de que Dios ya lo había desechado y David ya había sido ungido por el profeta Samuel. David tenía todo el derecho de ser el monarca, pero renunció a tomarlo.

El libro de Samuel nos relata la primera ocasión en la que Saúl fue tras David emitiendo una orden a sus soldados para que lo fueran a traer de Ramá, donde estaba con Samuel que todavía vivía y quien supo por boca de David todo lo que Saúl le hacía y fue entonces cuando ocurrió un suceso sumamente extraordinario.

Saúl envió un primer piquete de soldados por David, pero ellos al llegar a Ramá, comenzaron a profetizar, luego envió a otro y aconteció lo mismo y así con un tercero. Finalmente Saúl decidió acudir él mismo y también él cayó en trance profético de tal manera que la gente lo usó como refrán: ¿También Saúl es uno de los profetas?

El refrán lo podemos comprender mejor planteado como lo hacen otras versiones: “Hasta Saúl es profeta”. De esa manera la gente mostraba o dejaba en claro que en esta vida hay situaciones inusuales. Saúl sirvió para referirse a las cosas insólitas que suceden en esta vida porque su estilo de vivir era absolutamente contraria a la vida de un mensajero del Señor.

Con ese refrán la gente dejaba en claro que Saúl no tenía una existencia que justificara el honor de ser tomado por el Espíritu de Dios para profetizar y nos ayuda a entender que hay personas que porque más que proclamen un cambio en su vida o una transformación en su forma de conducirse, sencillamente no se les creerá porque su actitud no les da para eso.

Qué difícil resulta tratar de ser algo que no se es. Qué difícil es en este mundo aparentar algo que en realidad no es. La contundencia de la realidad pondrá siempre en su lugar a las personas que quieren pasar por alguien que no son porque es muy difícil contrariar lo evidente.

En un mundo lleno de simuladores es necesario recordar que hay una clase de engaño que nadie se va a tragar. La falsa piedad, por ejemplo, siempre se descubrirá y la persona que se asume como tal aparecerá como alguien que simple y sencillamente se auto engañó.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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