La Biblia dice en la 2ª carta de Pedro 2:3

Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.

Introducción

El ataque de Pedro hacia los falsos maestros es frontal. Y es lógico porque el daño que le hacen a la iglesia es enorme. Convierten la piedad en fuente de ganancia deshonesta como dice el propio apóstol Pablo. Su dios es el dinero. No tienen otra consigna que la de hacer riquezas con la fe.

Los pseudo enseñadores son repugnantes porque practican sin reparo y sin pudor la avaricia. La palabra avaricia procede de la raíz griega “ploenexia” que literalmente quiere decir “querer tener más”. Los avariciosos son esa clase de personas que les gusta acumular toda clase de bienes materiales.

Los falsos maestros tienen este grave problema que no logran resolver en sus vidas y se introducen en la iglesia para saciar sus deseos de tener más y más y para ello recurren a toda clase de prácticas que la Escritura condena porque la función de liderazgo en la Escritura es un llamado santo sin ninguna otra intención que la de servir a Dios.

Pedro los descubre y revela sus más aviesas intenciones. Enriquecerse a costa de la fe de los demás. Volverse hombres acaudalados utilizando palabras fingidas y tomando incautos que ante su profunda necesidad espiritual caen en manos de estos ambiciosos maestros que aparentan conocimiento, pero en realidad tergiversan la palabra del Señor.

Contra ellos, el apóstol señala claramente que ya están condenados y su perdición está más que cercana porque pagarán su osadía de hacer de la iglesia y todo lo relacionada con ella un negocio, una vil manera de estafar con enseñanzas carentes de verdad bíblica y más bien tergiversaciones conforme a sus desvariadas mentes.

Nos queda claro que en el mundo encontraremos a esta clase de personas que llegan siempre con doctrinas éxoticas, con “nuevas revelaciones” y con palabras llenas de lisonjas que agradan más al oído que al corazón de los hombres y por eso son recibidos como nuevos profetas.

Pero todos ellos serán condenados porque no solo confunden sino que extravían a los creyentes que los siguen y sobre todo hacen ver a la iglesia como un espacio comercial.

A. Que convierten la fe en mercadería

La palabra mercadería que usa el apóstol Pedro procede de la raíz griega “emporeuomai” que se usa solo dos veces en el Nuevo Testamento. Aquí y en Santiago 4: 13 y que la Reina Valera traduce como traficar. El sentido de la palabra es comerciar o hacer negocios, es decir es una expresión eminentemente mercantil.

En inglés la palabra griega se usa como “emporio”. La primera definición de esa expresión en español es: lugar donde concurren para el comercio gentes de diversas naciones. Los falsos maestros convierten a las personas en utilidades para sus deseos de tener más y más.

La fe que Jesús nos enseñó. Es sencilla y no es complicada. Cuando se refirió al dinero generalmente lo hizo para señalar lo peligroso que eran las riquezas. La parábola del rico insensato nos muestra esa línea que Jesús siempre manejó. Su encuentro con el joven rico y su frase es más facil que un camello pasé por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los cielos nos demuestra que nuestro Maestro repudió el dinero.

¿Eso quiere decir que el dinero no es importante? Claro que no. Lo que Jesús dejó en claro es que debemos confiar en Dios y no en la riquezas porque no se puede servir a Dios y a las riquezas, pero los falsos maestros desoyen estas enseñanzas y se dejan arrastrar por los bienes.

B. Que los hace usa palabras fingidas

La palabra “fingidas” procede de la raíz griega “plastos” de donde procede la palabra plástico. El vocablo se utiliza solo en una ocasión en todo el Nuevo Testamento y comunica la idea de algo inventado, falsificado y poco realista. Los falsos maestros recurren a está técnica.

Esta clase de personas que se han introducido a la iglesia tienen como finalidad engatuzar, agradar los oídos de sus oídores, pero con ello solo buscan manipularlos para obtener de ellos dinero. Se trata de gente con capacidades sobresalientes para hacer que las personas se dejen llevar y así poder quitarles dinero.

Estamos frente a una clase de personas que no tienen empacho de asumir cualquier clase de doctrina con tal de llevar a sus seguidores al punto en el que no les importe lo que tengan que dar. La historia está llena de ejemplos de esta clase de hombre y mujeres que tienen como finaildad hacer dinero con la iglesia.

Pedro lo escribe para no sorprendernos, pero también para tener cuidado y estar concientes de que esto habría de suceder y sucede. Así que a la hora de elegir a quien oír, sobre todo en estos tiempos donde con el internet puede uno oír a toda clase de predicador, saber elegir bien.

C. Que los condena y los pierde

Pedro dice claramente que estos falsos maestros que su castigo es inminente. La palabra castigo que utiliza el apóstol en este verso procede de la raíz griega “krima” que se traduce como juicio o condenación. Estos hombres están ya condenados, es decir se ha hecho un juicio sobre ellos y resultaron culpables y condenados.

Están solo a la espera de la ejecución de la sentencia, es decir, están a punto de recibir la retribución que merecen sus actos. Generalmente estas personas reciben castigos perdiendo los bienes que acumularon u obtuvieron mediante engaños o expoliando a la gente.

Además les espera la perdición. La palabra “perdición” procede de la palabra griega “apolión” que se traduce como destrucción. Las falsos maestros van a ser destruidos, sobre todos lo que antepusieron su codicia sobre la sana doctrina.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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