La Biblia dice en la 2ª carta de Pedro 2:4

Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio.

Introducción

Los falsos maestros están condenados y perdidos, dice Pedro categórico y pone como ejemplo lo ocurrido a los ángeles que cayeron juntamente con Lucífer en un punto de la eternidad cuando lleno de altivez y soberbia quiso ocupar el lugar de Dios y en su rebelión arrastró a miles de seres angelicales, que se convirtieron en demonios.

Una afirmación de condena y castigo como la que les espera a los falsos maestros podía suponer una exageración o algo difícil de aceptar por el concepto que tenemos de Dios que perdona o que olvida las maldades, claro que lo hace cuando nos arrepentimos de corazón, pero cuando no o cuando lo hacemos a sabiendas que le desagrada se vuelve rebeldía.

Pero la Biblia es clara. Hay asuntos que no se perdona. La blasfemia contra el Espíritu Santo es una de ellas, según leemos en los evangelios. El apóstol Juan dice que hay pecados que son de muerte y recomienda que por esa clase de situaciones no se debe pedir porque con toda seguridad no se obtendrá ninguna respuesta.

A partir de estos versos Pedro nos presentará casos en los que fue de tal magnitud la rebeldía, la obstinación y la obcecación que Dios tuvo que trascender su propia naturaleza y no perdonar a quienes profanaron su santo nombre y tuvo que castigarlos con severidad y dureza.

De esa forma, el apóstol nos lleva al tema de los ángeles. La angeleología es un tema de la Biblia. Desde Génesis hasta Apocalipsis nos hablan de esos seres que Dios creó y que tiene como ministros o servidores suyos. Esos son los buenos, pero también nos habla de los malos, de los demonios que atormentan al ser humano y que sirven al diablo.

La palabra de Dios no oculta este conflicto, al contrario nos lo presenta con toda claridad para que sepamos como dice el apóstol Pablo que no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra potestades, contra gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Pedro se va a enfocar a hablarnos de los ángeles que cayeron en rebeldía junto con lucífer y su condenación.

No se sorprendan: Los cristianos también se equivocan

Porque creen que Dios perdona todo y a todos
A. No perdonó a los ángeles
B. Arrojó a los ángeles al infierno
C. Los ángeles esperan su propio juicio

A. No perdonó a los ángeles

La afirmación es categórica. Dios no perdonó a los ángeles. Se refiere a los ángeles caídos, arrastrados por la rebelión del ángel de luz llamado Lucífer que altivo quiso ocupar el lugar de Dios y fue expulsado del cielo y con él fueron también expulsados miles de mensajeros que él mismo había creado.

Pedro nos presenta aquí una verdad que puede sonar muy drástica, e incluso sumamente contraria a la naturaleza de Dios, pero no se está equivocando, ni está exagerando. Simplemente está presentado un dolorosa y pavorosa verdad: Dios niega su naturaleza bondadosa contra cierta clase de seres.

Nos queda claro que Dios no perdona todo, ni a todos. Ellos fueron rebeldes y obstinados y prefierieron seguir al maligno y Dios no se los impidió y al contrario los dejó, solo que no los perdonó. Ni hay posiblidad de un cambio de parecer en su triste y lamentable condición de condenados que tienen ahora.

Los demonios, dice Santiago en su carta, creen y tiemblan, pero no pueden hacer más. No pueden cambiar de condición porque esa fue la que decidieron hace muchos tiempo y no hay alternativa para ellos. De manera idéntica los falsos maestros tienen ya esta misma condición de condena.

B. Arrojó a los ángeles al infierno

A partir de esta frase el verso cuatro se parece demasiado a Judas 6 que dice así: Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.

Tanto Judas como Pedro se refieren a los mismos ángeles. Y coinciden en la determinación que Dios tomó sobre ellos: guardados bajo oscuridad, en prisiones eternas a la espera del juicio. Coinciden en el hecho de que están en oscuridad, solo Pedro precisa que están en el infierno.

C. Los ángeles esperan su propio juicio

Los ángeles que se rebelaron con el diablo serán condenados en el juicio final. Su destino ha quedado decidido y la comparación recae en los falsos maestros que de igual manera están condenados por su actitud mercantilista de la fe y por ello Jesús los compara con los demonios que ya está decidido su castigo.

Pedro tiene la intención de advertirnos no solo de la aparición de los falsos maestros sino también de mostrarnos el triste fin que tendrá cada uno de ellos. La razón de dicha sanción radica en el gran mal que le hacen a la iglesia. Pervierten y tergiversan el mensaje de salvación.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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