La Biblia dice en la 2ª carta de Pedro 3:11-12

Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

Introducción

El día del Señor tiene profundas implicaciones para la vida de los creyentes. El día en que el Señor se manifieste no solo sirve para teorizar o buscar las señales que nos ayuden a comprender su inminencia, sino que nos debe servir para mejorar nuestra relación con el Creador.

Pedro insiste en el hecho de que los cielos y la tierra, así como los elementos que lo componen serán deshechos. No quita el dedo del renglón para hacer ver lo insostenible del argumento de los falsos maestros en el sentido de que el día del Señor tarda porque posiblemente nunca ocurrirá. Una herejía que no se debía ni debe dejarse sin combatir.

Pero ahora presenta también la actitud con la que los creyentes deben asumir la verdad del retorno de Cristo. En primerísimo lugar se espera de los hijos de Dios una actitud de expectación y anhelo por la vuelta de nuestro Salvador. El hecho de que cielos y tierra sean destruidos con fuego no debe, bajo ningún motivo, causar temor.

Pedro le habla a la iglesia de todos los tiempos para que comprendan y entiendan que el final de la humanidad no debe causar zozobra, sino alegría y una gran motivación para dedicar su vida a la piedad y las buenas obras como corresponde a personas que se alistan para su partida al cielo.

El regreso de Cristo es un día de alegría, un aliciente para animarnos unos a otros, una gran motivación para ser mejores cristianos cada día viviendo para honrar al Señor y no una razón de preocupación o miedo ante lo que traerá el jucio de Dios a este mundo lleno de injusticia e impiedad.

Jesús dijo en muchas ocasiones que su regreso sería definitivo para consumar la historia de la redención. Los apóstoles y la iglesia primitiva asumieron con mucho anhelo la doctrina de las últimas cosas, anteponiendo sus deseos y proyectos personales para agradar a Dios, esperando su retorno.

No se sorprendan: Los cristianos también se equivocan
Porque descuidan las virtudes cristianas
A. Con una vida santa y piadosa
B. Con una vida alentada por la esperanza

Pedro llama a sus lectores a una vida piadosa, a una vida santa y a una existencia llena de esperanza para aguardar el día del Señor porque son esas virtudes las que harán que antes de que Cristo vuelva los creyentes vivan sirviendo a su Señor.

A. Con una vida santa y piadosa

El verso once de nuestro estudio dice de la siguiente manera:

Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir.

Pedro no duda nada sobre los acontecimientos futuros que vendrán sobre la tierra y por eso le pide a los creyente asumir dos virtudes: 1. Vivir en santidad y 2. Vivir piadosamente.

La palabra santa se traduce de la raíz griega “hagios” que se vierte como apartado, sagrado, separado. El uso de la palabra en tiempos del Nuevo Testamento era diferente para recalcar lo distinto que era un edificio de otro, particularmente de los dedicados a la adoración a deidades.

En ese sentido, la expresión griega hagios sirve para señalar algo o alguien diferente y en consecuencia está separado de los demás. La palabra santo expresa esa realidad en un mundo donde todo está lejos de la presencia de Dios. Una vida santa es, entonces, una vida diferente porque está apartada para el Señor y no para el mundo.

Pedro llama a la iglesia a vivir de tal manera que la conducta o comportamiento de los feligreses se ajuste a los estandares que Cristo demanda y no a seguir la corriente de este mundo que tiene como divisa o fin último el placer y todo aquello que al cuerpo le apatece, sin reparar si agrada o no al Señor.

El apóstol le pide también a sus lectores que se comporten de manera piadosa. La palabra piadosa surge de la raíz griega “eusebeia” de donde procede el nombre Eusebio y que etimológicamente se usa como veneración, reverencia o respeto. La palabra piedad que usa Pedro tiene la idea de vivir respetando y honrando al Señor.

Pedro hace un llamado a la iglesia para que se conduzca santa y piadosamente como resultado de conocer el regreso de Cristo como ladrón en la noche.

B. Con una vida a la expectativa por el regreso de Cristo

El verso doce del pasaje que meditamos dice:

Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

La palabra griega que se usa para esperanza en este pasaje es prosdokaó que se puede traducir sencillamente como estar a la expecativa. Esta palabra se traduce como esperanza o como la posibilidad de conseguir alguna cosa. La iglesia no puede vivir descuidada en un tema tan crucial.

Por eso Pedro agrega además de vivir con esperanza o expectativa, la expresión apresurándoos, es decir apresurandonos. El sentido de la palabra es que con nuestras acciones lo que haremos es apurar el regreso de Cristo. Es decir, la piedad y santidad de la iglesia aceleran el regreso de Jesús.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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