La Biblia dice en la 2ª carta de Pedro 3:5-6

Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, 6 por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua; 7 pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

Introducción

Pedro señala categórico el origen de los grandes yerros en la vida de la iglesia: las equivocaciones nacen o surgen de la ignorancia, pero no de cualquier clase de ignorancia, sino la que es el resultado de evitar o rechazar toda clase de conocimiento, particularmente la que contiene la Escritura.

En esta frase subyacen todos los males de la iglesia. La ignorancia o desconocimiento de doctrinas fundamentales como el retorno de Cristo llevan a la gente o a los falsos maestros a tomar porciones de texto que ni siquiera ellos mismos entienden y quieren que los demás aprendan de su ignorancia.

Pero, ¿qué era lo que los falsos maestros ignoraban voluntariamente, es decir, no querían entender o se negaban a aceptar? Los falsos maestros se negaban a reconocer que el mundo va a ser destruido. Su argumento central de ellos es que desde que durmieron nuestros padres no ha habido cambio alguno en la constitución y forma de la creación.

Ellos sabían que el regreso de Cristo está absolutamente ligado al cambio total de la tierra tal y como la conocemos hoy. Es decir cuando el Señor regrese todo lo que nuestros ojos ven no quedará igual, habra una transformación completa, principalmente que la maldad ya no existirá.

En su argumentación Pedro señala al agua y al fuego como los elementos que han jugado y jugarán un papel preponderante en el cambio de estado de todas las cosas que hoy nuestros ojos pueden mirar. Los falsos maestros se aferraban a la idea de que nada ha cambiado porque de esa forma podían negar no solo el regreso de Cristo, sino todo posible mutación.

Se avecina un gran juicio sobre la humanidad, similar al ocurrido con el diluvio. De allí la razón por la que Pedro se esmera en explicarnos el diluvio desde esta nueva perspectiva: el retorno de Jesús, doctrina que desagrada y agravia a los falsos maestros que durante ese evento habrán de ser sancionados por sus yerros y equivocaciones.

No se sorprendan: Los cristianos también se equivocan
Porque su ignorancia es voluntaria
A. Desconocen que el mundo fue destruido por el diluvio
B. Desconocen que el mundo será destruido por fuego

Hay ciertas enseñanzas que a los falsos maestros incomodan seriamente, una de ellas es justamente el regreso de Cristo. La razón es simple en ese momento ellos serán juzgados y por eso optan por la ignorancia voluntaria, es decir por no saber y no conocer y de esa misma manera enseñan a quienes los siguen.

Todas las doctrinas cristianas deben proclamarse. Ninguna de ellas debe hacerse menos o enseñarse sin pasión o con menor entusiasmo, a pesar de que no nos guste o no nos agrade o sea compleja. Los falsos maestos se dejaban guiar por sus intereses y no querían aprender del regreso de Cristo y todos sus consecuencias, una de ellas el juicio final.

A. Desconocen que el mundo fue destruido por el diluvio

El diluvio es una marca para toda la humanidad porque expresa contundentemente que Dios castiga y que su ira se desata cuando de manera sistemática el hombre convierte la maldad en su estilo de vida. Lo reconozcan o no, lo acepten o no o lo rechacen los cuarenta días de lluvias siguen sonando en pleno siglo XXI.

Los falsos maestros que combatía Pedro decían que el mundo estaba igual desde su fundación. Que nada había cambiado y que en consencuencia nada cambiaría. Algo completamente errado porque este mundo que nuestros ojos contemplan no es el mismo luego del diluvio.

En los versos cinco y seis Pedro señala: 5 Estos ignoran voluntariamente, que en el tiempo antiguo fueron hechos por la palabra de Dios los cielos, y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, 6 por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua.

Es entendible que este mundo no es el mismo porque fue destruido por el agua cuando los hombres amaron tanto la violencia y la corrupción moral que Dios tuvo que intervenir para que cesaran de dañarse los unos a los otros y dejaran de vivir como si Dios no existiera y para ello les envió el diluvio.

La humanidad entera pareció anegada, solo se salvaron ocho personas, encabezadas por Noé, por lo cual la afirmación de los falsos maestros es insostenible y en consencuencia propagan una mentira para sus fines monetarios que les traen tantos beneficios materiales, aunque tuerzan la verdad.

Pero los falsos maestros suelen asumir esa actitud siempre. A pesar de mostrar y presentarse como solventes instructores en realidad son unos ignorantes.

B. Desconocen que el mundo será destruido por el fuego

El verso siete de nuestro estudio es contundente: “pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.”

El segundo y definitivo juicio que ha de venir sobre la humanidad es con fuego. Pero, qué significa esta expresión. Para comprenderla debemos atender al primer juicio que fue con agua. Fue universal, perecieron todos los incrédulos, no hubo escapatoria para nadie, excepto para quienes tuvieron fe como Noé y su familia.

La idea de destrucción por fuego Pedro la retoma de profetas del Antiguo Testamento. Isaías 66:15 dice así:

Porque he aquí que Jehová vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira con furor, y su reprensión con llama de fuego.

Daniel 7:9

Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente.

Malaquías 4:1

Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.

Pero no solo fue Pedro, también el apóstol Pablo quien escribio sobre este tema en la 2ª de Tesalonicenses 1:7-8

Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder,8 en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Este mundo va a sufrir una modificación sustancial porque Dios lo va a pasar por el fuego, siguiendo la misma razón por la que usó el agua en el diluvio: el juicio y de la perdición de los hombres impíos.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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