La Biblia dice en 1ª Pedro 1:13-16

13 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; 14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

Introducción

El sufrimiento en los creyentes suele desanimarlos. El desanimo muchas veces nos aleja de Dios. Al alejarnos de su presencia nos dejamos influenciar por las circunstancias y la corriente de pensamiento que hay en el mundo. Al actuar así, la santidad que demanda el Señor la relajamos o de plano la ignoramos.

Pedro les escribe a sus lectores para advertirles los graves riesgos que corremos cuando nos alejamos de su presencia y nos ofrece varias recomendaciones para enfrentar la tremenda lucha que libramos día con día para apartarnos del mal que nos rodea en este mundo y que nos hace tropezar.

Se trata de mandamientos que necesitamos poner en práctica ante la guerra que padecemos con nuestros sentidos que a fuerza quieren hacernos romper nuestra relación con Dios que se basa en una vida honorable, que agrada a Dios y que pone en primer lugar siempre al Señor.

Pedro quiere que tengamos buen juicio, que estemos atentos y confiemos completamente en el esperanzador mensaje del regreso de Cristo. Solo de esa forma podremos ratificar nuestra determinación de ser hijos de Dios obedientes que anteponen la búsqueda de Dios sobre los placeres de este mundo.

En las palabras del apóstol podemos encontrar el genuino interés de un hombre que luchó contra el mal y salió airoso. Pedro encontró en la santidad de Dios el mejor camino para agradar al Creador. Su llamado es muy útil para nosotros porque vivimos tiempos en los que el mundo penetra todos los rincones de nuestra vida.

El sufrimiento en el cristiano puede jugar en su contra si descuida su relación con Dios. Es necesario atender sus palabras para vivir de acuerdo a los estándares que Dios establece en su palabra y de esa forma caminar sobre este mundo conforme a los requerimientos de un Dios santo.

No se sorprendan: los cristianos también sufren
El sufrimiento no debe relajar la santidad
A. Debemos estar alertas
B. Debemos ser prudentes
C. Debemos confiar completamente
D. Debemos luchar contra nuestros deseos

Pedro nos pide santidad. El argumento es sencillo: Dios es santo. Pedro recoge ésta verdad del libro de Levítico 11:44-45 y 19:2

Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo; así que no contaminéis vuestras personas con ningún animal que se arrastre sobre la tierra. 45 Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo. Lev. 11:44-45

Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios. Levítico 19:2

El libro de Levítico contiene todas las prescripciones que Dios le dio a Israel para guardarse de todo mal. Ese tercer volumen de la ley mosaica contiene ordenanzas y mandamientos que iban desde asuntos de limpieza personal hasta limpieza ceremonial. Los hebreos debían de guardarlos para agradar a Dios.

Ningún otro pueblo ni otra nación sobre la tierra tuvo a su disposición una serie de estatutos y testimonios para aplicar a su vida a fin de acercarse a Dios. De esa manera se santificaban. La palabra santo en el contexto del libro de Levítico tiene el sentido de alguien apartado o separado para un fin preciso.

Pedro utiliza esa verdad para hacernos notar que Dios quiere que seamos santos como él es santo. Evidentemente nunca podremos tener la santidad divina, pero el enfoque de esta palabra en esta carta se refiere más bien al carácter apartado del mal, que Dios tiene y que quiere que nosotros imitemos.

El mal ronda nuestras vidas en todo momento, esa es una realidad. Y Pedro nos va dar los pasos para luchar contra la maldad que encontramos en muchas ocasiones hasta en los lugares más insospechados. Su intención es que nos guardemos de la iniquidad y de esa forma agradar a Dios.

La santidad, que en el contexto que estamos estudiando se refiere a la decisión de vivir alejados del mal, es el deseo profundo de Dios porque solo así podemos tener comunión con él.

A. Debemos estar alertas

La frase que usa Pedro es ceñid los lomos de vuestro entendimiento que tiene una traducción sencilla: estén alertas o tengan precaución. Se trata de un llamado muy importante porque en medio del sufrimiento no debemos perder de vista que estamos en una confrontación muy grande entre el bien y el mal.

Bajo ninguna razón debemos perder de vista que nuestra lucha se origina o el sufrimiento nace por nuestra determinación de vivir de acuerdo a lo que Dios ha dicho y de esa manera hemos decidido vivir bajo el amparo del bien, haciendo el bien, lo que de manera irremediable nos enfrentará con el mal.

Pedro nos pide estar alertas porque no podemos bajar la guardia ante un enemigo tan peligroso que se presenta en los momentos menos esperados y puede causarnos muchos males si no tenemos cuidado de su presencia en nuestras vidas.

B. Debemos ser prudentes

Pedro nos ordena ser prudentes. Algunas versiones traducen esta orden cómo “usar el buen juicio”. Esta es un orden importante y necesaria porque entraña o trata de que evitemos dejarnos llevar por las emociones. El sufrimiento generalmente desborda nuestros sentidos y muchas veces el sentimentalismo hace presa de nosotros.

Se necesita, entonces, buen juicio, es decir una gran dosis de mesura, madurez y compostura a la hora de enfrentar los grandes desafíos que trae consigo luchar contra el mal. Es una orden que Dios nos da a través de Pedro para recordarnos que a la hora de las adversidades lo que más necesitamos es la capacidad de pensar con claridad.

Por eso algunas versiones lo traducen como “piensen bien lo que van a hacer” y exactamente ese es el sentido de la prudencia. No tomar decisiones a la ligera, sino sopesarlas, plantearlas en su contexto y una vez reflexionadas llevarlas a cabo para evitar precipitarnos y fracasar.

C. Debemos confiar plenamente

La parte final del verso trece de nuestro estudio dice de la siguiente forma: y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.

La orden del apóstol es confiar plenamente en el favor divino que vendrá a nuestras vida cuando Cristo vuelva a la tierra. Esa confianza y seguridad nos dará fuerza para luchar.

El apóstol apunta hacia el evento más importante que la iglesia espera: el retorno de Cristo que será el único capaz de cambiar la realidad de los creyentes de manera profunda y radical porque entonces y solo entonces el mal será derrotado totalmente y desaparecerá para dejar de influir en la vida de los santos.

El autor de la carta nos dice que debemos abandonarnos a esta verdad porque solo de esa forma podremos ganar la batalla que día a día enfrentamos contra el mal y también porque así buscaremos agradar a Dios viviendo en santidad.

D. Debemos luchar contra nuestros deseos

Esta es una de las batallas más grandes que sostenemos nosotros.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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