La Biblia dice en 1ª Pedro 5:6

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo.

Introducción

El sufrimiento del cristiano forma parte de los asuntos que entran o se insertan en la soberanía de Dios. Comprender esta verdad nos ayudará a vivir o sobrevivir esos días tan dolorosos porque sólo él conoce la razón por la que nos vemos inmersos en tribulaciones y padecimientos.

Pedro utiliza la expresión “la poderosa mano de Dios” para recordarno cómo ha actuado Dios en otros tiempos con otros creyentes, sobre todo en el Antiguo Testamento, donde tenemos como mejor ejemplo, aunque no el único, el del patriarca Job que era un hombre piadoso y temeroso del Señor, pero sufrió grandemente.

La primera vez que encontramos esa expresión es en Éxodo 3:19-20 donde Dios se compromete con Moisés a levantar su mano fuerte para doblegar a Faraón que se resistió hasta el último momento para liberar al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, pero finalmente no tuvo otra alternativa.

La segunda porción de la Escritura de esta frase la descubrimos en Job 30: 20-21 en la que Job donde le dice al Señor que lo esta persiguiendo con la fuerza de su mano y por esa razón se encuentra en el estado de dolor y padecimientos.

Ezequiel 20: 33-34 dice así: “ Vivo yo, dice Jehová el Señor, que con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado, he de reinar sobre vosotros; 34 y os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré de las tierras en que estáis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado.”

Dios expresa en reiteradas ocasiones el poder infinito que tiene a través del antropomorfismo de “mano poderosa”, pero esta se expresa en dos grandes experiencias humanas: la humillación y la exaltación. Las dos van a aparecer en nuestra vida, pero pensar que solo la segunda es la que merecemos es equivocado.

Pedro escribe para los cristianos del primer siglo y les dice que ambas experiencias forman parte de la vida espiritual y que deben entender que Dios es soberano, que actúa en función de planes y propósitos.

No se sorprendan: Los cristianos también sufren
En los padecimientos interviene la soberanía de Dios
A. Su poderosa mano nos humilla
B. Su poderosa mano nos exalta

Dios con su mano poderosa humilla y exalta. Equivocadamente pensamos que como hablamos de su diestra de poder solo la usa para ensalzar, pero no. En el caso de sus hijos su inmenso poder se acota en determinados tiempos y no es que deje de ser poderoso, sino que obra en dos sentidos claramente precisados en el verso que hoy meditamos.

A. Su poderosa mano nos humilla

Nehemías conoció la benéfica mano de Dios cuando siendo copero del rey Artajerjes encontró todas las facilidades para retornar a Jerusalén y comenzar la reconstrucción de los muros de la ciudad. Todos festejamos con mucha alegría contar con la poderosa mano de Dios obrando a nuestro favor.

Pero también la poderosa mano de Dios llevó a José a Egipto vendido como esclavo, luego encarcelado injustamente bajo una acusación falsa y estando allí luego de interpretar el sueño del copero y panadero de Faraón de manera exacta fue dejado en la cárcel olvidado por quien recibió respuesta a su inquietud.

Y así mucho casos y situaciones de humillación en el Antiguo Testamento. De hecho los hebreos debían estar familiarizados por esta determinación del Creador con determinadas personas porque el profeta Isaías habló del Mesías y dijo que en su estancia sobre esta tierra sería humillado.

La humillación es una determinación soberana en la que Dios permite que ciertas circunstancias o personas nos maltraten, persigan y provoquen daño. Es una situación que parecerá fuera de lugar, pero debemos tener presente que forma parte de un plan diseñado por Dios con diversos propósitos.

B. Su poderosa mano nos exalta

Ana, la madre de Samuel, experimentó esa condición cuando Dios le permitió quedar embarazada y dar a luz a su deseado hijo. Fue tan impactante esa situación que compuso un canto inscrito en el segundo capítulo del libro de Samuel en el que declara categóricamente que Dios abate, pero también ensalza. 1º Samuel 2:7.

El propio José luego de años de una compleja condición social en Egipto fue encumbrado como el vice gobernador de Egipto, la potencia mundial de su tiempo en la que gozó de gloria y reconocimiento.

Pedro nos hace pensar en todas estas personas cuando dice que Dios primero humilla y luego enaltece. Sobresale la expresión “cuando fuere tiempo”. La expresion tiempo en este verso es “kairo” y no “cronos”. El vocablo kairos se traduce en muchas porciones del Nuevo Testamento como “oportuno” u “oportunidad.

Eso quiere decir que cuando el Señor considera oportuno hace que nosotros seamos exaltados. Todo queda en sus manos y en su sabia soberanía con la que gobierna este mundo y con la que tiene control de nuestras vidas.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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