La Biblia dice en 1ª de Pedro 3:19-22

19 en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 20 los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. 21 El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, 22 quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.

Introducción

La historia de Noé le sirve al apóstol Pedro como ejemplo de que el sufrimiento ha acompañado a la humanidad desde hace siglos, pero eso no significa que todos se salven automáticamente por padecer. La generación del patriarca Noé padeció y ¡de qué manera!, pero no se salvaron, Pedro precisa que solo fueron salvadas ocho personas.

El pasaje que hoy estudiaremos ha provocado los más diversos comentarios entre los estudiosos de la primera carta de Pedro porque la frase “fue y predicó a los espíritus encarcelados” supone para muchos una manera para comentar que entre su muerte y resurrección Cristo fue a predicar a los hombres de los tiempos de Noé.

Algunos piensan que esos espíritus tuvieron otra oportunidad, pero eso definitivamente no tiene apoyo escritural. Otros piensan que fue anunciarles simplemente que venció sobre todos los poderes terrenales y espirituales y una tercera opinión es que Pedro solo esta usando la historia de Noé como referencia.

Lo más probable es que esto sea una referencia al Cristo pre encarnado a través de Noé para aquellos que, por rechazar ese mensaje, ahora son espíritus en prisión. Que es a lo que más inclino porque no hay más textos en el Nuevo Testamento para fundar una doctrina consistente sobre lo que pasó luego de la muerte de Jesús y su resurrección.

Y Pedro en realidad solo hace mención de ello para luego enfocarse en el tema del bautismo siguiendo su idea de pensamiento que es la salvación de ocho personas, mientras que el resto de la humanidad se perdió porque no le creyeron a Dios y a partir de allí construye una verdad que tiene sustento en todo el Nuevo Testamento.

No se sorprendan: Los cristianos también sufren

Los padecimientos son temporales
A. La generación de Noé sufrió, pero se perdió
B. Por la muerte y resurrección de Jesús

La historia del diluvio es conocida universalmente. Independientemente de si son cristianos o no, si leen la Escritura o no o si creen en Cristo como salvador, la humanidad tiene presente ese relato y a lo largo de toda la Biblia se recuerda a su personaje protagónico del evento y las razones por las que fue destruida la humanidad de su tiempo.

Pedro recurre a ese antiguo relato para expresar una verdad crucial para los creyentes de todos los tiempos: la humanidad se rebeló contra Dios de manera intransigente, obstinada y sobre todo desatendiendo sus mandamientos y en consecuencia pagaron caro su osadía ya que fueron destruidos todos.

Los capítulos seis y siete nos dan los pormenores de la clase de sociedad que se perdió: una sociedad sensual, entendiendo la palabra sensual por una sociedad que se dejaba llevar por sus sentidos y que por esa razón era violenta, amoral y sobre todo corrupta y fraudulenta, por lo que tuvo que desaparecer.

A. La generación de Noé sufrió, pero se perdió

Los primeros dos versos de nuestro estudio dicen de la siguiente manera: el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, 20 los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.

Como lo he dicho en líneas anteriores, el pasaje es controversial y ha sucitado toda clase de interpretaciones, sin embargo siempre que nos encontremos esta clase de pasajes en la Bilbia debemos ser muy cautos y precavidos para evitar incurrir en una falsa enseñanza que perjudique nuestra fe.

En el verso anterior a este pasaje dice que Jesús murió como hombre, pero como ser espiritual se levantó de los muertos y en esa condición fue que predicó. Es decir no fue un ministerio idéntico al de los que los evangelios narran, sino uno distinto por eso es mejor inclinarse por pensar que Pedro se está situando en los días de Noé.

Los espíritus encarcelados no fueron liberados o por lo menos Pedro no nos los dice. Ellos fueron derrotados desde los tiempos del diluvio y fueron derrotados por Noé, sostenido por el espíritu de Cristo que le dio fuerza y determinación para construir una arca en la que salvó a su familia.

Lucas 17 hace una comparación clara entre la generación de Noé y la que recibirá a Cristo.

Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. 27 Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos. 28 Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29 mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos. 30 Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.

Las palabras de Lucas nos ayuda a entender mejor lo que Pedro escribió. Noé y su familia se salvaron por medio del arca y nosotros por medio de Cristo. No será un diluvio, pero la Dios juzgará de nueva cuenta al género humano porque se ha desviado completamente de la verdad divina.

B. Por la muerte y resurrección de Cristo

Los versos veintuno al veintidós dicen de la siguiente manera:

El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo, 22 quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.

Vemos en las palabras de Pedro que en realidad no quería hacer énfasis en los espíritus encarcelados, sino en el bautismo como el mecanismo que muestra materialmente a quienes son salvos, dejando en claro la función del bautismo para los creyentes que igual que nosotros no lograban dimensionar la naturaleza de la ordenanza.

Pedro asocia o deduce que la salvación de las ocho personas en el arca que resistió el diluvio nos conduce al bautismo. El bautismo es una ordenanza que representa la manera física o natural de aceptar nuestra condición pecaminosa y si bien no constituye más que una acción física porque no quita las inmundicias de la carne, es decir la naturaleza caída que tenemos, es muestra de un deseo por cambiar.

El apóstol dice que es una aspiración de buena conciencia hacia Dios o en pedirle al Señor una conciencia limpia con la que podamos acercarnos a él, a diferencia de la generación de Noé que rechazó absolutamente el mensaje del pregonero de justicia como Pedro le llama a ese varón.

El bautismo no tendría ningún valor si no fuera porque tiene como base la resurrección de Jesucristo, quien gracias a ese milagro se sentó a la diestra de Dios y por medio de ese hecho se le sujetan tres clases de seres: ángeles, autoridades y potestades.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

Deja tu comentario