La Biblia dice en 1º Libro de Samuel 28:8

“Saúl se disfrazó, vistiéndose con otra ropa, y acompañado por dos hombres fue de noche a visitar a aquella mujer. Y le dijo: Te ruego que me adivines la suerte, y que hagas venir el espíritu de quien yo te diga.”

La vida de Saúl estuvo marcada por episodios sumamene lamentables porque nunca supo valorar la elección que recayó sobre él cuando fue designado como el primer rey de Israel, un cargo que las doce tribus no tenían desde que salieron de Egipto y vagaron cuarenta años por el desierto, pero al acudir con una adivina para que Samuel, que había muerto le hablara, fue verdaderamente inaceptable.

Saúl se disfrazó y fue de noche a buscar a la espiritista para que le adivinara su suerte y le hiciera venir el espíritu de Samuel. Es sumamente interesante notar estas dos precisiones que nos da el autor del libro del primer libro de Samuel porque revela las grandes debilidades que tenía el todavía monarca de Israel.

No quería que lo reconocieran por varias razones: la primera porque iba a cometer una abominación al consultar con una hechicera. La segunda porque era el rey de su pueblo y la tercera porque el mismo había dado la orden de que todos los practicantes de espiritismo debían ser expulsados de su territorio.

Y es que la raíz de esas practicas nacen del ocultismo, que es un mal extremadamente peligroso porque es terreno exclusivo del maligno que como padre de mentira es experto en tergiversar la palabra de Dios y dañar gravemente el alma de quienes se asoman a ese mundo lleno de maldad.

Saúl sabía perfectamente que no estaba haciendo lo correcto al acudir a la adivina de Endor, una comunidad localizada al norte de Israel a donde se había refugiado la mujer porque sus actividades estaban proscritas por la ley mosaica que las censura por su alto ingrediente demoníaco.

Pero contra todo sentido común, Saúl acudió solo para recibir el anuncio de que habría de morir y que otro ocuparía su lugar, lo que nos da una lección de necedad muy grande y sobre todo de una gran ausencia de prudencia y sensatez al involucrarse en el ocultismo como si fuera un recurso valido ante el Señor.

La historia de Saúl es una historia dramática porque a pesar de ser el hombre más alto del pueblo, haber sido ungido por el Señor para gobernar a su pueblo, cayó en el espiritismo de la forma más baja.

Porfirio Flores
Indígena zapoteco de la sierra norte de Oaxaca, México. Sirvo a Cristo en la ciudad de Oaxaca junto con mi familia. Estoy seguro que la única transformación posible es la que nace de los corazones que son tocados por Dios a través de su palabra.

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